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Santos apuesta por la pacificación plena de Colombia en su segundo mandato

El presidente jura el cargo rodeado del Rey Juan Carlos y mandatarios con el objetivo de acabar con la violencia en el país sudamericano

Santos rodeado de mandatarios internacionales tras su nombramiento
Santos rodeado de mandatarios internacionales tras su nombramiento AP

“A Colombia en paz no la frena nadie”. Ese fue el principal mensaje de Juan Manuel Santos tras jurar como presidente por segunda vez para el periodo 2014-2018. Lo hizo ante el Rey Juan Carlos, diez jefes de Estado, delegaciones de 74 países y más de 2.000 invitados que asistieron a la ceremonia de su posesión en la Plaza Núñez, junto al palacio presidencial.

En el papel, Santos tiene una segunda oportunidad para convencer a los colombianos de que la solución negociada es la mejor vía para lograr una paz esquiva, con unos diálogos con la guerrilla de las FARC en los que prácticamente ha hipotecado su capital político y que han provocado una división sin precedentes en la historia reciente de un país que al margen de su guerra interna, vive una prosperidad y crecimiento económico que en 2013 fue de 4,3%.

Por eso, uno de los ejes de su discurso fue hacer un llamado a una causa común para consolidar la paz. “Creo firmemente que Colombia debe trazarse hoy una meta con la que todos nos podamos comprometer. ¿Y cuál es esa meta? Un país en paz total… un país con equidad… y el más educado de toda la región”, dijo.

El mandatario colombiano aseguró que el primer pilar de su nuevo Gobierno será la paz y que cumplirá con el mandato que le dieron los colombianos en las urnas el pasado 15 de junio para seguir adelante con un proceso de paz que calificó de “sólido y responsable”. De ahí que recordara que ya se han llegado a acuerdos con las FARC en tres de los seis puntos de la agenda de la negociación -desarrollo agrario, participación en política y narcotráfico- y que pronto iniciarán las discusiones sobre cómo se repararán a las más de seis millones de víctimas que ha dejado medio siglo de conflicto.

Santos tiene una segunda oportunidad para convencer a los colombianos de que la solución negociada es la mejor vía para lograr una paz esquiva

Pero a pesar de los avances, Santos aprovechó para decirle a los guerrilleros, como ya lo hizo hace una semana, que ponen en riesgo los diálogos de paz por sus “contradictorios” hechos de violencia. “La guerra sigue mientras no se llegue a un acuerdo –eso lo sabemos–, pero… ¡saquen a los niños, saquen a las mujeres, saquen a los civiles de sus acciones violentas! ¡No dinamiten las vías de los campesinos! ¡No más pueblos sin luz o sin agua! ¡No más petróleo contaminando nuestros ríos! ¡Actos de paz!... Eso es lo que Colombia pide hoy”, reclamó el presidente colombiano.

A renglón seguido Santos aprovechó el escenario para advertir que aunque el proceso de paz entra en su etapa final, esta será la más difícil, por lo que le pidió a la guerrilla “disposición real de contar la verdad, de esclarecer qué pasó y por qué, de participar en procesos de reparación y de encontrar una fórmula de justicia que sea aceptable para las víctimas y para el pueblo colombiano”, dijo en su discurso, que duró alrededor de 40 minutos. Con relación a qué tanta justicia que se le aplicará a los desmovilizados, uno de los temas que más polémica ha desatado en el país, el presidente colombiano reconoció que no será una “justicia perfecta” pero que deberá asegurar “un máximo de satisfacción de las víctimas”.

Tras las presidenciales quedó en evidencia que hay siete millones de colombianos escépticos a la forma en que el Gobierno de Santos está negociando con la guerrilla en La Habana

Tras las elecciones presidenciales quedó en evidencia que hay siete millones de colombianos que son escépticos a la forma en que el Gobierno de Santos está negociando con la guerrilla en La Habana. Esa oposición está liderada por el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, su antiguo jefe y ahora es su más enconado opositor, quien desde el inicio de las conversaciones con las FARC ha dicho que de firmarse la paz, será con impunidad. A ese escepticismo se enfrenta Santos, que tendrá el gran reto de lograr que los colombianos refrenden los acuerdos que se logren en La Habana.Pero la paz no fue el único tema del que habló Santos en su discurso de posesión. También enumeró una serie de promesas para los próximos cuatro años como erradicar la pobreza extrema, entregar viviendas gratis a los colombianos más pobres -una de sus banderas durante su primer período-, asignar el presupuesto más alto a la educación, por encima del de seguridad, y voltear los ojos al campo, un sector que por décadas ha permanecido en el olvido y que le significó uno de los momentos de mayor crisis en su primer mandato por cuenta de varias huelgas agrarias que paralizaron el país.

Acompañado por su esposa, Maria Clemencia Rodríguez y sus tres hijos, Santos juró ante el presidente del Senado José David Name y a su vez nombró a Germán Vargas como su vicepresidente. El próximo lunes dará a conocer quienes serán sus ministros, pero ya anticipó cambios en dos ministerios cruciales. La cartera de Interior la asumirá Juan Fernando Cristo, del partido Liberal, y la de Agricultura, Aurelio Iragorri, mientras que ratificó en sus cargos a la canciller María Ángela Holguín, una funcionaria clave en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela y Ecuador. Juan Carlos Pizón fue nombrado titular de Defensa.

Pero mientras Santos hacía su llamado a la unidad nacional, su posesión quedó salpicada por la ausencia de la bancada del Centro Democrático (39 congresistas), partido que lidera Uribe, que después de asistir a la plenaria del Congreso que tiene el encargo de juramentar a los presidentes, se fue del recinto tildando la elección de Santos como ilegítima.