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Bruselas intenta suavizar los flujos de hasta 20.000 asilados de media al día

Las nuevas plazas de acogida combinarán centros públicos y alojamientos privados

Un grupo de refugiados aguarda en Passau, en la frontera alemana con Austria.
Un grupo de refugiados aguarda en Passau, en la frontera alemana con Austria. EFE

La crisis de refugiados ha provocado que cada día transiten por diferentes puntos de Europa una media de entre 10.000 y 20.000 refugiados. Reducir al mínimo esos movimientos —especialmente cuando se acerca el invierno y las condiciones meteorológicas pueden amenazar la vida de los desplazados— constituye el principal objetivo de la Comisión Europea tras la minicumbre de líderes de la ruta de los Balcanes convocada el pasado domingo en Bruselas. Fuentes comunitarias aseguran que los acuerdos alcanzados en ese encuentro pretenden esencialmente repartir los flujos por diferentes puntos de esa ruta para evitar la acumulación de personas que atraviesan —en ocasiones a pie— distintas fronteras europeas hasta llegar a su destino: Alemania.

Mientras los líderes discutían sobre cómo coordinarse mejor, alrededor de 11.000 personas entraron en un solo día en Croacia. Este país ha solicitado este lunes la ayuda del mecanismo europeo de protección civil, una herramienta que pone a disposición del Estado que lo requiera mantas, tiendas y cualquier otro material necesario para hacer frente a la crisis. Eslovenia, el otro país más presionado en los últimos días por las llegadas, ya lo solicitó la semana pasada después de recibir a 50.000 personas en un plazo de cinco días.

Una de las principales medidas para evitar la acumulación de refugiados en tránsito por Europa es la creación de 100.000 nuevas plazas de acogida anunciada este domingo por la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el alto comisionado de la ONU para los refugiados, António Guterres. Esa oferta —50.000 solo en Grecia y el resto en los diferentes puntos de la ruta de los Balcanes donde se requiera— combinará diferentes modalidades: alojamientos en centros de acogida, en casas particulares o en establecimientos públicos como albergues y hoteles.

El compromiso de Grecia es habilitar 30.000 antes de final de año y ofrecer otras 20.000 (con apoyo del presupuesto europeo y de la oficina de la ONU para los refugiados, ACNUR) el año próximo. ACNUR, que gestionará las 50.000 restantes, no ha comunicado fechas específicas, pero la Comisión confía en que estén disponibles en los próximos meses. En todos los casos habrá financiación del presupuesto comunitario, pero no hay concreción en las cifras.

El encuentro del domingo resultó bronco durante la reunión formal y mucho más distendido durante la cena de trabajo que mantuvieron los líderes de Alemania, Macedonia, Rumanía, Austria, Hungría, Croacia, Eslovenia, Albania, Serbia, Bulgaria y Grecia, más dos ministros de Holanda y Luxemburgo, según las fuentes consultadas. En la primera parte, cada líder reprochó al que considera responsable de este caos la falta de acción. Grecia recibió buena parte de las invectivas, aunque su primer ministro, Alexis Tsipras, se defendió asegurando que sin cooperación de Turquía —el principal paso de migrantes en su ruta hacia la UE— sus esfuerzos son inútiles. Los primeros ministros de Bulgaria, Croacia y Eslovenia emplearon el tono más crispado.

Los países deberán comenzar ahora a cumplir sus compromisos, algunos de ellos con un calendario muy estrecho. El despliegue de 400 policías en Eslovenia para ayudar con el registro de migrantes supondrá todo un reto teniendo en cuenta que se ha fijado un plazo de una semana. El resto de Estados deberán ofrecer personal y medios al Gobierno esloveno, algo que no resultará fácil teniendo en cuenta las dificultades que están mostrando los Ejecutivos nacionales en cubrir la demanda de plazas para otras misiones que ha lanzado en las últimas semanas Frontex, la agencia europea que coordina la supervisión de fronteras.

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