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Solo Bélgica se suma al eje francoalemán para reclamar explicaciones conjuntas

Una delegación del Parlamento Europeo se reúne en Washington con ministros de EE UU para pedir aclaraciones

El primer ministro belga, Elio di Rupo (derecha), saluda a la canciller alemana Angela Merkel.
El primer ministro belga, Elio di Rupo (derecha), saluda a la canciller alemana Angela Merkel. AFP

Los líderes europeos se resisten a crear un frente común para reclamar explicaciones a Estados Unidos sobre el espionaje. Hasta el momento, solo Bélgica ha secundado la llamada que han lanzado Alemania y Francia para poner en marcha un proceso conjunto. Aunque las competencias para tratar estos asuntos recaen en cada Estado, aglutinar las quejas de todos los afectados por episodios similares fortalecería la posición de la UE.

Una de las consecuencias más concretas de la cumbre europea celebrada en Bruselas la semana pasada fue el regreso del eje francoalemán, poco visible en los últimos años, para pedir cuentas conjuntas a Washington. La canciller alemana, Angela Merkel, invitó a otros países a sumarse a la iniciativa, pero de momento sólo el primer ministro belga, Elio di Rupo, ha mostrado interés en participar, según fuentes europeas.

El espionaje ha tocado de lleno también a Bélgica, cuyo gran operador de telecomunicaciones, Belgacom, ha sido objeto de vigilancia, lo que ha provocado las quejas de Di Rupo. En Bruselas existe la sospecha de que el objetivo de ese seguimiento a las comunicaciones de Belgacom, controlada por el Estado belga, sea en realidad el de las instituciones europeas con sede en Bruselas.

España ha rechazado explícitamente formar parte de este grupo con el argumento de que las competencias son nacionales. Otros países ni siquiera han planteado públicamente esa posibilidad, lo que supone desaprovechar una gran oportunidad de mostrar firmeza ante el aliado norteamericano. En cualquier caso, las revelaciones del exanalista de la NSA (la Agencia Nacional de Seguridad, por sus siglas en inglés) Edward Snowden demuestran que las prácticas de espionaje han afectado a la Unión Europea de manera generalizada.

Más contundente que los Estados, la delegación del Parlamento Europeo desplazada a Washington para pedir aclaraciones se entrevistó ayer con diferentes responsables del Gobierno estadounidense (Seguridad, Tesoro y Comercio). El Ejecutivo de Obama, no obstante, ha relegado a esta delegación a reunirse con cargos intermedios, sin responsabilidad directa en las escuchas. La decisión se enmarca en la actitud de rechazo que ha mantenido Estados Unidos a la hora de rendir cuentas a Europa en este asunto.

Aunque la Eurocámara no tiene potestad para suspender acuerdos en vigor entre los dos bloques, su voto es necesario para activarlos. Por eso los eurodiputados advierten del impacto que estos turbios episodios pueden causar en el gran acuerdo comercial que los dos bloques negocian desde hace unos meses. Los Estados rechazan suspender las negociaciones, con el argumento de que eso generaría más perjuicios que beneficios, pero el Parlamento Europeo deberá dar su consentimiento cuando esté listo.

“El Consejo Europeo debería decir cómo piensa responder diplomáticamente ante la evidencia de que esa recolecta de datos se ha hecho en términos delictivos”, advierte Juan Fernando López Aguilar, presidente de la Comisión de Libertades de la Eurocámara, que aborda las relaciones con Estados Unidos a este respecto. El eurodiputado socialista advierte de que “no habrá tratado comercial y de inversión si el Parlamento Europeo no quiere”.

Entretanto, el calendario de reuniones entre los grupos de trabajo de la Comisión Europea y el Consejo con sus homólogos estadounidenses para avanzar en la protección de datos marca dos citas clave este mes. El próximo miércoles se reunirán los expertos del Consejo y el día 18, los de la Comisión.

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