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La seguridad pasa a ser la mayor preocupación de las Olimpiadas de Río

Brasil enfrenta la posibilidad terrorismo, una amenaza para la que no tiene experiencia

Un agente francés durante el entrenamiento de policías en Río
Un agente francés durante el entrenamiento de policías en Río. ap

Paulo Storani, ex-capitán del batallón de choque de la policía militar y consultor de la película Tropa de Élite, que ilustra las tácticas de guerra usadas por los agentes para apaciguarlas favelas cariocas, ha comprado varias entradas para las Olimpiadas pero aún no sabe si se acercará a los estadios. “Hasta que no vea más gestos de las autoridades que me demuestren que tienen el control ante una amenaza terrorista, no llevaré a mi familia a ninguna arena”, reclama.

El Gobierno asegura que está todo bajo control, pero garantizar la seguridad durante las Olimpiadas, que se celebrarán en Río de Janeiro del 5 al 21 de agosto, se ha convertido en la principal preocupación de las autoridades brasileñas. Tras los atentados terroristas de París que acabaron con la vida de 130 personas, la polución de la Bahía de Guanabara, escenario de competiciones acuáticas, o la conclusión del metro o el resto de obras olímpicas han pasado a un segundo plano. Rio, con altos índices de violencia pero con exitosa experiencia en la organización de eventos multitudinarios como el Mundial o la visita del Papa Francisco, en 2013, enfrenta hoy un escenario delicado en el que cabe un potencial ataque terrorista. Aunque las alertas se han disparado, el plan estratégico y el presupuesto para seguridad se mantienen como fueron planeados. Pero nadie descarta la posibilidad de tener que reforzarlos. De momento, el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, ha sido el primero en ofrecer públicamente la ayuda de los servicios de inteligencia franceses a las autoridades brasileñas para reducir riesgos.

La oferta francesa ha sido interpretada por algunos expertos en seguridad como de “tirón de orejas” diplomático a Brasil. “Las autoridades extranjeras son conscientes de nuestra vulnerabilidad y es obvio que ofrecen ayuda. Es una forma de decirnos que no estamos plenamente capacitados”, opina André Luís Woloszyn, especialista en el combate al terrorismo.

Brasil destacará 85.000 oficiales, entre policías y soldados del ejército, para garantizar la seguridad durante el mayor evento que se haya celebrado nunca en América Latina. El contingente, que incluirá la presencia de agentes extranjeros, supera en más de 20.000 hombres el número de policías con el que cuenta todo el Estado de Rio de Janeiro. El presupuesto total en seguridad, sin embargo, no se ha hecho público, dificultando así que se sepa si el Gobierno va a inyectar más recursos ante la amenaza terrorista.

Las decenas de instituciones brasileñas responsables por el plan de seguridad de la Olimpiada, entre ellas todos los cuerpos policiales, el Ejército, los comités organizadores y los ministerios de Justicia y de Defensa, se reunieron este miércoles con representantes de 78 países. La reunión fue convocada antes de los atentados de París y la idea era informar a las delegaciones extranjeras del plan que Brasil seguirá durante sus Juegos. Sin dar muchos detalles, las autoridades se esforzaron en transmitir un mensaje: “Brasil está preparado para organizar unas Olimpiadas seguras”.

Brasil sin visado

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aprobó este martes una ley que permitirá a los extranjeros entrar en Brasil sin visado durante el periodo de las Olimpiadas. La medida pretende promover el turismo de países como Estados Unidos, Japón, Australia y China en un momento de crisis económica, pero no fue bien recibida por algunos miembros de las Fuerzas Armadas y de la Agencia de Inteligencia. Especialistas como Woloszyn creen que la ley no tiene por qué afectar a la seguridad, pero que tiene su importancia simbólica. “Estamos actuando al contrario del mundo. Mientras la mayoría de los países está aumentando los controles, nosotros decidimos relajarlos”.

La estrategia anti-terrorista siempre fue parte de los planes de seguridad en cualquier evento y los brasileños cuentan con socios, como Francia y los Estados Unidos, con los que hace años comparte experiencias en inteligencia y operación. El terrorismo, sin embargo, es una amenaza que, en la práctica, Brasil, que aún no tiene una legislación anti-terrorista, nunca enfrentó.

“Tenemos una gran experiencia en la organización de grandes eventos, tenemos agentes tan preparados como los de cualquier otro país, pero hay un factor de riesgo y es que Brasil no tiene experiencia en ese tipo de crimen”, explica el consultor Woloszyn. “Me parece ridículo decir que Brasil está preparado para combatir el terrorismo sin decir cómo. No estamos preparados técnicamente. No veo que nuestras autoridades policiales se hayan preparado para estudiar las acciones policiales de otros países y cualificarse y especializarse para entender esas facciones terroristas”, lamenta Storani.

Woloszyn mantiene que el riesgo de un ataque terrorista durante la Olimpiada es remota. “Si nos fijamos en el comportamiento de los extremistas islámicos podemos notar que sus acciones se caracterizan por escoger blancos civiles en su rutina urbana, donde no hay un refuerzo de seguridad específica, donde no hay un estado de alerta. Un atentado en los Juegos sería difícil y nada beneficioso para el Estado Islámico [ISIS, en sus siglas en inglés]”. Un video atribuido al grupo terrorista lanzó una nueva amenaza a 60 países que presuntamente integran una “coalición global contra el Estado Islámico”. Entre ellos está incluido México, único país latinoamericano de la lista.

Los “lobos solitarios”

La vulnerabilidad de Brasil, además de los fallos en el control de sus más de 15.000 quilómetros de fronteras, depende también de la observación de los llamados “lobos solitarios” que, inspirados por grupos radicales, actúan individualmente. “Es una figura analizada por los órganos de seguridad de todo el mundo. Brasil está atento a todo, a organizaciones terroristas y a los lobos solitarios", tranquilizó el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo.

El ministro resaltó que el “lobo solitario” no es fenómeno común en Brasil , aunque la realidad demuestra que eso no impide que grupos radicales tengan apoyo en un país, lejos de los conflictos bélicos de Oriente Medio. Hace un par de meses una operación de la Policía Federal reveló que un grupo de personas, liderado por un libanés, de dónde había enviado hasta 50 millones de reales en remesas ilegales al extranjero y que su destino sería, supuestamente, las arcas de la organización terrorista. Los participantes de la trama, residentes en Sao Paulo, alimentaban sus perfiles de Facebook con vídeos de las brutalidades del ISI.

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