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El líder de la izquierda mexicana López Obrador llama a cercar el Congreso

El excandidato presidencial quiere evitar la aprobación de la reforma energética

López Obrador, llegando al mitin en la Ciudad de México.
López Obrador, llegando al mitin en la Ciudad de México. EFE

El excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador llamó el domingo a sus seguidores a realizar un "cerco civil pacífico" en los alrededores del Senado y el Congreso de la Unión en caso de que la reforma energética que promueve el presidente Enrique Peña Nieto sea aprobada. El anuncio supone un paso más decidido a la resistencia en contra de la apertura a la inversión privada y extranjera en la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

El influyente líder de la izquierda mexicana enseñó una vez más músculo al congregar a decenas de miles de seguidores en la Ciudad de México. En ese contexto de euforia llamó a la insubordinación "no violenta", como ya hiciese otras veces en el pasado. López Obrador aseguró que pasa a la acción porque no le queda otra. Recordó que el lunes 23 de septiembre entregó un escrito al presidente -quien le derrotó en las elecciones celebradas en julio de 2012- en el que le invitaba a celebrar una consulta ciudadana para decidir el futuro de Pemex, convertido en un símbolo patrio tras su nacionalización en 1938. Como la respuesta de Peña Nieto fue negativa, una vez desechada esa vía, López Obrador dijo verse obligado a movilizar a su gente.

"Hay tiempo para que Peña piense en México y cambie de parecer. No nos vamos a quedar sentados esperando, hoy mismo vamos a celebrar una asamblea para aprobar acciones de desobediencia civil en el marco de la no violencia. Esto se hará en caso de que insista en imponer la reforma", dijo López Obrador desde el estrado, a donde había subido minutos antes anunciado como "el verdadero defensor de la patria". A continuación, apuntó que con la ayuda de sus colaboradores ha diseñado un plan para frenar "la privatización" del sector energético.

La propuesta del hombre que encabeza el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), un grupo que creó él mismo tras su desapego del PRD, consiste en rodear la Cámara de Senadores y en segunda instancia hacer lo mismo con el Congreso. Si esos dos cercos no cambian el sentido de la votación, se hará lo mismo en los 31 hemiciclos estatales, donde también debe ser aprobada al tratarse de un cambio constitucional. La acción iba a ser ratificada el mismo domingo por sus correligionarios. Aunque Obrador insistió en que se tratan de medidas pacíficas (pidió a los suyos imitar el comportamiento de líderes como Gandhi y Nelson Mandela), un cerco a las instituciones trae a la memoria las batallas campales que se vivieron durante la toma de posesión de Peña Nieto, que significa la vuelta al poder del PRI tras un paréntesis de 12 años.

Las medidas no se quedaron ahí. Obrador promovió con sus palabras el impago de la luz y los impuestos al considerar que el dinero va a parar a manos de "los oligarcas" que gobiernan el país. El líder izquierdista trufó su discurso con muestras de apoyo a los profesores en huelga ante la reforma educativa que también promueve el Gobierno y guiños al sindicato de electricistas. Esta marcha fue la más numerosa de las convocadas durante este año y mostró una vez más la capacidad de movilización de un político que lleva cerca de una década sacando a gente a la calle.

Desde primera hora de la mañana los seguidores de AMLO abarrotaron el paseo de la Reforma y marcharon con cánticos en contra de Peña Nieto. Justina González, miembro de una brigada informativa destinada a explicarle a los ciudadanos los inconvenientes de las reformas, llegó afónica a mediodía. "Este país no se vende. Ni una gota de petróleo para los extranjeros. Es nuestro. Es de los mexicanos", insistía entre el gentío. A lo lejos se podía leer en grande: "No al robo de todos los tiempos". Señal de que Obrador ha vuelto.