Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los sindicatos de policía dan una tregua al alcalde de Nueva York

Bill de Blasio pidió que se aparcaran las protestas hasta los funerales de los agentes asesinados

Bill de Blasio, alcalde de Nueva York
Bill de Blasio, alcalde de Nueva York AP

Los cinco sindicatos que representan a los miembros del cuerpo de policía de Nueva York accedieron a aparcar sus diferencias con el alcalde, Bill de Blasio. Pero es solo una tregua en la guerra abierta, que se romperá cuando pasan los funerales de los dos agentes tiroteados el pasado sábado. El comisario William Bratton espera que la crisis se aproveche para resolver un enfrentamiento que se arrastra desde hace décadas y del que confía la relación saldrá reforzada.

“Este no va a ser el tipo de ciudad que todos esperamos si hay una división entre nuestros policías y la comunidad”, dijo el dirigente demócrata, en una rueda de prensa horas después de visitar a los familiares de los agentes Rafael Ramos y Wenjian Liu. “El dolor que sufren es tremendo”, indicó el alcalde, “sin aviso, sus seres queridos se fueron. Nunca olvidaremos su sacrificio”.

De Blasio pedía así a los líderes sindicales y a los ciudadanos que desde hace semanas protestan por las calles contra los últimos casos de violencia policial que respeten el luto de las familias. “Hay que dar un paso atrás para dejar los debates políticos y las protestas para otro día. Es lo correcto”, consideró el demócrata, en un intento por abrir un espacio de reflexión.

El alcalde vive la mayor crisis de su mandato, a pocos días de celebrarse el primer aniversario al frente de la administración neoyorquina. Ramos y Liu fueron ejecutados en el interior de su coche patrulla por un individuo con trastornos mentales que buscaba venganza por la muerte de Eric Garner, el joven negro de Staten Island que murió estrangulado cuando era arrestado.

“Fue un ataque a todos nosotros, a nuestra democracia, a nuestros valores”, valoró el alcalde refiriéndose al asesinato de los dos agentes, “no los vamos a tolerar”. “Hay que proteger a los policías como ellos nos protegen a nosotros”, reiteró. Sin embargo, los sindicatos culpan a Bill de Blasio de haber incitado con su retórica este tipo de enfrentamiento contra la policía.

Los policías que estaban en el hospital en el que se atendió a las dos víctimas dieron la espalda al demócrata cuando se dirigía a hacer los primeros comentarios del incidente. Después, dos de los grandes sindicatos emitieron notas muy duras en las que decían que “las manos del alcalde estaban salpicadas de sangre” y se declaraban literalmente en guerra, algo que no se veía en más de tres décadas.

El demócrata admitió en público que pudo hacer comentarios que no debía, pero también dejó claro que no va a entrar ahora en un tira y afloja con los sindicatos. “Debemos encontrar en esta tragedia la manera de resolver esta confrontación de una forma pacífica”, indicó, recordando como se pudo superar la profunda crisis que vivió EE UU cuando se produjo el escándalo de Water Gate.

Su prioridad, como viene diciendo a raíz del caso Garner, es crear una mayor armonía entre la policía y la comunidad a la que sirven. “No puede haber un muro entre ambas”, concluyó, a la vez que recordaba la inversión que está destinando la ciudad a los 35.000 miembros que integran el cuerpo de policía de medios y su formación. “Los hecho valen más que las palabras”, remachó.

El funeral de Ramos se celebrará el próximo sábado. El de Liu aún no está cerrado, porque se está a la espera de que algunos de sus familiares consigan el visado para viajar a EE UU. “No habrá más protestas hasta después de los funerales”, anunció Bratton tras reunirse con los sindicatos, “en ese momento iniciaremos un diálogo en las cuestiones que nos dividen”.

El comisario dejó claro que este debate no va a afectar a la seguridad. Es más, lo considera necesario para preservar a Nueva York como la ciudad más segura de EE UU. “Claro que hay oficiales a los que no le gusta este alcalde, y tampoco yo”, comentó, “nuestra obligación es liderar”. “Como hicimos en los años 1970, saldremos de esta crisis mejor y más reforzados”, auguró.

Bill de Blasio aprovechó la comparecencia para criticar a los medios por la cobertura de las protestas, por centrarse en los pocos manifestantes que crean conflicto. “¿Ahora quiero saber que va a hacer la prensa? Porque vosotros también sois parte. No veo tampoco reportajes de policías ejemplares, que muestran contención y disciplina", reclamó el demócrata, en un tono muy directo.