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Las claves de la crisis ucrania

El Euromaidán o el riesgo de partición del país son algunos de los elementos del conflicto

Un soldado ucranio hace guardia en una base militar en Lviv (Ucrania). Ampliar foto
Un soldado ucranio hace guardia en una base militar en Lviv (Ucrania). EFE

Cientos de miles de manifestantes han salido a las calles de Kiev en la mayor protesta ciudadana desde la Revolución Naranja, en 2004. Los ucranios se han movilizado ante la negativa del expresidente, Víktor Yanukóvich, a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE) y fruto de un creciente descontento ante las prácticas corruptas de los gobernantes. El conflicto se ha cobrado decenas de muertos, ha provocado un cambio de Gobierno y una escalada de tensión entre Rusia y la Unión Europea y Estados Unidos en los últimos tres meses. Estas son las claves de la crisis ucrania.

¿Cuándo surgieron las protestas?

El pasado 21 de noviembre, el Gobierno ucranio rechazó firmar un acuerdo de asociación con la UE y anunció que reforzaría sus relaciones con Rusia. La oposición convocó manifestaciones de protesta. En los siguientes días, una multitud tomó la plaza de la Independencia de Kiev proclamando consignas proeuropeas y en contra del Gobierno. Yanukóvich ignoró las exigencias de los manifestantes y firmó con el presidente ruso, Vladímir Putin, un acuerdo que incluía la concesión de ayuda económica y una rebaja en el precio del gas ruso. Los opositores se instalaron en el llamado Euromaidán (euro, por la UE, y maidán, que significa plaza) y exigieron desde las barricadas elecciones anticipadas y una reforma constitucional.

El Ejecutivo respondió aprobando leyes en contra de la libertad de concentración y de expresión. A partir de ese momento, se radicalizaron las manifestaciones y se extendieron a otras ciudades. A pesar de que el presidente acabó por promulgar una ley de amnistía para los detenidos en la revuelta y revocó las normas represivas, la protesta siguió adelante. Kiev vivió sus peores enfrentamientos a partir del 18 de febrero, cuando los manifestantes intentaron entrar en el Parlamento y atacar varios edificios oficiales. Los enfrentamientos entre los antidisturbios y los proeuropeos dejaron decenas de muertos. Yanukóvich fue destituido el pasado 22 de febrero. Desde entonces, la plaza se encuentra en calma y el foco del conflicto se trasladó a Crimea, donde la mayoría de la población, rusoparlante, no reconoce la legitimidad del nuevo Gobierno de Kiev.

¿Quién gobierna ahora en Ucrania?

El 21 de febrero, el Parlamento ucranio aprobó un "acuerdo para resolver la crisis política" y adelantar las elecciones. Al día siguiente, el presidente fue destituido por la presión de la calle y la Rada suprema solicitó que se le juzgue en La Haya por la muerte de decenas de manifestantes. La opositora Yulia Timoshenko, que estaba encarcelada, fue liberada, pero aclaró que no estaba interesada en ser cabeza de lista de su partido, Patria. Su mano derecha, Alexándr Turchínov, fue nombrado presidente en funciones el 22 de febrero. Arseni Yatseniuk, de la misma formación política, fue designado primer ministro días después.

¿La mayoría de ucranios apoya las reivindicaciones del Euromaidán?

Ucrania es un país muy dividido. Mientras el oeste de Ucrania es más proclive a un acercamiento a la UE, en el este, de mayoría rusoparlante, hay una mayor afinidad hacia Moscú.

¿Cuál es la situación financiera en Ucrania?

Una de las primeras cosas que hizo el recién constituido Gobierno ucranio fue pedir el rescate al Fondo Monetario Internacional (FMI). Kiev había calculado que necesitaría 35.000 millones de dólares (25.000 millones de euros) para evitar la bancarrota. "No tenemos más remedio que adoptar medidas extraordinariamente impopulares", advirtió el pasado 27 de febrero el presidente Yatseniuk. El primer ministro culpó a Yanukóvich de la pésima situación económica en la que está sumido el país. La ruptura con Moscú y la posible interrupción del flujo financiero desde Rusia podría agravar aún más la situación. La directora del FMI, Christine Lagarde, anunció el lunes que un equipo del organismo comenzará a trabajar en Kiev este martes para identificar las necesidades de Ucrania e iniciar un diálogo preliminar con las autoridades sobre un rescate.

¿Qué está ocurriendo en Crimea (Ucrania)?

Las tensiones separatistas crecen en la península tras la caída de Yanukóvich, mientras el primer ministro ucranio, Arseni Yatseniuk, asegura que "nunca" entregarán la región. Moscú ha afianzado el control de la zona en los últimos días. Los rusos que viven en esta república autónoma celebraron la autorización del Senado ruso del envío de tropas a Crimea. La expansión militar rusa en Crimea está además dividiendo las lealtades de los uniformados al servicio del Estado ucranio, sin que sea posible aún valorar la envergadura de la fragmentación y sus consecuencias, informa Pilar Bonet. Denis Berezovski, jefe de la Flota Militar ucrania, prestó juramento "al pueblo de Crimea" solo un día después de que el presidente de Ucrania, Turchínov, lo hubiese nombrado por decreto como jefe de la flota.

¿Cuál es el papel de Rusia en la crisis ucrania?

Desde el pasado verano, Moscú ha presionado a Kiev con sanciones para convencerla que no le conviene firmar el acuerdo de asociación que Bruselas le propuso. Durante las protestas en la plaza de la Independencia, Rusia criticó a Occidente por "estimular" los desórdenes en Ucrania y, después de que Yanukóvich, fuera destituido, Moscú anunció que se comprometía a garantizar su seguridad. Yanukóvich se encuentra refugiado en Rusia tras su huida.

El pasado 1 de marzo, el presidente ruso, Vladímir Putin, recibió la autorización del Parlamento para utilizar las tropas rusas en Crimea. Su justificación fue "la situación extraordinaria en Ucrania y la amenaza que pesa sobre la vida de los ciudadanos rusos". Desde hace unos días, la Guardia Fronteriza ucrania ha constatado un aumento de la presencia rusa en Crimea y ha alertado de que también se han producido movimientos militares rusos en torno al puerto ucranio de Sebastopol, donde tiene su base la flota de la Marina rusa en el mar Negro. Putin ha afirmado este martes que no descarta una intervención si el caos se apodera de Ucrania, aunque ha matizado que lo haría solo "como último recurso" para defender a la población ucrania de las zonas del este y sur. Con respecto a Crimea, ha declarado que Rusia no pretende anexionar esa península.

Mientras, las nuevas autoridades ucranias han puesto al Ejército en estado de alerta de combate, han ordenado que se movilice a los reservistas, han cerrado el espacio aéreo para vuelos no comerciales y han anunciado un refuerzo de la seguridad de los 15 reactores nucleares del país, informa Silvia Blanco. "Ucrania está al borde del desastre", ha advertido el primer ministro Yatseniuk. La presencia rusa en Crimea, ha dicho, "es la alerta roja. No es una amenaza, sino una declaración de guerra a mi país".

¿Cuál ha sido la respuesta de la comunidad internacional?

La escalada de la tensión ha intensificado los movimientos diplomáticos para evitar una guerra en Ucrania. Del 19 al 21 de febrero, los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia sirvieron de mediadores entre la oposición y Yanukóvich. El pasado 26 y 27 de febrero, los ministros de Defensa de la OTAN subrayaron la independencia y soberanía de Ucrania, y este lunes, los ministros de Exteriores de la UE suspendieron las negociaciones sobre el libre acceso de los ciudadanos rusos a la UE, como respuesta al despliegue de tropas en Crimea por parte de Moscú. La UE ha convocado además una cumbre extraordinaria de jefes de Gobierno para el próximo jueves.

Estados Unidos ha adoptado medidas contundentes en contra de Rusia. Washington ha congelado las relaciones comerciales y militares con Moscú.El vicepresidente, Joe Biden, ha pedido además a Rusia que facilite el despliegue inmediato de observadores internacionales en Ucrania. El presidente, Barack Obama, ha comunicado a su homólogo ruso, Putin, en una llamada de 90 minutos de duración, que su empeño de intervenir militarmente en Crimea tendría consecuencias: la ausencia de la cumbre del G-8 que se celebrará el próximo junio y un posible aislamiento económico y político.