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El Vaticano investiga a dos periodistas por publicar documentos reservados

Gianlugi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi incluyen en sus libros informes supuestamente sustraídos por el sacerdote español Vallejo Balda

El Vaticano ha puesto en marcha la vieja táctica de matar al mensajero. Tras detener al sacerdote español Lucio Vallejo Balda y a la relaciones públicas italiana Francesca Chaouqui bajo la acusación de sustraer y filtrar documentación secreta, el portavoz de la Santa Sede, monseñor Federico Lombardi, anunció la tarde del miércoles que la magistratura vaticana está investigando a los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi por su posible “complicidad en el delito de difusión de noticias y documentos reservados”. Nuzzi y Fittipaldi son los autores de los libros Via Crucis y Avarizia, publicados la pasada semana con abundante documentación sobre las finanzas del Vaticano y la resistencia de una parte de la curia a las reformas del papa Francisco.

Según Lombardi, “la gendarmería vaticana, en calidad de policía judicial” ya había señalado a la magistratura “la posible participación” de ambos periodistas en la difusión de los documentos reservados. Algo, por otra parte, fácilmente comprobable, puesto que los nombres de Nuzzi y Fittipaldi aparecen en la portada de sus respectivos libros y que en su interior se reproduce un buen número documentos con el membrete de la Cosea, la comisión instituida por el papa Francisco en julio de 2013 y de la que formaban parte monseñor Vallejo Balda y su supuesta cómplice italiana.

Tanto durante la presentación de sus libros como ahora, Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi dejaron claro que sus libros no iban ni contra el Papa ni contra el Vaticano, sino que se habían limitado a hacer “lo que cualquier periodista haría”, poner a disposición de los lectores una serie de documentación de indudable interés. A través del semanario L’Espresso, Fittipaldi añadió tras conocer la noticia que se trata de un contraataque del poder, pero que asume el riesgo. “Cuando el periodismo de investigación”, explicó, “descubre escándalos y secretos que el poder, también el poder del Vaticano, quiere mantener ocultos, ese poder se defiende contraatacando”.

El Vaticano, que desde hace meses conocía tanto la filtración de documentos como el proceso de elaboración de los libros, se adelantó a la noticia de la publicación deteniendo en las vísperas a monseñor Vallejo y a Francesca Chaouqui, quien, sin embargo, fue puesta en libertad pocas horas después. El sacerdote, en cambio, sigue todavía en prisión e incomunicado mientras que la gendarmería del Vaticano, según monseñor Lombardi, tiene en el punto de mira a “algunas otras personas que podrían haber cooperado en la filtración”. El pasado domingo, después del rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, Jorge Mario Bergoglio calificó de "delito" y "robo" la sustracción y divulgación de los documentos.