Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Alemania, indignada por el espionaje de EE UU pero no reacciona

Merkel aplaza cualquier represalia al resultado de la investigación de la fiscalía

Declaraciones de la canciller alemana, Angela Merkel, sobre el espía dobre durante su visita oficial a China. Reuters Live!

Indignación es la palabra que más se ha escuchado en Berlín estos últimos días, después de que el pasado viernes trascendiera la detención de un agente de los servicios secretos alemanes que vendía información a Estados Unidos. Desde entonces, diputados, ministros, el presidente de la República y la canciller Angela Merkel han mostrado —con mayor o menor vehemencia— su disgusto por las prácticas de un país amigo y han resaltado la necesidad de aclarar cuanto antes lo ocurrido. Pero estas palabras no se han traducido en hechos concretos. Los portavoces del Gobierno se aferran a la idea de que hay que esperar a los resultados de la investigación judicial para tomar decisiones que afecten a un socio tan importante como el americano.

“Si las acusaciones fueran ciertas, estaríamos ante un asunto muy serio. Sería una contradicción flagrante con lo que debe ser una cooperación entre socios basada en la confianza”, señaló el lunes Merkel desde China, donde comparecía con el primer ministro, Li Keqiang.

“Contradice la cooperación basada en la confianza”, dice la canciller

La clase política alemana se debate entre una opinión pública que reclama una posición de dureza —sobre todo porque el episodio del agente doble se suma a las escuchas masivas llevadas a cabo por la agencia estadounidense de seguridad, que afectaron al teléfono móvil de la propia Merkel— y una visión pragmática que les impide arremeter contra la gran potencia que es EE UU. El presidente del país, Joaquim Gauck, es de los que más lejos han ido, quizás porque no tiene responsabilidades ejecutivas y detenta una función principalmente representativa. “Si todo se confirma, Estados Unidos estaría jugando con la amistad de Alemania. Sería el momento de decir: ¡basta ya!”, dijo el antiguo pastor protestante reconvertido en político democristiano en el canal público ARD durante el fin de semana. También con rotundidad se expresó el ministro de Justicia, Heiko Maas, que aseguró que EE UU solo podrá recuperar la “confianza perdida” si coopera con las autoridades alemanas en la investigación. “La manía de vigilar que tiene la NSA [la agencia de seguridad nacional de EE UU] tiene que tener un límite. La democracia y los derechos civiles no son negociables”, aseguró el ministro socialdemócrata.

Pero todas estas vistosas declaraciones contrastan con la tibieza de los portavoces cuando respondían a las preguntas sobre las consecuencias directas del escándalo. Cualquier decisión tendrá que esperar a la investigación que lleva a cabo la fiscalía federal, repetían una y otra vez. Este proceso puede alargarse durante semanas o meses. Si finalmente se espera hasta un veredicto, la tardanza del proceso judicial podría desactivar la urgencia de unas decisiones políticas.

Uno de los asuntos que en teoría podrían verse afectados sería el acuerdo de libre comercio que negocian la UE y EE UU. Pero tanto la canciller Merkel como el número dos del Gobierno y líder de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel, se niegan a retrasar unas negociaciones en las que Europa tiene depositadas parte de sus esperanzas de crecimiento económico y generación de empleo en el futuro próximo. Mientras, los líderes políticos no se deciden por decisiones concretas, la prensa ruge de indignación. “Si finalmente Washington no manda una señal de que toma en serio a los alemanes, la debilidad de Obama será también la de Merkel. Si eso ocurre, Merkel se convertirá en un hazmerreír”, sentenciaba ayer el periódico de centro-izquierda Süddeutsche Zeitung.


El caso da alas a los que piden que Snowden declare en Berlín

La comparecencia en Alemania de Edward Snowden, el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE UU que filtró los datos sobre las escuchas, estaba sentenciada. La mayoría democristiana-socialdemócrata en el Parlamento rechazó de pleno la posibilidad de un cara a cara en el Bundestag. En su lugar propuso una visita a Moscú, donde Snowden está refugiado. Pero su abogado rechazó esta posibilidad. Pero el escándalo del doble agente destapado la semana pasada ha dado renovados argumentos a los partidos de la oposición que reclaman la presencia del estadounidense en el Parlamento alemán.
“Ha llegado el momento de pedirle que venga aquí. Es extremadamente importante para investigar un asunto sobre el que Estados Unidos sigue sin darnos explicaciones”, dijo ayer la líder del grupo parlamentario de Los Verdes, Katrin Göring-Eckardt. El otro partido de oposición a la gran coalición, La Izquierda, también exige garantías para que el exanalista de la NSA pueda comparecer en el Bundestag. El abogado de Snowden en Berlín, Wolfgang Kaleck, compareció ayer en la capital alemana. Sobre el escándalo del doble agente, Kaleck reconoció que le habría gustado una reacción más enérgica por parte del Gobierno de Merkel. “Sería naif pensar que los países no tienen agentes dobles”, añadió.

Fe de errores

En la versión anterior se decía que Sigmar Gabriel es líder de los democristianos y en realidad es de los socialdemócratas.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >