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Peña Nieto y la derecha minimizan la salida del PRD del Pacto por México

El presidente y el PAN aseguran tener mayoría suficiente para sacar adelante las reformas pendientes

Peña Nieto durante la rueda de prensa con Simon Peres este jueves.
Peña Nieto durante la rueda de prensa con Simon Peres este jueves. EFE

Después de que la izquierda anunciara que abandonaba el Pacto por México, Enrique Peña Nieto ha optado por apurar las reformas pendientes antes que detenerse y tratar de recuperar al partido que le ayudó a construir el acuerdo que ha marcado su administración. El presidente mexicano señaló este jueves desde Chihuahua que “no necesariamente debe encontrarse siempre unanimidad, pero sí el consenso suficiente o el respaldo mayoritario a lo que debemos cambiar”. El otro integrante del pacto, el derechista Partido Acción Nacional (PAN) completó esa idea. “Como podamos vamos a construir la mayoría”, aseguró el líder de los panistas en la Cámara de diputados.

Un ambiente agitado imperó en el Senado mexicano la mañana de este jueves. Se esperaba una jornada importante. Representantes de los tres principales partidos habían estado hasta las cuatro de la madrugada, negociando los últimos detalles del dictamen de la reforma política, un conjunto de modificaciones a la Constitución para levantar el voto a la reelección, decretar la nulidad de las elecciones donde se rebasen los topes de financiamiento de las campañas y la creación de un Instituto Nacional Electoral. Antes del mediodía todo eso voló por los cielos. El dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) llegó para anunciar que su partido abandonaba la mesa del Pacto. “No vamos a permitir este atropello de los procesos legislativos”, dijo Jesús Zambrano. Aseguró que el Gobierno trataba de aprobar “a todo vapor” una reforma política que no era la que se había acordado en las mesas de negociaciones y después de ello Peña Nieto procesaría, mediante un albazo, una reforma energética aún más abierta a la inversión privada que la original de agosto pasado, que ya era rechazada por los perredistas.

El partido en el poder, el Revolucionario Institucional (PRI) tiene 52 senadores. Junto a los del partido Verde y Nueva Alianza suman 62 congresistas. El PAN cuenta con 38 escaños. Aliado,s tienen mayoría suficiente para sacar adelante las reformas pendientes aún con la oposición de los 22 senadores del PRD y otros seis de otras fuerzas de izquierda. En el Congreso de los Diputados el panorama es similar. El PRI, PAN y aliados suman el 73 por ciento de los diputados.

Ante este escenario, la izquierda solo pudo amagar con una de sus armas más usadas: su influencia en las calles. “Vamos a ver si con una movilización popular no se piensan dos veces el aprobar estas reformas”, dijo Zambrano por la mañana. Y amenazó que su partido “echará abajo” la reforma energética en 2015 si se aprueba sin que ellos sean escuchados. “No se dan cuenta que están lanzando un cerillo a un material inflamable”, aseguró en una conferencia de prensa en la que estuvo cobijado por la mayoría de senadores de su grupo parlamentario.

La reforma política es la última frontera que el Congreso debe cruzar antes de debatir la energética, considerada por muchos la más deseada por la administración del PRI. La mayoría de los temas de corte político electoral contenidos en la reforma política fueron puestos en la mesa por la oposición, el PRD incluido.

Se espera que mañana viernes los senadores integrantes de las comisiones de Puntos Constitucionales, Gobernación, Reforma del Estado y Estudios Legislativos se reúnan en el Senado para discutir el proyecto de la reforma política.