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Israel condena la directriz de Bruselas y convoca al embajador de la UE

Los palestinos consideran que la decisión es correcta pero “insuficiente”

Botellas de vino producidas en una colonia judía en Cisjordania.
Botellas de vino producidas en una colonia judía en Cisjordania.

Discriminatoria, vergonzosa, antiisraelí e hipócrita: estos han sido algunos de los calificativos usados por responsables israelíes después de que la Comisión Europea pidiera este miércoles a los 28 Estados miembros que los productos que proceden de asentamientos israelíes en territorios ocupados lleven una etiqueta que lo especifique.

“Israel condena la decisión de la Unión Europea de etiquetar los productos israelíes procedentes de sectores que están bajo control israelí desde 1967. Lamentamos que la Unión Europea haya decidido tomar por razones políticas una medida tan excepcional y discriminatoria, inspirada en el movimiento de boicot [contra Israel]”, dijo en un comunicado Emmanuel Nahshon, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, subrayando que esta medida “podría tener consecuencias en las relaciones entre Israel y la UE”.

Horas más tarde, el embajador de la UE en Israel, Lars Faaborg-Andersen, era convocado en el ministerio de Exteriores donde se le comunicó que algunas reuniones bilaterales previstas en las próximas semanas quedaban por ahora postergadas. Se trata fundamentalmente de encuentros sobre proyectos humanitarios de organizaciones europeas, apoyadas por Bruselas, en la llamada zona C de Cisjordania, controlada administrativa y militarmente por Israel, y donde se sitúan los asentamientos, informó Nahshon a este diario. “La decisión de la UE es hipócrita (…) Europa ha decidido estigmatizar a Israel y no vamos a aceptar que se ponga de lado de aquellos que usan el terrorismo contra nosotros”, dijo el primer ministro, Benjamín Netanyahu en un comunicado.

La normativa europea se centra en productos agrícolas y cosméticos y afectará por ejemplo a empresas de frutas y verduras que trabajan en Cisjordania, a conocidas firmas de productos de belleza fabricados con sales del mar Muerto o a vinos producidos en la región del Golán. Según el jefe de Gobierno, la economía israelí es fuerte y resistirá, pero quien pagará el precio serán los palestinos que trabajan en las fábricas situadas en los asentamientos. “A Europa debería darle vergüenza”, concluyó Netanyahu.

El ministerio de Exteriores israelí calcula que 30.000 palestinos trabajan en empresas israelíes en asentamientos en Cisjordania y Jerusalén-Este.

Según los responsables israelíes esta medida enturbiará aún más las relaciones entre israelíes y palestinos puesto que las etiquetas “fortalecerán los argumentos de aquellos que abogan por el boicot contra Israel y niegan incluso el derecho de Israel a existir”.

Anualmente, Europa importa productos de asentamientos de Cisjordania y Jerusalén-este por valor de 230 millones de euros, cifra que representa sólo un 2% del comercio total entre la UE e Israel, según Martin Konecny, director del European Middle East Project (EuMEP). Sin embargo, las importaciones palestinas en la UE no superan los 14 millones de euros anuales, según las mismas fuentes.

Un paso correcto pero pequeño

Para los palestinos, la decisión tomada por la UE es un paso en la dirección correcta pero que resulta “insuficiente”. “Las colonias constituyen un crimen de guerra en sí mismas, y sus productos, elaborados en tierra robada con recursos naturales usurpados al pueblo palestino, deben ser prohibidos, no simplemente etiquetados”, explicó Xavier Abu Eid, portavoz de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

El secretario general de la OLP, Saeb Erekat, confió en que la medida sea un paso hacia “el boicot total a los asentamientos israelíes”. “Más acciones así son necesarias para que Israel rinda cuentas por sus crímenes contra los palestinos”, declaró en un comunicado.

En Israel, también hubo voces que celebraron la decisión de la UE. En una carta publicada el miércoles, varias decenas de personalidades, entre ellas exministros, exdiputados, científicos o intelectuales, estiman que distinguir entre Israel y los asentamientos es “un paso que puede impulsar el acuerdo de paz” con los palestinos y “calmar la tensión, el miedo y la falta de esperanza” que se respira entre los dos pueblos.

Para la ONG israelí Peace Now (Paz Ahora) “un sistema de etiquetado más preciso permitirá a los ciudadanos europeos hacer compras de acuerdo a su ideología”.

Por su parte, el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones), que insta desde hace años a un aislamiento comercial, diplomático y cultural de Israel mientras no ponga fin a la ocupación de los territorios palestinos, celebró la decisión de la UE y pidió a Bruselas medidas más valientes. “Poner unas etiquetas en un pequeño número de productos israelíes no es una respuesta proporcionada a los repetidos crímenes de guerra israelíes”, dijo Mahmud Nawajaa, coordinador de BDS-Palestina.

El responsable pidió a la UE que dé un paso adelante y “prohíba los intercambios con empresas que trabajen en los asentamientos israelíes, ponga fin a los subsidios a las compañías de armamento israelíes y suspenda el comercio de armas con Israel”.

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