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América Latina: más clases medias pero menos servicios públicos

Las manifestaciones en varios países muestran el desconcierto por la calidad de la sanidad, la educación y la seguridad pública

El aumento del precio de los transportes prendió la mecha en Brasil.
El aumento del precio de los transportes prendió la mecha en Brasil.

Si en política las palabras se las lleva el viento, en economía, Latinoamérica está demostrando todo lo contrario. Gracias a que los Gobiernos mantuvieron su palabra de aplicar políticas económicas sensatas, las clases medias crecieron en 50 millones y el número de pobres se redujo en unos 70 millones en las últimas décadas, según un estudio del Banco Mundial.

Hay, aparentemente, razones para celebrar. Pero los últimos meses parecen contradecir la afirmación anterior, tanto en las calles como en las redes sociales.

Protestas callejeras masivas han reverberado a lo largo y ancho de la región, incluyendo a gigantes económicos como Brasil, hasta economías de gran crecimiento como Perú y Chile.

El descontento se puede resumir en dos palabras: mejores servicios.

Un poco de contexto, para que se entienda mejor. Para un europeo de clase media ir al médico y recibir un buen servicio sin pagar un solo céntimo es algo común y generalmente bien arraigado a sólidas tradiciones democráticas. Un norteamericano de clase media, por su parte, suele tener la certeza de que sus hijos recibirán una educación pública de calidad y de que, si sacan buenas notas en el instituto, podrán optar a unas becas que les catapultarán a las mejores universidades del mundo.

En el caso de Latinoamérica –salvando las distancias entre países-, ni lo uno ni lo otro parece estar al alcance del ciudadano medio, aquél que ingresa entre 10 y 50 dólares al día y que, aparte de no estar acostumbrado a recibir servicios públicos de calidad, tampoco puede, por ejemplo, costear una universidad privada de referencia para sus hijos.

Los latinoamericanos tampoco parecen tener garantizada su seguridad ciudadana. La Organización Mundial de la Salud, OMS, ha declarado que el crimen ya pasó a la categoría de epidemia en América Latina, convirtiéndose además en un freno al desarrollo. 

Paradoja económica

De acuerdo a los expertos, la brecha entre el tamaño de las clases medias y el de los servicios se explica en parte, y paradójicamente, por el éxito económico de la region.

En la segunda mitad del siglo XX, las clases medias latinoamericanas eran pequeñas, menos del 20 por ciento de la población, y tenían un escaso compromiso con el Estado. No se les pedía que pagaran mucho en impuestos y tampoco esperaban recibir mucho en términos de servicios públicos. Más bien, los evitaban y preferían pagar por una educación, salud, seguridad e incluso electricidad privadas.

“Hoy en día, quienes forman parte de una clase media más numerosa, se dan cuenta que hay un límite a la abstención”, afirma Hasan Tuluy, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Y cada vez es más obvio para los latinoamericanos que existen bienes públicos de los que todos dependen, tales como vialidad, transporte público, calidad de la educación y atención a la salud, aire limpio y seguridad ciudadana.

Según Tuluy, las protestas sirven como recordatorio de que las sociedades latinoamericanas cambiaron de manera dramática en los últimos años. Afirma que, de hecho, la transformación ocurrió tan rápido que para los Gobiernos ha sido difícil seguirles el paso y mejorar los servicios de forma de satisfacer la demanda.

A modo de ejemplo, el gasto en salud per cápita en América Latina es casi seis veces menor al de los países de la zona euro (728 frente a 4.187 dólares).

Cerrar esta brecha entre la demanda de la población y la oferta del Estado, es un emprendimiento de largo plazo, que podría no servir los objetivos de corto plazo de los Gobiernos, según los expertos.

“Los Gobiernos a nivel nacional, estatal y local deberán volverse cada vez más eficientes para satisfacer las exigencias de la gente. Más que el precio inevitable del éxito, las recientes protestas representan el precio de una agenda exitosa, y todavía incompleta”, afirma Tuluy, del Banco Mundial.

Afortunadamente, los países de la región ya están planteándose estos retos de forma realista. Muestra de ello es la conferencia de alto nivel, organizada por el diario EL PAÍS y el Banco Mundial este jueves 10 de octubre, donde se discutirán las mejores políticas a aplicar para lograr servicios de calidad que satisfagan las nuevas y viejas demandas de la clase media.

El evento se podrá seguir en vivo desde las plataformas online de EL PAÍS y del Banco Mundial, y contará con la presencia de ministros de varios países de la región, así como de representantes de organismos internacionales.

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