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Un Ejército patriótico pero obsoleto

Las Fuerzas Armadas de Ucrania solo cuentan con armamento heredado de la época soviética y están desplegadas en las fronteras con países de la OTAN

Soldados ucranios se protegen tras sacos terreros en la base de Belbek, cerca de Sebastopol. Ampliar foto
Soldados ucranios se protegen tras sacos terreros en la base de Belbek, cerca de Sebastopol. Getty Images

El coronel Alexander Motuzionyk tiene poco tiempo, pocas respuestas y mucho patriotismo. Se presenta tieso como un palo en una sala del Ministerio de Defensa donde hay tres mostradores para trámites y seis cabinas con viejos teléfonos. La luz de neón cae sobre las dos desangeladas mesas. Afuera nieva. “Cientos de personas han venido en los últimos tres días a ofrecer su servicio al Ejército, a prestar su ayuda. Están muy enfadados”, cuenta. “Estamos preparados para actuar en todas las regiones del país. En todas”, recalca.

Desde hace dos semanas, cada día es una convulsión para los ucranios. Cuando no han acabado de enterrar a los muertos de las protestas, se anuncia una bancarrota, y cuando al fin se forma un Gobierno de salvación, asoma la invasión de Crimea. Aunque todos los altos cargos han sido rápidamente sustituidos, de las instituciones supura fragilidad, y eso incluye al Ejército. En total tiene unos 165.000 soldados —130.000 según fuentes independientes, a los que habría que sumar 35.000 civiles— que están, desde el sábado, en alerta de combate. El Gobierno incluso ha movilizado a los reservistas, que el portavoz se niega a cifrar.

El coronel confirma que, por ahora, no ha habido movimiento de tropas para reforzar Crimea ante el despliegue militar ruso, que ya tenía allí instalada su flota del mar Negro. El portavoz del Ejército asegura que en la península hay presencia naval, aérea y de fuerzas especiales ucranias, pero no en qué proporción. “Es confidencial”, dice seco.

Un Ejército patriótico pero obsoleto

Igor Sutyagin, un experto en temas militares rusos del Instituto de Estudios de Seguridad y Defensa de Londres, explica que uno de los problemas de las Fuerzas Armadas ucranias es que están desplegadas “sobre todo en el centro y en el oeste del país, cerca de las fronteras de la OTAN”. Mientras tanto, la zona oriental, con una gran mayoría de rusohablantes y donde se están desencadenando incidentes estos días, “está bastante desmilitarizada”, afirma el analista.

La desproporción militar entre Moscú y Kiev es enorme, aunque solo se tuviera en cuenta el número de combatientes entre una y otra (Rusia cuenta con cerca de 600.000 soldados). Ucrania produce “muy buenos tanques”, observa Sutyagin, pero “en general su armamento es el legado de la época soviética, que era bastante bueno… hace 23 años”. Pese a la desesperación financiera del país, que ha tenido que pedir un rescate urgente al FMI, el Ejecutivo ha dispuesto una partida especial para el Ejército. “Está mal equipado y no es uno de los mejor financiados del mundo”, opina Sutyagin. La asignación presupuestaria cada año era de 15.000 millones de grivnas (1.125 millones de euros), informa el coronel, que asegura que aumentarán. El propio primer ministro, que ya responsabilizó al derrocado anterior presidente, Víctor Yanukóvich, del agujero en las arcas públicas, reconoció el domingo que “en los últimos años” ha habido un “sabotaje contra el Ejército, los servicios de seguridad y la capacidad del país para defenderse”. El coronel, muy serio, no tiene nada que añadir. “Confidencial”, zanja otra vez.

Lo que sí quiere contar el coronel es que la moral del Ejército ucranio es muy alta. Y sin que se le pregunte, resalta la gran unidad que hay dentro de las fuerzas armadas. “Estamos listos para proteger Ucrania”, repite. La invasión rusa de Crimea ha inflamado la vena nacionalista de muchos ucranios. A las cadenas de televisión que se ven en Kiev les ha salido una bandera nacional en la esquina superior izquierda. Debajo dice: “país unido”. El jefe del nuevo Gobierno, Arseni Yatseniuk, elevó la retórica un poco más ayer y afirmó: “Nunca entregaremos Crimea”.

Cientos de jóvenes han acudido a la oficina de reclutamiento, según el coronel Motuzionyk, en los últimos tres días. Pero otros responden al llamamiento a la movilización que han hecho algunos grupos extremistas —y minoritarios— del Maidán, como el Sector de Derechas, que se enfrentaron con violencia a los antidisturbios. Para los seguidores de esta facción, las nuevas autoridades no están reaccionando con la suficiente contundencia en la cuestión crimea.

El Ejército no se implicó en las protestas, y al menos en los últimos nueve días, todos los uniformados que se ven por la calle son civiles, a veces armados con palos. Otro grupo menos radical, el llamado de las Autodefensas, también está reclutando a quienes se muestran dispuestos a luchar.

Ellos, por ejemplo, se hacen cargo de la seguridad de muchos ministerios. Pero no en el de Defensa. En la puerta hay varios militares armados y con sus cascos. Otros llevan un sombrero reglamentario y patrullan por los edificios azules del complejo. No quieren la ayuda de nadie. “Solo cooperamos con cuerpos regulares, como la policía”, asegura el coronel.

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