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La delegación de la UE ignoraba la asistencia del espionaje europeo a la NSA

Los eurodiputados se van de Washington con más información pero sin respuestas claras sobre la vigilancia masiva de EE UU a ciudadanos europeos

Varios de los eurodiputados de la delegación de la UE durante la rueda de prensa en Washington.
Varios de los eurodiputados de la delegación de la UE durante la rueda de prensa en Washington. AFP

La colaboración entre los servicios de inteligencia de Europa y Estados Unidos en la recopilación masiva de comunicaciones de ciudadanos europeos revelada el pasado martes por el director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el general Keith Alexander, ha cogido por sorpresa a los miembros de la delegación de la Unión Europea que se encuentran estos días en Washington para aclarar las informaciones sobre el espionaje indiscriminado de EE UU en ese continente. Las conversaciones que los 23 eurodiputados han mantenido con varios congresistas y miembros de la Administración, entre ellos el propio Alexander, han aportado nueva información pero no han servido para esclarecer las dudas sobre las prácticas de vigilancia de la NSA en Europa, explicaron varios de ellos este miércoles en una conferencia de prensa.

Para la delegación europea la negación por parte de los responsables de la inteligencia estadounidense de la veracidad de las informaciones sobre espionaje publicadas por varios medios europeos supone “la primera refutación por parte de la NSA” después de varios meses de silencio ante el requerimiento de información al respecto que la UE le trasladó a principios de febrero. “Tenemos que evaluar exactamente qué significa esta respuesta pero no podemos llegar a conclusiones”, señaló el alemán Elmar Brok.

Brok y el eurodiputado británico Claude Moraes, los dos jefes de la delegación europea, se reunieron el martes con el jefe de la NSA quien les mostró datos generales sobre la colaboración entre los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos “sin entrar en detalles de por qué la información de los medios de comunicación eran falsas”, aseguró Brook. Los parlamentarios europeos no sólo deberán estudiar las explicaciones de la NSA, sino la de los servicios de inteligencia de sus propios países. “Nosotros no sabíamos el alcance de esa colaboración antes de llegar aquí pero vamos a pedir explicaciones en nuestros respectivos Estados”, aseguró la eurodiputada española Teresa Jiménez-Becerril.

Desde que aterrizaron el pasado lunes, la delegación ha mantenido reuniones con el presidente del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Mike Rogers, con el subsecretario del Tesoro para Terrorismo y Financiación de Inteligencia, David Cohen, y este miércoles han sido recibidos en la Casa Blanca con Karen Donfried, directora para Asuntos Europeos del Consejo de Seguridad Nacional. Unos interlocutores que contrastan con la entidad de los que se encontraron, también este miércoles en la residencia del presidente, con una delegación del Gobierno alemán para ofrecer explicaciones sobre el alcance de la vigilancia en ese país: el director Nacional de Inteligencia, James Clapper, y las asesoras en materia de Seguridad Nacional y Antiterrorismo, Susan Rice y Lisa Monaco.

Las revelaciones sobre la cooperación entre los servicios de espionaje europeos y estadounidenses han contribuido a aumentar la sensación de confusión y desconcierto entre los miembros de la UE. “La visita estaba prevista antes de que saltaran las informaciones del espionaje masivo a líderes europeos, unos hechos que nos han complicado mucho la visita”, reconoció el eurodiputado Salvador Sedó i Alabart. La delegación europea se marcha satisfecha por el interés en colaborar en materia de protección de datos percibido en el Capitolio, pero desconfiada por la falta de respuestas concretas en el asunto del la vigilancia masiva. “Hay que eliminar el espionaje entre amigos y punto”, alegó, tajante, Brook.

No queda claro todavía cómo pueda la UE transformar las buenas intenciones de EE UU en soluciones reales. Las amenazas de suspender el acuerdo Swift, que contempla la transferencia de datos bancarios para combatir el terrorismo, o con aplazar las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, con las que el martes volvió a amagar la vicepresidenta de la Comisión, Viviane Reding, no parecen una herramienta de presión suficiente ya que es Europa la que saldría más perjudicada. Las conclusiones sobre esta visita se darán a conocer por Moraes el próximo mes de febrero.