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Liberada la artista cubana que intentó un acto de protesta en La Habana

Las autoridades cubanas detuvieron a periodistas y activistas

Estudian acusar a Tania Bruguera por su proyecto de 'performance'

La artista cubana Tania Bruguera, en La Habana.
La artista cubana Tania Bruguera, en La Habana. REUTERS

Después de dos arrestos consecutivos en menos de 24 horas, las autoridades cubanas han puesto en libertad este miércoles por la noche a la artista plástica Tania Bruguera, acusada de incurrir en los delitos de “resistencia” e “incitación al desorden público” mediante una acción artística que no pudo llevar a cabo. Bruguera fue detenida por primera vez el martes por la mañana, horas antes de que intentara ejecutar una performance en la emblemática Plaza de la Revolución, que consistía en abrir un micrófono a los cubanos para que opinaran sobre el país y su futuro a partir del restablecimiento de las relaciones bilaterales entre La Habana y Estados Unidos. Medio centenar de activistas de derechos humanos y periodistas independientes que planeaban acompañarla en aquel evento también fueron arrestados el mismo día y liberados en el transcurso de las horas siguientes.

Con su obra titulada “El Susurro de Tatlin#6” y publicitada en redes sociales por la plataforma “YoTambiénExijo”, Bruguera pretendía poner un micrófono a disposición de los ciudadanos durante un minuto para que expresaran “pacíficamente sus ideas sobre su nación y su futuro”. Las autoridades del Consejo Nacional de Artes Plásticas negaron a Bruguera los permisos necesarios en la isla para desarrollar una actividad de esta naturaleza, tras calificar su propuesta como “inaceptable”.

A las 5.00 de la madrugada del martes, la policía rodeó la residencia de Bruguera en La Habana y unas horas más tarde, se la llevó detenida. Al día siguiente, la artista de 46 años y residente en Nueva York desde 2011 fue liberada y arrestada por segunda vez, después de anunciar la convocatoria a una conferencia de prensa. En esa oportunidad, las autoridades le informaron a Bruguera que tenía prohibido salir del país durante los próximos 60 días, mientras se decide si será sometida a juicio, y tanto su pasaporte como sus equipos electrónicos fueron confiscados.

Junto con la artista, la policía detuvo en distintas comisarías de La Habana a medio centenar de disidentes durante la mañana del martes, antes de que pudiesen llegar a la Plaza de la Revolución para incorporarse a la convocatoria de la artista. Entre ellos se encontraban Reinaldo Escobar, editor jefe del diario digital 14ymedio y esposo de la periodista Yoani Sánchez; Eliécer Ávila, periodista independiente y líder del grupo opositor “Somos Más”; Antonio Rodiles, fundador del proyecto Estados de Sats, y su esposa Ailer González; el videógrafo Claudio Fuentes; y los activistas disidentes Eva Blanca Vaquero, Víctor González, Boris González, Luis Tráfaga, Camilo Ernesto Olivera, Ada López Camino, Omar Sayut, Miguel Borroso, Yaneisi Herrera, Ariosbel Castillo, Carlos Manuel Hernández y Vicente Coll.

Esta nueva oleada de detenciones se produce luego de que los presidentes Raúl Castro y Barack Obama anunciaran, el 17 de diciembre pasado, el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, rotas durante más de medio siglo. Este miércoles el Departamento de Estado criticó la acción de las autoridades cubanas, pero descartó que éstas puedan afectar el diálogo entre ambos Gobiernos para la normalización del intercambio.

“Condenamos en duros términos el constante acoso del gobierno cubano y su repetido uso de las detenciones arbitrarias, en ocasiones con violencia, para silenciar las críticas, perturbar reuniones pacíficas y la libertad de expresión e intimidar a los ciudadanos”, expresó Washington a través de un comunicado.

La sexta pieza de “El susurro de Tatlin” forma parte de un cuerpo de trabajo más amplio que Bruguera comenzó a desarrollar en 2008 y que continuó con una polémica puesta en escena en la X Bienal de La Habana en 2009. En esa oportunidad, Bruguera dispuso de una sala del Instituto Wilfredo Lam, donde colocó un podio y un micrófono abierto al público, resguardado por dos actores vestidos de verde oliva que colocaban una paloma blanca en la cabeza o el hombro del orador de turno y decidían cuánto tiempo podía hablar cada cual.

La segunda persona en subir al escenario aquel día fue la bloguera Yoani Sánchez: “Cuba es un país rodeado de mar y también es una isla cercada por la censura. Al muro del control informativo, Internet y especialmente algunos blogs le han abierto algunas grietas”, leyó Sánchez. Luego tomó la palabra su esposo, Reinaldo Escobar: “El camino para que las soluciones aparezcan es que micrófonos como éste estén a la disposición de todo el que tenga una idea en su cabeza”, opinó. Después de varios minutos de duda y silencio se fueron sumando más oradores con denuncias y peticiones. “Que un día la libertad de expresión en Cuba no sea un performance”, fue una de las más breves y contundentes.