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El flujo de refugiados desborda a las autoridades de Berlín

El caos reinante fuerza la dimisión del responsable de la oficina de Asuntos Sociales

Solicitantes de asilo esperan su turno el 9 de diciembre frente a la Oficina de Salud y Asuntos Sociales (Lageso) de Berlín.
Solicitantes de asilo esperan su turno el 9 de diciembre frente a la Oficina de Salud y Asuntos Sociales (Lageso) de Berlín.

Colas interminables que se alargan durante toda la noche. Niños tiritando de frío. Peleas entre los que esperan para no perder el sitio. Estas escenas se han convertido en habituales en la Oficina de Salud y Asuntos Sociales de Berlín, el lugar donde los recién llegados deben registrarse para solicitar el asilo político. El caos que ONG y medios de comunicación denuncian desde hace meses se cobró esta semana una víctima política. Franz Allert, el director del organismo conocido por la abreviatura Lageso, dimitió el miércoles presionado por el alcalde de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller.

Allert no es el primer alto cargo en caer víctima de la crisis migratoria. Manfred Schmidt dimitió como presidente de la Oficina para la Migración y Refugiados del Gobierno central a mediados de septiembre, cuando se acumulaban los reproches contra él y su jefe directo, el ministro del Interior, al que poco después la canciller Angela Merkel apartaría de la primera línea de la crisis.

El alud de críticas cae ahora sobre las autoridades de Berlín, que este año ha recibido unos 75.000 refugiados, el doble en proporción a su población que Baviera, el Estado alemán que soporta la carga más dura.

Lageso, además, acaparó la atención el pasado mes de octubre porque allí fue secuestrado, violado y asesinado el pequeño Mohamed, un niño de cuatro años que esperaba con sus padres a ser registrado.