“El discurso alemán está justificado”

El empresario Jean-Louis Beffa considera injustas las críticas a Alemania

Jean-Louis Beffa, de 71 años, fue consejero delegado de Saint-Gobain, un grupo francés del sector de los materiales de construcción, entre 1986 y 2007, y sigue siendo su presidente de honor. Asimismo preside la división asiática del banco Lazard. Germanófilo declarado, dirigió, junto con el alemán Gerhard Cromme, antiguo patrón de ThyssenKrupp, un informe sobre la competitividad en Europa encargado por François Hollande y Angela Merkel que les presentaron el 30 de mayo de 2013.

A unas semanas de las elecciones legislativas del 22 de septiembre, todas las miradas están puestas en Alemania. Según Beffa, “Todos observan, pero no va a pasar nada. Puede que Angela Merkel (la canciller actual) lleve a cabo una alianza con el Partido Liberal, igual que ahora, o que forme coalición con los socialdemócratas. En cualquier caso, habrá quizá algo de inflexión, pero no una revolución”. Consiera el empresario que Alemania tiene la suerte, en política, de contar con un magnífico consenso centrista entre socialdemócratas y la derecha cristiana. Esa alianza respalda una política que no es ni de derechas ni de izquierdas, “que es la política de Alemania. Esa es una de las razones por las que el país va mejor que los demás.” Beffa considera fundamental para la fortaleza económica de Alemania el apoyo del pueblo y el territorio alemanes, que “ está por encima de todas las instituciones, incluidas las empresas. Una visión completamente opuesta al liberalismo anglosajón, en el que el ‘deber’ de un empresario es ocuparse solo de sus accionistas.”

“Los países que hoy triunfan”, continúa el empresario, “...Japón, Corea, China, Alemania y Estados Unidos— tienen en común su nacionalismo. Ese es el gran punto débil de Francia”. “El gobierno de las empresas alemanas favorece un diálogo constructivo entre patronal y sindicatos, con el empleo, la tecnología y la capacidad exportadora como motivaciones. Cuando un país piensa como nación, piensa en las exportaciones. Una balanza comercial con superávit es la base de la independencia nacional.

A la pregunta de si Alemania lo hace todo bien, Beffa admite que el país tiene fallos importantes como fuertes desigualdades, trabajadores empobrecidos en el sector de los servicios, ausencia de un salario mínimo... y sobre todo, el abandono de la energía nuclear, que el empresario considera el mayor fracaso alemán. ¿Debemos copiar a Alemania?

Aunque considera que Alemania no es un modelo y que, por ejemplo, hay muchas más empresas emergentes y más ingenieros creativos de alto nivel en Francia, el país ha llevado a cabo ya cuatro reformas, del mercado de trabajo, la formación profesional, la seguridad social y las administraciones públicas.

Beffa considera injustas las críticas a Alemania procedentes de los países del sur de Europa: “ los alemanes dan lecciones. Pero tanto los griegos como los italianos y los franceses, toda la Europa del sur, ha vivido del crédito durante demasiados años. En este sentido, el discurso alemán está completamente justificado.

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