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Otra noche de choques por Kobane deja 10 muertos más en Turquía

Más de 35 personas han muerto en disturbios en los últimos días

Manifestantes turcos, este jueves en Ankara Ampliar foto
Manifestantes turcos, este jueves en Ankara AP

Al menos otras 10 personas han muerto en una nueva noche de violencia en Turquía, tras varios días de protestas centradas en la parte kurda en el sudeste del país, por la inacción del Gobierno turco ante la ofensiva yihadista en Kobane (Ayn el Arab, en árabe), que ya habían provocado 26 víctimas mortales.

Dos policías murieron anoche cuando un grupo de desconocidos los atacó con armas de fuego en la ciudad de Bingol, en el este del país. El jefe provincial de la Policía, que también se encontraba en la escena, fue trasladado al hospital en estado muy grave.

Más tarde, cuatro de los presuntos atacantes murieron en un tiroteo con miembros de la gendarmería, una fuerza policial paramilitar turca. Ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad del asalto, que sería la primera ocasión desde 2001 en la que un jefe provincial de la Policía es objeto de un intento de asesinato, según destaca la prensa local.

También anoche, otras cuatro personas murieron y al menos 20 resultaron heridas en enfrentamientos entre diferentes grupos armados en la ciudad de Gaziantep, en el sur de Turquía y cerca de la frontera con Siria. Imágenes de las televisiones turcas muestran a grupos de manifestantes armados con palos y machetes y, según informaciones locales, supuestamente haciendo "el signo del lobo gris”. Los Lobos grises eran una organización juvenil ultranacionalista y neofascista que, en el pasado, habría colaborado con los servicios secretos turcos en la lucha contra militantes kurdos en Turquía.

Antes de los sucesos de anoche, al menos 26 personas habían muerto en toda una serie de protestas y enfrentamientos entre grupos armados en varias partes de Turquía, en los sucesos más graves de este tipo en los últimos 20 años. Los disturbios se volvieron particularmente violentos desde el martes, cuando manifestantes prokurdos, entre ellos seguidores del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, en kurdo), tomaron las calles de varias ciudades para protestar ante la inacción del Gobierno turco sobre la ofensiva yihadista del llamado Estado Islámico (EI) en Kobane. Como respuesta, presuntos miembros y seguidores del llamado Hizbulá turco, una organización islamista radical sin conexión el partido-milicia libanés del mismo nombre y también formada mayoritariamente por kurdos, se enfrentaron a los del PKK, y han sido estos combates los que han provocado la mayoría de los muertos.

La ciudad siria de Kobane, de población mayoritariamente kurda y situada justo en la frontera con Turquía, lleva tres semanas resistiendo el asedio de los combatientes del EI, que ya han tomado partes de Kobane y han desplazado a cerca de 200.000 personas hacia el lado turco. En los últimos días, ataques aéreos de la coalición internacional contra los yihadistas, liderada por Estados Unidos, han frenado el avance del EI y la mayor parte de Kobane sigue defendida por las Unidades de Protección Popular (YPG, en kurdo), la milicia local que se enfrenta con poco más que armas ligeras a los tanques y a la artillería pesada de los yihadistas.

El Ejército turco, que la semana pasada obtuvo el permiso del Parlamento para lanzar operaciones en Siria y en Irak, ha desplegado sus tanques junto a la frontera pero por el momento se niega a intervenir. La OTAN, Estados Unidos y Reino Unido han pedido al Gobierno turco una mayor implicación pero Ankara exige toda una serie de condiciones antes de actuar, entre ellas el establecimiento de una zona tapón y de exclusión aérea en el lado sirio de la frontera, y que la coalición entrene a rebeldes sirios moderados y también fuerce la caída del régimen del presidente sirio Bachar el Asad.

Los disturbios en Turquía y una creciente desconfianza mutua amenazan al proceso de paz que el Gobierno y el PKK llevan negociando desde octubre de 2012. Las conversaciones buscan poner fin a un conflicto iniciado en 1984, cuando la milicia kurda se alzó en armas contra el Estado para exigir la independencia de la región mayoritariamente kurda en Turquía. El conflicto ha causado más de 40.000 muertos, la mayoría militantes kurdos y población civil, y Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos consideran al PKK una organización terrorista. En la actualidad, esta milicia, que se encuentra luchando contra los yihadistas del EI en Siria e Irak, ha moderado sus demandas y pide una mayor autonomía y el reconocimiento de derechos políticos y sociales.

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