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Un violador desfigura a su esposa, obligada a casarse con él

La menor pidió el divorcio pero su esposo la acuchilló en la cara y los brazos

Desfigurada, con la cara y los brazos acuchillados y aporreada. Así fue ingresada en la mañana del pasado sábado la joven Khaoula, de 17 años, en el hospital Ibn Tofail, de Marraquech. Las agresiones, que necesitaron hasta 39 puntos de sutura, se las había provocado presuntamente su marido, con el que se casó hace algo más de un año tras haberla violado y después de asumir ambas familias los preceptos establecidos entonces en un polémico párrafo del artículo 475 del Codigo Penal, modificado precisamente en enero pasado tras la polémica suscitada por el caso similar de Amina Filali. La joven Khaoula le había pedido el divorcio, tras entrar su marido en prisión seis meses por una condena por robo y posesión de droga.

Los médicos del hospital que la atendieron, la madre de la joven que acudió a arroparla y los miembros de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) que le ofrecieron rápidamente apoyo jurídico se quedaron conmocionados cuando comprobaron el grave estado de salud de Khaoula, que descubrió el semanario marroquí Telquel. Tenía más de 50 golpes y heridas profundas en el rostro, en los brazos y alguna en el pecho, según contó el médico Hassan Lagbouri al canal de televisión Al-Oula. Al parecer, el marido se las habría producido con una cuchilla de afeitar.

"Ella está desfigurada", relató poco después de poder verla y de hablar con su madre Omar Arbib, el representante local en Marraquech de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos que está llevando el caso. Fue la madre de Khaoula la que le contó que el marido había aparecido en su casa el miércoles pasado, tras salir de la cárcel donde ha estado estos últimos meses, y que había reaccionado muy violentamente cuando se enteró de que la joven había reclamado el divorcio. Empezó el ataque contra su mujer y la adolescente intentó defenderse, lo que le provocó más heridas en las manos.

Fue también la madre, con la que la joven Khaoula había vuelto a vivir, la que aseguró que el marido la había amenazado: "Te juro que nadie se casará con ella después de mí". La madre dejó horrorizado al delegado de la asociación cuando le contó que el mismo hombre había violado a su hija hacía algo más de un año, fue arrestado por la policía, y entonces su hija le perdonó a cambio de que se casase con ella (que entonces tenía 16 años) "para reparar el daño y protegerla".

Khaoula es huérfana de padre, su familia tiene muy pocos recursos económicos y en este tipo de casos era frecuente en Marruecos que se acordase, con el respaldo legal del segundo párrafo del artículo 475 del antiguo Código Penal aprobado en 1965, el matrimonio del violador con la menor. El primer párrafo de ese artículo estipula una condena de cinco años para los violadores y el segundo la exención. Fue lo que sucedió en marzo de 2012 con el caso de Amina Filali, que tenía también solo 16 años, fue violada y se suicidó con un veneno cuando se acordó su matrimonio con su atacante, Mustafa Sallak.

El Parlamento marroquí, tras la enorme polémica nacional e internacional provocada por el caso Amina y tras las exigencias de numerosas asociaciones de derechos humanos, abordó y finalmente acordó en enero pasado la modificación de ese artículo, pero con apenas 60 diputados presentes en la cámara. Varios colectivos ciudadanos y asociaciones profesionales demandan ahora que se elimine también la posibilidad de los matrimonios con menores, permitido en Marruecos en teoría para casos excepcionales que debe evaluar un juez y que no solo no se ha eliminado con el tiempo sino que ha aumentado en los últimos años. En 2003 se registraron 20.000 casos y el año pasado, en 2013, esa cifra había aumentado hasta 35.000.

La Constitución marroquí, impulsada por el propio rey Mohamed VI en 2011 tras las revueltas de la primavera árabe, y con muchas mejoras con respecto al pasado y países de su entorno, establece la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres y exhorta al Estado a trabajar por la paridad. Pero la realidad diaria del país vive en muchos aspectos retrocesos y altísimos índices de acoso y violencia hacia las mujeres.