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Asad: “No veo por qué no debería presentarme a las elecciones”

El presidente de Siria sostiene que la guerra civil en su país "no es una revuelta contra un régimen que oprime a su pueblo"

El presidente sirio, Bachar Al Asad (d), durante la entrevista con AFP en Damasco.
El presidente sirio, Bachar Al Asad (d), durante la entrevista con AFP en Damasco. SANA

El presidente de Siria, Bachar el Asad, ha declarado el pasado domingo que hay "significativas" probabilidades de que vuelva a ser candidato en la elecciones presidenciales previstas para el próximo junio, aunque la oposición le pida que dé un paso atrás. "No veo por qué no debería presentarme si la gente lo desea", ha detallado en una entrevista con la agencia France Press.

Por el contrario, El Asad ha descartado la posibilidad de que miembros de la oposición que actualmente se encuentran fuera del país formen parte de un futuro gobierno: "Se acercan a la frontera nada más que media hora, se sacan una foto y huyen. ¿Cómo pueden ser ministros de un gobierno? Es una posibilidad totalmente surrealista, pero me parece una broma muy buena", ha añadido.

En su análisis del conflicto que desde su comienzo en 2011 ha causado al menos 130.000 muertos, El Asad ha explicado que su Gobierno "está haciendo progresos, pero esto no significa que la victoria esté a la vuelta de la esquina". Estos tipos de batallas son "complicadas, difíciles y necesitan mucho tiempo", ha proseguido. El presidente sirio, que en el año 2000 remplazó a su padre, Hafez el Asad, considera el conflicto como una "lucha contra el terrorismo", sin aceptar ninguna distinción entre los yihadistas más radicales y los demás opositores.

Según El Asad, la oposición no es nada más que una facción creada fuera de Siria: "Todo el mundo sabe ahora que algunos partidos de la oposición han surgido gracias a los servicios de espionaje extranjeros, ya sean de Qatar, Arabia Saudita, Francia, Estados Unidos u otros países. “Cuando me siente a la misma mesa de estos partidos, significará que estaré negociando con estos países", ha declarado. La presencia de la oposición en un futuro ejecutivo implicaría, por ende, "la participación de esos estados en un gobierno sirio". Asad, que justifica la lucha del Hezbollah libanés junto a su Ejército, ha acusado sin embargo a Francia de haberse convertido en un país "vasallo" de Qatar y Arabia Saudí a cambio de "petrodólares".

El presidente sirio también se refirió a los servicios de espionaje occidentales y a su intención de establecer canales de comunicación con Damasco en el ámbito de la lucha contra el terrorismo: "Se celebraron varias reuniones de los servicios de inteligencia de más de un país. Nuestra respuesta fue que la colaboración en el ámbito de la seguridad está indisolublemente ligada a la cooperación política".

Sobre la Conferencia de Ginebra II del próximo miércoles, que insta a la ejecución del acuerdo alcanzado en la ciudad suiza en 2012 en el que se prevé un gobierno de transición con plenos poderes, pero no se menciona el destino del presidente sirio, el Asad ha precisado que el objetivo de los opositores en Ginebra será solo obligarle a dimitir: "La conferencia de Ginebra debería producir resultados claros con respecto a la lucha contra el terrorismo. Es la decisión más importante que se puede tomar, cualquier solución política no tiene valor si no hay un serio compromiso en esta lucha", ha insistido, añadiendo que "hay dirigentes de la oposición que se han asentado en el extranjero y pretende dominar el 70% de Siria, pero no se atreven a venir a ese 70% supuestamente libre".

La guerra civil siria "no es una revuelta popular contra un régimen que oprime a su pueblo, o una revolución por la democracia y la libertad como los medios de comunicación occidentales la han representado", ha matizado. "Una revolución popular no puede durar tres años; no puede depender de agendas externas", ha mantenido el Asad, que ha asegurado que "el Gobierno sirio siempre defiende a los civiles" y que "videos y fotos confirman que son los terroristas los que cometen masacres".

La ONU y las organizaciones internacionales, sin embargo, han acusado a ambos bandos de cometer atrocidades. "El Ejército no bombardea regiones enteras, sino lugares específicos donde se encuentran los terroristas", ha explicado, si bien ha admitido que esos ataques podrían causar víctimas civiles.

A pesar de la guerra que asoló su país, El Asad, que vive en Damasco con su esposa y tres hijos, asegura que nunca ha pensado en el exilio: "Escapar no es una opción en estos casos. Tengo que estar en primera línea entre los defensores de la patria. Este ha sido el único escenario desde el primer día de la crisis", ha insistido.