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Amenaza de cisma en el grupo socialista

Diputados rebeldes amenazan con no votar las reformas del Gobierno de Valls

Al disgusto que los sindicatos dieron ayer al Gobierno socialista francés se sumará este martes el agridulce sabor de la aprobación en la Asamblea Nacional de la segunda y más importante ley de las reformas legales del Pacto de Responsabilidad y Solidaridad. Varias decenas de diputados socialistas —al menos 41— han insistido estos días en que no apoyarán con sus votos el proyecto de ley que rectifica los presupuestos de la Seguridad Social. Si cumplen su palabra, quedará abierta a cuenta de las reformas otra nueva herida en el seno del socialismo francés, quizás la más dolorosa para el Gobierno de Manuel Valls.

 Tras un forcejeo con el primer ministro, los rebeldes se avinieron a apoyar la primera de las leyes, rectificativa de los presupuestos generales, aprobada la semana pasada. Se trataba de una reducción de 1.600 millones en los presupuestos de los ministerios (salvo en Educación) y de rebajas fiscales de 350 euros por persona y año a los empleados con salarios más bajos.

Con la segunda ley, en cambio, los grandes beneficiados son los empresarios. Se rebajan las cotizaciones sociales de las empresas en 5.400 millones en 2015 (las reducciones globales rondarán los 40.000 millones en tres años) y se congelan las pensiones por encima de 1.200 euros mensuales.

Para Jean-Marc Germain, uno de los líderes rebeldes, este segundo proyecto “no se puede votar”. Junto con él están alineados sobre todo parlamentarios próximos a la exministra de Trabajo Martine Aubry. Valls ya ha advertido a los suyos que no se trata de un problema de ideología, sino de afrontar las consecuencias de la globalización. El debate para la izquierda no ha hecho más que empezar y sus consecuencias auguran nuevas batallas con el peligro de rupturas insalvables.