La dura guerrillera que se convirtió en presidenta

Dilma Rousseff, exmilitante del PDT alzada por el PT de Lula al Gobierno, puede obtener un segundo mandato

Índice de desempleo y proyectos sociales amparan Dilma.
Índice de desempleo y proyectos sociales amparan Dilma.Felipe Dana (AP)

Fue en una reunión con otras 15 personas encargadas de decidir el rumbo del programa energético del entonces candidato a la presidencia, Luiz Inácio Lula da Silva, que Dilma Rousseff llamó la atención del sindicalista. Entre especialistas del área, la economista de 53 años, secretaria de Energía de Río Grande do Sul, llegó al encuentro provista de un ordenador. La "objetividad y su alto grado de conocimiento en la materia" impresionaron a Lula, quien aseguró haber visto en esta mujer aires de ministra. 

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Lejos de los focos de las disputas partidistas, el de Rousseff no era un apellido que sonara para ocupar cargos de importancia tras la victoria de Lula en 2002.  De ahí que la decisión del recién elegido presidente para ponerla al frente del Ministerio de Minas y Energía causara sorpresa. La cartera fue responsable de uno de los principales programas de la Administración del Partido de los Trabajadores (PT), Luz para todos. "Algunas personas piensan que esta dependencia es cosa de hombres. Pero vamos a demostrar que puede ser dirigida por una mujer ", dijo Lula al anunciarlo.

Rousseff tenía experiencia en el área. Había ocupado el cargo de secretaria de Energía de Río Grande do Sul en dos ocasiones. La primera, en 1993, y la segunda en 1999, con el Gobierno del PT de Olivio Dutra, en un lugar reservado para el Partido Laborista (PDT), al que ella estaba afiliada, a cambio de su apoyo en la segunda vuelta. Sin embargo, la cantidad de puestos asignados a la formación fue considerada insuficiente por la pedetista Leonel Brizola, quien dos años más tarde rompió con el partido. Rousseff decidió entonces unirse al PT.

Cuando en 2005 el escándalo del mensalão barrió a los aliados más importantes de la Administración Lula, el entonces presidente volvió a hacer uso de su "efecto sorpresa". Rousseff fue llamada a dirigir la Casa Civil en lugar de José Dirceu para coordinar desde allí  el trabajo de todos los ministerios. Se convirtió en la primera mujer en esta posición. Fue apodada por su padrino político como "madre del PAC " (Programa de Aceleración del Crecimiento), el proyecto principal del segundo mandato del PT. La maternidad le confirió la imagen de dirigente y buena gestora, necesarias para un buen candidato a la sucesión presidencial. Además, también tenía una reputación de mujer dura, cuyo carácter, al parecer, habría causado el llanto de muchos políticos.

La decisión de que ella fuese la opción del PT en la disputa de 2010 resultó ser la tercera sorpresa de Lula. Tres años antes el presidente había comenzado a manejar la idea, pero siempre en broma. El rumor, sin embargo, llegó a la prensa y el partido no tuvo tiempo de reaccionar. La prepararon políticamente para ello y el primer día de 2011 entró en el Congreso Nacional, donde pronunció su primer discurso como gobernante del país: " Hoy es la primera vez que la banda presidencial se ciñe al hombro de una mujer".  A los 63 años, una exguerrillera ocupaba la misma silla utilizada por quienes la torturaron durante la dictadura militar, 41 años antes.

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A los 63 años, una exguerrillera ocupaba la misma silla utilizada por quienes la torturaron durante la dictadura militar, 41 años antes

Hija del búlgaro Petar Rusev, quien al regresar a Brasil cambió su apellido por Rousseff, y de Dilma Jane Silva, hija de mineros tradicionales, Dilma Vana Rousseff (14/12/1947) tuvo una infancia cómoda. Su padre se dedicaba a la construcción y venta de bienes raíces. Ella fue educada en escuelas mineras tradicionales y tuvo clases particulares de música y francés, según cuenta el libro Rousseff, de los periodistas Jamil Chad, brasileño, y Momchil Indjov, búlgaro. Petar murió en 1962 y en 1967 ella se incorporó al Grupo Política Operária (Polop), que se convirtió más tarde en Colina, un movimiento que abogaba por la difusión de las revoluciones marxistas.

El 16 de enero de 1970, la militante fue arrestada en el centro de São Paulo. Tenía 22 años y era acusada de subversión. A Maklouf Luiz Carvalho le contó que las sesiones de tortura incluyeron golpes y choques y un día debió ser llevada al hospital por una hemorragia. En 1972, cuando salió de la cárcel, pesaba cinco kilos menos y tenía un problema de tiroides, que fue curado posteriormente.

Cuando el 1 de enero 2010 subió la rampa del Palacio de Planalto vestida con un traje blanco impecable para recibir la banda presidencial de Lula, la esperanza era que hubiese avances en la persecución a los torturadores de la dictadura. Rousseff creó la Comisión de la Verdad, pero no ha revisado aún la Ley de Amnistía para procesar a agentes del Estado. También se esperaba que la agenda feminista, históricamente relegada, pasara a un primer plano. En octubre de 2007, en una plana del periódico Folha de S. Paulo, había defendido la despenalización del aborto. Tras dirigir la Administración durante cuatro años, todavía no ha habido cambios.

En la misma entrevista, ella se definía como "socialista", pero durante su mandato se ha producido una disminución en el número de familias beneficiadas por la reforma agraria y se estancó la demarcación de las tierras indígenas. La política de drogas tampoco ha cambiado significativamente.

Rousseff creó la Comisión de la Verdad, pero no ha revisado aún la Ley de Amnistía para procesar a agentes del Estado

Con las reivindicaciones de los jóvenes progresistas abandonados, Rousseff se enfrentó a la furia de la población en una serie de protestas que se llevaron a cabo en las calles de Brasil en junio de 2013, desatadas por el aumento de las tarifas de transporte en varias ciudades y potenciadas por la violencia policial extrema. A esta masa social inicialmente descontenta, se acabó sumando una clase media con una lista de demandas difusas que abarcaba desde el fin de la corrupción, hasta la petición de servicios públicos de mayor calidad como la sanidad y la educación. Más tarde llegaron las críticas por el gasto en la Copa del Mundo, que culminaron con los abucheos recibidos por la presidenta el día de la inauguración.

Todo esto tuvo efectos devastadores en la imagen de Rousseff. La aprobación de su Gobierno cayó del 55% al 31%. El desgaste de su imagen y la idea de que tuviese dificultades para acercarse a los jóvenes, a los movimientos sociales y a los sindicatos, hicieron que un ala de su propio partido pidiera la vuelta de Lula. Pero el expresidente no regresó y Rousseff intentó cambiar: mejoró su relación con los movimientos y comenzó a convocar a periodistas nacionales e internacionales a charlas.

La presidenta también creó programas de peso, como Más Médicos, que reclutó a profesionales formados en el exterior para trabajar en zonas aisladas dentro de Brasil, y aprobó el Plan Nacional de Educación, que casi dobló la alfabetización en el área.

En los últimos meses, la aprobación de su Gobierno volvió a subir y llegó a alcanzar el 41% en febrero de este año, a pesar de las críticas al desempeño económico y la desaceleración del PIB. El deseo de cambio expresado en las protestas del pasado año fue incorporado en la campaña del PT con el eslogan "cambia más" y tras una primera vuelta muy reñida, Rousseff se encamina ahora hacia una victoria más tranquila. Entre bastidores, Lula, que se mantuvo alejado de la escena política durante el anterior mandato, afirma ya que pretende participar más en un eventual segundo gobierno de su presidenta sorpresa.

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