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Hollande anuncia una nueva ley sobre la sedación terminal

La norma parte de un texto de consenso que descarta la eutanasia

El presidente francés Francois Hollande, en el Palacio del Eliseo en París.
El presidente francés Francois Hollande, en el Palacio del Eliseo en París.

Después de dos años y medio de debate, el presidente francés, François Hollande, ha anunciado esta mañana que el Parlamento debatirá a partir de enero una nueva ley sobre el derecho a morir dignamente. La nueva legislación partirá del informe parlamentario recibido durante la mañana por el mandatario, un texto de consenso que descarta la eutanasia, pero incorpora la sedación terminal. La legislación actual, votada en 2005, se limita en prohibir el ensañamiento terapéutico. Su reforma era una de las grandes promesas electorales del presidente.

“Ha llegado la hora de votar una nueva ley”, ha destacado Hollande, quien ha recordado su voluntad de reformar la actual legislación sobre el “fin de vida”, en su opinión, mal aplicada, desde su llegada al Elíseo en 2012. Sin pronunciar nunca la palabra eutanasia, Hollande, que teme una movilización similar a la provocada por la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, ha anunciado que un nuevo texto empezará a debatirse en la Asamblea Nacional en enero. En ese debate no habrá votación. “Morir dignamente para vivir plenamente su vida, esa es hoy la voluntad que el legislador incorporará al derecho de nuestro país”.

La principal novedad del informe elaborado por el diputado conservador de la Unión por un Movimiento Popular, Jean Leonetti, autor también de la anterior ley, y el socialista Alain Claeys, es la incorporación de la “sedación profunda y continua”. Hollande la define como un “tratamiento que conduce a una alteración profunda de la vigilancia hasta el fallecimiento” y que se aplicará a “pacientes con enfermedades graves e incurables que piden no sufrir ni alargar inútilmente su vida”. La práctica forma ya parte del código de Deontología y de las recomendaciones de buenas prácticas de la Alta Autoridad de Sanidad, pero no estaba incorporada de forma explícita en la ley.

El segundo “gran avance” se refiere a las denominadas “directivas anticipadas”: son escritos en los que cada ciudadano puede dejar estipulada su voluntad sobre el fin de su vida. Hasta ahora simplemente indicativas, con el nuevo texto serán vinculantes y no caducarán. En casos concretos, los médicos pueden oponerse a aplicarlas pero deberán justificar su negativa y consultarlo con un compañero. Se trata, según Hollande, de centrar la legislación en torno a “la voluntad del paciente”.

Además de la ley, Hollande ha anunciado la creación de unos módulos educativos específicos y obligatorios para “aprender el acompañamiento de pacientes en fin de la vida” que se integrarán en todas las formaciones sanitarias a partir del año que viene.

Durante la campaña presidencial de 2012, Hollande se comprometió en aprobar una ley que permita en determinados casos una "asistencia médica para terminar su vida en dignidad". El debate se ha prolongado desde entonces, alimentado por los casos llegados a los tribunales, los diferentes informes encargados por el Ejecutivo —el parlamentario entregado hoy es el cuarto— y los sondeos que apuntan de forma reiterada a que la inmensa mayoría de los franceses —hasta el 90%, según las encuestas— aprueban la eutanasia en casos específicos como el de pacientes en estado vegetal. Con su declaración de esta mañana, Hollande acelera finalmente el calendario.

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