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CONFERENCIA DE GINEBRA II

El régimen sirio y los opositores negocian cara a cara

Aún así, no han dialogado directamente, sino a través del mediador de la ONU

Los primeros asuntos a discutir son de índole humanitaria, para asistir a civiles

El enviado especial de la ONU a Siria, Lajdar Brahimi, este viernes.
El enviado especial de la ONU a Siria, Lajdar Brahimi, este viernes. REUTERS

Les tomó tres años sentarse frente a frente y cuando lo hicieron por primera vez, el mediador de Naciones Unidas Lajdar Brahimi condujo los contactos, en los que en realidad el régimen sirio y la oposición no se dirigieron la palabra directamente. Mientras el conflicto sirio sigue sumando bajas a los ya más de 130.000 muertos, los avances en la cumbre de Ginebra II son extremadamente lentos, lastrados por la desconfianza y la ausencia casi completa de expectativas, objetivos o plazos. En su primer cara a cara a solas, este sábado, los emisarios de ambos bandos hablaron indirectamente solo durante 30 minutos, centrándose en la posibilidad de pactar un alto el fuego en Homs para facilitar la llegada de ayuda humanitaria a zonas asediadas por el régimen. 

En realidad, según informó la ONU, fue Brahimi quien más habló en este encuentro, para detallar los planes y la agenda de unas conversaciones que en principio durarán una semana pero que pueden alargarse más tras un receso. El objetivo es llegar a una solución política del conflicto, sobre la base de la declaración de Ginebra I, consensuada en junio de 2012 por, entre otros, la ONU, la Liga Árabe, Estados Unidos y Rusia, y que llama a una transición política en Siria. El régimen sirio no ha aceptado la totalidad de esa declaración, a pesar de que hacerlo era una condición para participar ahora en esta ronda de negociaciones conocida como Ginebra II.

La delegación oficialista siria se ha opuesto a la idea de formar un Gobierno de transición, porque según ha dicho el ministro de Información sirio, Omran Zoabi, “un Gobierno de transición se forma cuando el Estado está en proceso de desintegración y no hay instituciones” y “Siria es un Estado con sus instituciones”. En un principio, la opositora Coalición Nacional Siria se había opuesto a sentarse frente al régimen si este no aceptaba la formación de ese gobierno transicional. Finalmente, ante las presiones de la ONU y EEUU, los opositores capitularon y aceptaron negociar en la misma sala sin esa condición.

Las conversaciones han estado a punto de romperse en varias ocasiones desde que comenzaron, el miércoles, en Suiza. En la sesión inaugural el ministro sirio de Exteriores, Walid al Muallem, lanzó una larga diatriba en la que acusó a los opositores de “traidores” y a los países que los apoyan de “promover y amparar el terrorismo”. El viernes, la delegación del régimen amenazó con una espantada si este sábado no veía “avances reales”. Los opositores no decidieron participar en la cumbre hasta el sábado pasado, por una votación en asamblea. Una fallida invitación de la ONU a Irán, aliado del régimen, les llevó a amenazar posteriormente con no presentarse.

Como medida conciliatoria, ambas partes comenzarán pactando posibles arreglos humanitarios, como el acceso de ayuda humanitaria y la protección a civiles en las zonas asediadas de Homs, uno de los centros de batalla. La ONU espera que se apruebe un alto el fuego que dure aproximadamente una semana. Para que esos acuerdos iniciales tengan éxito, sin embargo, deberían suscribirlos las muchas milicias islamistas que operan en Siria, muchas con yihadistas extranjeros, que no solo luchan contra El Asad, sino también contra los opositores laicos, y que no tienen representación alguna en foros como Ginebra II.

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