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Cuba y EE UU apuestan por la discreción en su tercer encuentro

Las delegaciones de los dos países se reúnen en La Habana lejos de las cámaras

Imanes a la venta en una tienda turística cubana.
Imanes a la venta en una tienda turística cubana. AP

Cuba y Estados Unidos han apostado por la discreción para su tercer encuentro en menos de dos meses, después del anuncio de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro de que iniciarían el deshielo de las relaciones entre ambos países. La cita en La Habana fue anunciada con solo un par de días de antelación. Las delegaciones están encabezadas, una vez más, por la secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson, y Josefina Vidal, la máxima responsable del Ministerio de Relaciones Exteriores cubano para asuntos de EE UU.

Poco más se ha revelado. Y poco más se esperaba que trascendiese de un encuentro que se ha calificado como de "continuación" para seguir discutiendo los detalles que permitan reabrir las respectivas embajadas, a ser posible en abril, para hacer coincidir el histórico gesto con la Cumbre de las Américas en Panamá, donde se verán Obama y Castro.

Pese a que hasta el momento las dos partes han calificado de "positivos" los encuentros, la gran duda de la nueva cita es cómo influye el factor de Venezuela, tras la decisión de Obama, hace una semana, de declarar una "emergencia nacional" con respecto al país sudamericano, además de imponer sanciones contra siete funcionarios del Gobierno de Nicolás Maduro.

El hecho de que se mantenga la reunión pese a la cercanía de Caracas con La Habana es indicativo de la voluntad de las dos partes por continuar unas negociaciones que pretenden revertir más de medio siglo de tensiones a través del Estrecho de la Florida.

Pese a que fuentes del Departamento de Estado aseguraron en vísperas del encuentro que Venezuela "no va a tener un impacto en las conversaciones" con la isla, las suspicacias persisten, y Cuba se ha encargado de hacer gráfico su descontento con lo que considera un paso "arbitrario y agresivo" de Washington: la llegada de Jacobson a La Habana el domingo coincidió con un multitudinario concierto en la Escalinata de la Universidad de La Habana organizado para demostrar el "apoyo incondicional a Venezuela ante las agresiones de EE UU", según el diario oficialista Juventud Rebelde.

Que se mantenga la reunión pese a la cercanía de Caracas con La Habana es indicativo de la voluntad de las dos partes

Un día antes, el sábado, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, llegaba a Caracas a "expresar infinita, completa y absoluta solidaridad de la Revolución Cubana con la Revolución Bolivariana".

Retórica aparte, el contacto entre Washington y La Habana ha sido constante desde la última cita negociadora en la capital estadounidense el 27 de febrero. A comienzos de marzo se celebró una reunión en Washington para tratar la cuestión de la aviación civil y otra sobre tráfico humano. La semana próxima viajará a la capital cubana el coordinador de Comunicaciones Internacionales del Departamento de Estado, Danny Sepúlveda, para continuar hablando de telecomunicaciones. A finales de mes tendrá también lugar la muy esperada cita sobre derechos humanos, tema que Washington ha priorizado y que La Habana ha aceptado tratar, aunque pretende presentar su propia visión del asunto.

Además de palabras, se han producido gestos. Una empresa estadounidense puso en marcha este mes la primera conexión telefónica directa con la isla en más de medio siglo. El sábado partió de Nueva Orleans el primer vuelo a La Habana sin escalas desde 1958, fruto de la flexibilización de restricciones decretada por Obama en enero. La capital cubana, además, cuenta ya con su primer espacio de wi-fi. La iniciativa es privada —lo ofrece, y paga, en su centro el artista Kcho— y la conexión es lenta. Pero el mero hecho de que el artista haya recibido el visto bueno oficial para instalar una conexión abierta de Internet es un gran paso en un país al que constantemente se le ha reprochado su férreo control sobre el acceso a la Red.