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“Pemex, o se ajusta o desaparece”

Jesús Reyes Heroles, exdirector de la compañía, advierte de que la reforma energética podría debilitar a la petrolera mexicana

Jesús Reyes Heroles.
Jesús Reyes Heroles.

La sala de la oficina de Jesús Reyes Heroles (Distrito Federal, 1952) está presidida por la cabeza de un venado que sale de una pared alta pintada de blanco. Debajo del trofeo se encuentra un boticario de madera formado por 40 diminutas botellas llenas de un líquido denso y viscoso de color negro. Es petróleo crudo mexicano. Cada botella tiene una pequeña etiqueta que indica de qué parte del país fue extraído. Junto al nombre del pozo se halla la insignia de Petróleos Mexicanos (PEMEX), la empresa que Reyes Heroles dirigió de 2006 a 2009 después de haber sido embajador de México en Estados Unidos y ministro de Energía. La reforma energética, aprobada este miércoles en el Senado y discutida en la Cámara de Diputados, reformará el sector de los hidrocarburos permitiendo la inversión privada nacional y extranjera. La norma, sin embargo, deja muchos enigmas sobre el futuro de la petrolera mexicana, que el año pasado obtuvo ganancias que representaron el 11% del PIB mexicano y que en poco tiempo se verá compitiendo con otras compañías mejor preparadas.

Pregunta. Muchos senadores que votaron a favor de la reforma energética aseguraban que la caída en la producción petrolera en los últimos años era parte de los motivos para abrir la industria a la inversión privada. Usted dirigió Pemex en un periodo donde la producción comenzaba a descender. ¿Podría explicar por qué?

Respuesta. La reducción de la producción petrolera y el deterioro de Pemex se deriva de un inadecuado marco normativo e institucional que se le impone y que simplemente no le permite funcionar como una empresa. El segundo factor es que cuenta con presupuestos insuficientes para exploración, producción, refinación, petroquímica y todo lo demás. Han sido insuficientes porque el ministerio de Hacienda ha extraído de Petróleos Mexicanos cantidades excesivas de dinero durante décadas, y por lo tanto, la dejó en una situación raquítica desde el punto de vista financiero.

Específicamente, la caída de la producción se explica porque no se invirtió suficiente en exploración. No hubo hallazgos suficientes para sustituir el anticipado agotamiento de Cantarell [un yacimiento que en 2004 representaba el 63% de la producción total]. Se sabía que iba a tener una caída rápida y no se exploró para tener opciones para sustituirlo. Cantarell bajó de 2.1 millones de barriles diarios a la cifra de hoy, de 500.000. Si haces el absurdo de no invertir en exploración tus reservas van a bajar. Y tus opciones de producción no van a existir.

P. ¿Ve en la reforma energética una corrección a estos vicios?

R. No estoy seguro. Depende de la letra chiquita. La reforma original que mandó Enrique Peña Nieto atendía el problema del sector en su conjunto. Tenía un enfoque de “aquí está la riqueza de hidrocarburos del país y solo podemos explotar un pedazo porque a una empresa le hemos dado la exclusividad de la explotación. Vamos a acabar con esa exclusividad y vamos a permitir que otras empresas ayuden a explotarla”. Hubo cosas que omitió la iniciativa del presidente: no planteó sacar a Pemex del presupuesto para darle flexibilidad y no puso atención o no mandó una iniciativa para permitirle competir en condiciones en la nueva apertura que se dará. La parte de modernizar y fortalecerla quedó en segundo plano. Al iniciar el debate legislativo resurgió con mucha fuerza. Por eso se reformó el 25 constitucional. Como entró de última hora no está clara la naturaleza de esos cambios para Pemex. Y ahí, en mi opinión, hay algunas cosas poco claras.

P. La izquierda lo ha puesto en una frase: Pemex no se vende, se convierte en chatarra.

R. No creo que sea el deseo de las autoridades. La apertura, que es lo más importante para el país, y la omisión de poner, desde el principio, énfasis en el tema de Pemex y sus condiciones de competencia, dio esa impresión.

P. ¿Ayuda la ronda cero, donde Pemex puede elegir para explotar los yacimientos que más rentables le parezcan?

R. Sí, y la condición de una empresa pública productiva es indispensable para hacerlo. Está definido en la Constitución, pero ¿en qué consiste eso? ¿Cuál es la normatividad que se le va a aplicar a Pemex? La creación de esta empresa pública productiva y otras cosas como el fondo soberano es de un oscurantismo total. Es muy poco clara todavía la relación entre Pemex y Hacienda.

P. Tampoco se toca el régimen fiscal, que lleva a Petróleos Mexicanos a pagar el 67% de sus ganancias en impuestos. Muchos dicen que es insostenible.

R. No se corrige. Sus recursos se mandan a un fondo. De ahí los toman y tienen que aportar un monto igual a lo que entregará PEMEX durante 2013 como porcentaje del PIB. ¿Donde está el alivio fiscal? Yo no lo encuentro. No estoy diciendo que no exista. No está claro.

P. La reforma señala, sin embargo, que Hacienda sí determinará el régimen fiscal de las nuevas empresas.

R. ¿Entonces vas a tratar de manera diferenciada y discriminada a Pemex respecto a las nuevas? Eso sería anticonstitucional. Como se incluyeron todas estas cosas al final, porque al principio se dejó de lado, yo creo que se hizo un poco apresuradamente. Esto quedará claro cuando se redacten las leyes secundarias.

P. Una vez que sea publicada la ley, el Congreso tendrá 120 días para dibujar la ruta que convertirá a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Pemex en empresas públicas productivas. Y de ahí se dan dos años para lograrlo. ¿Es suficiente?

En dos años se puede cambiar el estatus legal y jurídico de Pemex para que deje de ser un organismo y convertirla en una empresa. Modernizarla llevará cuando menos 15 años. Modernizar los sistemas de cómputo llevaba seis años. La reconfiguración de las refinerías, que es un cambio fundamental, toma cuatro o cinco años en cada una.

Otro tema es el de los sueldos. Deben de llevar seis años sin aumentos. Y ganan entre la tercera y quinta parte de lo que otros con el mismo puesto en una petrolera internacional. A un gerente de una refinería que vale ocho o diez mil millones de dólares se le paga menos de 10.000 dólares mensuales. ¿En qué cabeza cabe eso? Yo le pedí dos veces al presidente Calderón que se le diera flexibilidad al tabulador de salarios. No lo autorizó. La pregunta sigue sobre la mesa, y más con la apertura. ¿Qué va a pasar cuando llegue una empresa a competir con Pemex y diga “quién nos puede ayudar en esto? Ah, pues tal ingeniero que está en Pemex. ¿Cuánto ganas?, te lo triplico mañana”.

P. ¿Existe una posibilidad de que Pemex salga debilitada con la reforma energética?

R. Hasta lo que tenemos hoy, sí. Se necesitaba una sacudida como la que da esta reforma. Ahora sí es un tema de supervivencia para Petróleos Mexicanos. O se ajustan o desaparecen. Lo que no hay que hacerlos es ponerlos en una situación de desventaja, sino en un campo de juego equilibrado. Y eso se dibuja en los próximos 120 días.