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¿Su voto es inútil? Intercámbielo con alguien

Páginas web ofrecen a los británicos cambiar su papeleta con votantes de otras zonas para hacer más efectivo el voto estratégico en unas ajustadísimas elecciones

Elecciones Reino Unido
Pantalla de inicio de la web de intercambio de votos Swap My Vote.

El señor X quiere votar a los liberales-demócratas. Pero en su circunscripción, que se disputan los tories y los laboristas, los liberales demócratas no tienen nada que hacer. Al señor X, además, no le gustan los laboristas. En otra punta del país, la señora Y quiere votar a los tories. Pero en su circunscripción hay un empate técnico entre laboristas y liberales-demócratas, y ella prefiere que ganen los segundos. El señor X podría votar tácticamente a los tories, pero le gustaría que el porcentaje de votos de los liberales-demócratas fuera mayor. Lo mismo, pero al revés, le sucede a la señora Y. ¿Alguna solución? Ponerse en contacto e intercambiar sus votos. Eso es lo que ofrecen varias webs surgidas en la recta final de la campañas de una de las elecciones más ajustadas que se recuerdan en Reino Unido. El intercambio de votos parece ser una tendencia en auge.

En el sistema electoral británico solo gana un diputado por cada una de las 650 circunscripciones electorales en que está dividido el país. El sistema, por tanto, favorece el voto táctico: si no hay posibilidad de que mi opción sea la ganadora en mi circunscripción, votaré por el menos malo de los otros para que el resultado nacional me guste más. Se calcula que el 9% de los británicos vota tácticamente, influyendo en el resultado de hasta 45 escaños. Pero ahora, gracias a Internet, los británicos pueden votar tácticamente sin que su partido pierda votos.

Si usted vive en Twickenham, en el suroeste de Londres, puede votar laborista con todas sus ganas que no le servirá de mucho. El ministro Vince Cable se presenta aquí por los liberales-demócratas, que han ganado el escaño en cinco elecciones consecutivas. Aunque ahora siente en el cogote el aliento de la candidata conservadora. ¿Por qué no busca, entonces, a un votante liberal-demócrata de Tamworth, en el centro de Inglaterra, donde los laboristas están casi empatados con los tories? Usted convierte en útil su voto laborista y el vecino de Tamworth hace lo propio con su voto liberal-demócrata. Todos ganan, por tanto, menos los tories.

No hace falta ser un experto en circunscripciones ajustadas. El votante solo tiene que entrar, por ejemplo, en Swap My Vote y rellenar dos campos: “Mi partido preferido es ________” y “Pero estaría dispuesto a votar por ________”. El motor de búsqueda le resuelve la jugada.

Hay ofertas para todos los gustos. La intención declarada de VoteSwap, por ejemplo, es ayudar “a votantes laboristas o verdes a intercambiar votos para evitar que gobiernen los tories”. Llevan, aseguran, más de 10.000 peticiones de cambio. El objetivo contrario persigue Unite The Right, que ofrece a votantes de los Conservadores y de UKIP coordinar sus votos para asegurarse de que haya un referéndum de permanencia en la Unión Europea en la próxima legislatura. Aunque también los hay que no tienen un objetivo político determinado, como Swap My Vote, que nació la semana pasada y asegura haber facilitado ya mil intercambios.

La práctica es legal, según la Comisión Electoral, siempre que no exista coerción ni inducción al voto. Y la operación, claro, se basa en la confianza. No hay manera de comprobar que la contraparte ha cumplido, ya que está prohibido utilizar cámaras en la urna. Por eso es más conveniente hacerlo cuando los dos implicados comparten un objetivo final común: favorecer un Gobierno de uno u otro color.