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La epidemia del ébola se hace fuerte en grupos pequeños

Los ensayos de vacunas y tratamientos despiertan a la vez recelos y esperanzas

El freno en la propagación del ébola ha causado una relajación en el interés acerca de la enfermedad fuera de los tres países afectados (Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia). Pero ellos continúan luchando contra el virus, y, sin haberlo vencido, se han visto obligados a cambiar el enfoque dos veces ya al menos en menos de un año. Cuando los esfuerzos estaban puestos en crear centros grandes de aislamiento y tratamiento, el número de infectados empezó a disminuir. Pronto, aquellas grandes estructuras perdieron parte de su sentido. De una guerra con toda la artillería se ha pasado a una de guerrillas: ahora no hay multitudes afectadas, sino grupos pequeños, más difíciles de localizar, aislar y tratar.

Un ejemplo de esta situación es el de un grupo de pescadores de Sierra Leona del que han informado medios locales y el New York Times. Cuando sospecharon que estaban infectados, se refugiaron en una isla frente a la capital, Freetown, para ser tratados por un sanador tradicional. El plan no funcionó, y la vuelta de los marineros a tierra firme supuso el renacer del ébola en la ciudad.

Estas noticias se combinan con otras que hablan de los problemas para acceder a los fármacos y vacunas que, aún en fase de ensayo, han llegado a la zona. En Liberia, casi 500 personas participan en la prueba de una inmunización. Pero esto se ha criticado tanto por quienes han quedado fuera del ensayo como por aquellos que creen que estos experimentos son improvisados y que ponen en riesgo a los voluntarios.

Los médicos que participan, como Stephen Kennedy, del Redemption Hospital de un suburbio de Monrovia, se han inoculado el tratamiento y repiten que las primeras fases del ensayo, las que evalúan la seguridad del medicamento, se llevaron a cabo en Reino Unido, Estados Unidos y Suiza. Además, afirma que tanto él como otro médico que se han vacunado han experimentado efectos adversos como dolor de cabeza y fiebre, pero solo durante dos días. Según sus datos, de 108 personas que ya han recibido el medicamento, nueve han sufrido dolores de cabeza, seis han tenido fiebre y tres han experimentado debilidad. De acuerdo con los médicos, la proporción (el 11%) es menor que la registrada en los ensayos en Occidente, aunque no dan una explicación del porqué.

Para acabar de complicar la situación, la llegada de las lluvias, con inundaciones que afectan al servicio de saneamiento y propagan la malaria y el cólera, es un impedimento más en la lucha contra el virus.