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Cae a los 11 días el Gobierno conservador portugués

La aprobación de la moción de censura abre la puerta a un Ejecutivo socialista

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, en la presentación de su programa de gobierno, rechazado por la mayoría de ziquierdas.
El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, en la presentación de su programa de gobierno, rechazado por la mayoría de ziquierdas. AFP

El XX Gobierno Constitucional pasará a la historia como El Breve. Apenas 11 días después de que el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, tomara posesión, la nueva mayoría de izquierdas ha votado conjuntamente la moción de censura del Gobierno, lo que ha provocado su automático cese. A las afueras del Parlamento se concentraron este martes dos manifestaciones opuestas: una de seguidores del CDS, en contra de la moción de censura; y otra del sindicato CGTP, en apoyo de la nueva mayoría de izquierdas. En el interior de la Asamblea, el aún viceprimer ministro Pablo Portas, líder del CDS, tensaba más el debate. Aunque las sesiones eran para hablar del programa del actual Gobierno, en realidad la discusión se ha centrado en la legitimidad o no de que vaya a gobernar un partido que perdió las elecciones.

Portas reconoció implícitamente que el socialista António Costa va a ser el próximo primer ministro, y como tal le tildó de “ilegítimo” y afirmó que el acuerdo entre el Partido Socialista (PS), el Bloco y el Partido Comunista es una “jerigonza, una borrachera de medidas para conciliar lo irreconciliable, pues ni siquiera fueron capaces de presentar en la cámara una única moción de censura”. Portas recordó a Costa que su CDS ya acudió dos veces al rescate de un Gobierno del PS, y advirtió: “No seremos ya más veces cómplices de pirómanos”.

Un cúmulo de situaciones inéditas

Noviembre de 2015 marca una fecha histórica, como la de hace 40 años; entonces lo fue por un intento de establecer la dictadura militar de izquierdas, ahora, por el sistema de la democracia parlamentaria y democracia presidencialista.

Hace 40 años que comunistas y socialistas no se ayudaban para formar gobierno. Ahora todo conduce a que el líder del PS, Costa, sea nombrado primer ministro por Cavaco Silva y confirmado por el Parlamento gracias a esa inédita mayoría de izquierdas.

También por primera vez desde la Revolución de 1974 quien gana las elecciones no gobierna. Hasta ahora, el Parlamento siempre había dejado gobernar al partido que ganaba, aunque fuera por minoría. En esta ocasión no será así. El Gobierno de Passos Coelho tomó posesión el 30 de octubre y el Parlamento lo ha tumbado el 10 de noviembre.

La situación política se enreda más por la circunstancia de que el presidente del país se encuentra en sus últimos meses de mandato, cuando sus poderes quedan limitados. Portugal elige al presidente del país por sufragio universal, cada cinco años. Coincide que las elecciones presidenciales deben celebrarse en enero, y de esta forma se juntan en el tiempo el hecho de que el Parlamento no se pueda disolver hasta tres meses después de constituirse y que el nuevo presidente tampoco puede disolver la cámara hasta tres meses después de haber ocupado el cargo.

La disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones, uno de los escenarios que se plantea en las actuales circunstancias políticas, son legalmente imposibles hasta mayo.

El nuevo portavoz socialista, Carlos César, le recordó que su coalición, PSD-CDS, aún no ha comprendido el resultado de las elecciones del 4 de octubre. Entonces ganaron con 107 diputados, frente a los 86 del PS, los 19 del Bloco, los 17 del PC. La unión de estas tres formaciones ostenta la mayoría.

Los grupos de la izquierda han presentado cuatro mociones de censura contra el Gobierno de Passos Coelho. Los textos presentan sutiles diferencias. Solo el de Los Verdes se refiere explícitamente al futuro Gobierno socialista, mientras que la moción del Bloco se ciñe a los argumentos para recusar al actual Ejecutivo. En el caso del PS, su moción se compromete con una "estrategia de consolidación de las cuentas públicas", es decir, a cumplir el Tratado Presupuestario con Bruselas. La moción del PC no solo no menciona este compromiso, sino que más bien lo desafía, al afirmar "el derecho de Portugal a un desarrollo soberano", es decir, olvidarse de los compromisos europeos e incluso, como dice su programa electoral, salir del euro.

Después de dos días de debate, el último miembro de la oposición en tomar la palabra fue el líder socialista António Costa, candidato a dirigir el próximo Gobierno. Costa achacó al actual Ejecutivo de centro-derecha una "actitud sumisa ante la Unión Europea; un Gobierno que no responde a la voluntad de cambio de los portugueses".

"Presentamos", añadió Costa, "un programa coherente, creíble, con condiciones estables a lo largo de la legislatura. Cumplimos lo que el PSD no fue capaz de hacer: formar una alternativa de soporte mayoritario a un Gobierno minoritario".

Cerró el debate el defensor del programa de Gobierno, su líder, Passos Coelho, quien volvió a recordar los logros en los últimos cuatro años (gobierna desde 2011 y en las elecciones de octubre ganó pero sin mayoría absoluta). "La mayoría negativa que hoy derrumba al Gobierno está sometida a los compromisos del Parlamento; el que vote hoy la caída del Gobierno no tiene legitimidad para reclamar después patriotismo o europeísmo".

Según Passos Coelho, las diferencias entre su partido, PSD, y el PS son menores que las que hay entre el PS con sus nuevos socios, el PC y el Bloco. El discurso de su defensa de programa de Gobierno no modificó el sentido de voto de la cámara. La moción de censura socialista se aprobó con 123 votos contra los 107 del PSD-CDS. Ya no fue necesario votar las mociones presentadas por PC, Bloco y Verdes. El Gobierno de Passos Coelho cesaba automáticamente.

Tras la caída del Gobierno, el presidente del país, Cavaco Silva, abrirá un periodo de consultas con los líderes políticos y otras personalidades del país para decidir a quién le encarga formar gobierno. Cavaco puede designar al socialista Costa —lo más probable— o dejar al actual Ejecutivo en funciones hasta nuevas elecciones, allá por mayo.

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