El líder supremo de Irán enfría la perspectiva de un pacto nuclear

Jamenei condiciona el acuerdo al levantamiento simultáneo de las sanciones

El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, enfrió este jueves con un discurso televisado las perspectivas de un acuerdo nuclear. El ayatolá exigió en su alocución que las sanciones contra Irán se levanten simultáneamente a la firma del pacto, un extremo que Occidente rechaza y condiciona a que se verifique el cumplimiento de los compromisos adquiridos. “Las sanciones deben ser eliminadas en el mismo día de la firma del acuerdo”, reclamó Jamenei.

El requerimiento del líder mostró elementos de discordia entre su posición y la del presidente del país, Hasan Rohaní, que horas antes había pronunciado un discurso más matizado en la ceremonia del día nacional de energía nuclear. Rohaní sostuvo que Teherán no firmará ningún acuerdo nuclear con Occidente “si no se eliminan todas las sanciones el mismo día en el que se implemente el acuerdo”.

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El ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, observó que el discurso de Jamenei evidencia que queda mucho trabajo por hacer.

Irán y las potencias del 5+1 —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania— alcanzaron el jueves pasado un acuerdo preliminar que pretende restringir el programa nuclear del país persa. En la recta final de las negociaciones las partes tienen plazo hasta el 30 de junio para cerrar el pacto definitivo, en un recorrido que parece arduo por las diferencias en las interpretaciones de Washington y Teherán de la declaración conjunta emitida en Lausana (Suiza).

Jamenei optó en su discurso por un tono muy duro hacia EE UU, apuntó que nunca ha sido “optimista sobre mantener negociaciones” con Washington y acusó a los norteamericanos de preparar el texto de su nota explicativa antes de terminar las negociaciones de Lausana. “Es imposible elaborar un comunicado sólo en dos horas, así que ellos mientras negociaban con nosotros elaboraron un texto parcial, erróneo y en contra del contenido de las negociaciones”.

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Jamenei evitó respaldar explícitamente el pacto preliminar alcanzado por sus negociadores. “Ni lo respaldo ni lo rechazo”, dijo. Aunque Rohaní ha calificado el acuerdo provisional de “victoria para el pueblo iraní”, el líder le quitó relevancia y dijo que “felicitarse por este comunicado no tiene sentido”. “Ni tenemos garantizado el mismo acuerdo, ni su contenido”, subrayó. Jamenei incluso indicó que si no se llega a un pacto en el plazo de tres meses no sería “un cataclismo”.

Otro tema polémico en las negociaciones para alcanzar el acuerdo final son las inspecciones para verificar la naturaleza pacífica del programa nuclear de Irán. El Gobierno de Rohaní ha asumido proponerle al Parlamento la firma del Protocolo Adicional que posibilita mayor acceso a las instalaciones tanto nucleares como no nucleares, e inspecciones repentinas y sin previo aviso. El ayatolá, en cambio, advirtió a los negociadores que no deben “aceptar ninguna inspección no convencional” y recalcó que “[los occidentales] no tienen que infiltrarse en las instalaciones de seguridad y de defensa del país con la excusa de inspecciones”.

Unas horas después de las declaraciones de Jamenei, Abbas Araghchi, el viceministro de Exteriores y uno de los principales negociadores iraníes, insistió en una entrevista televisada que “las sanciones tienen que ser eliminadas una vez se implemente el acuerdo”, en una clara discrepancia con el líder. El diplomático iraní también reconoció que “es muy difícil y complicado elaborar un mecanismo que posibilite cumplir con el principio de simultaneidad en las acciones”. “El problema es que después de la firma del acuerdo tenemos que efectuar una serie de acciones antes de implementar el acuerdo que llevarán tiempo”. Araghchi también intentó enfriar la postura del líder sobre las inspecciones y explicó: “Nosotros no tenemos ningún problema con las inspecciones porque todos nuestros programas nucleares y no nucleares son de naturaleza pacífica”.

A medida que se acerca la fase final para redactar el acuerdo final entre Irán y las seis potencias, surgen más escollos y discrepancias entre las partes, en especial entre Irán y EE UU. Una parte de estas diferencias se debe a la falta de confianza entre los dos países, lo que Mohammad Javad Zarif, ministro de Exteriores iraní, calificó hace unos días de “una catástrofe histórica”. Los analistas estiman que el mayor obstáculo está dentro de la escena política de ambos países y los roces entre los sectores favorables al acuerdo y los que lo rechazan y recelan del acercamiento entre Irán y Estados Unidos.

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