SUPLEMENTO EUROPA V

“En Alemania se respeta al individuo”

Gianna Nannini recuerda la ebullición musical del Berlín de los setenta

Gianna Nannini.
Gianna Nannini.LA STAMPA

“Mi Alemania comenzó pronto, en 1979. Alcancé el éxito allí antes que en Italia gracias a America, y puedo decir que nací al rock allí: el país vivía todavía en plena posguerra, seguramente necesitaba a alguien que aportase algo de melodía a las canciones sin sonar tan edulcorado o retro como solía ser la música italiana de aquella época. Para una chica de veinte años, era un milagro aquel lugar dotado de todas las estructuras para dedicarse a la música, con emisoras de radio que tenían auditorios dignos de la Scala, cuando nosotros estábamos acostumbrados a los escenarios de las fiestas de L’Unità que temblaban cuando tocábamos sobre ellos. Allí, yo cantaba sola, sin grupo, acompañándome al piano, y muchas veces compartía el escenario con Elton John, Leonard Cohen, me alojaba en los hoteles más bellos que había visto. Un sueño.

Además, en Alemania conocí a Conny Plank, y se puede decir que con él encontré mi identidad cultural. Conny procedía de la radio, había trabajado con Kraftwerk, en una labor que sentó las bases de la música electrónica que se hace todavía hoy, pero no era un obseso ni un purista, sino un cultivador de la cultura. Me dijo: tu canción America es bella, tiene una bella letra, la cantas bien, la cubierta (en la que la estatua de La Libertad empuña un vibrador) es genial, pero el arreglo es un asco. Y me aconsejó que fuera a buscar mi voz donde estaban mis raíces, en Italia, y que bajara hasta el norte de África. Fue una auténtica iniciación, que me sirvió para descubrir qué quería de la música.

En aquella época, él trabajaba con Annie Lennox, David Bowie, Brian Eno, Killing Joke, Ultravox, Devo; todos iban a Alemania a encontrarse a sí mismos, toda aquella gente, en la fábrica a las afueras de Colonia que durante varios años fue también mi casa. Y creo que todos lo hacían por un mismo motivo, un deseo de experimentación, una afición a investigar que no se encontraba en otros lugares y que se remonta a antes de la guerra mundial. En Alemania habían comprendido que el rock se hace mediante la colaboración, incluso con la electrónica, en grupo, y eso fue una gran lección para mí.

En lo social, eran los años de explosión de Los Verdes, y también eso me influyó: veía en ellos un respeto a la lógica (el medio ambiente es una riqueza de todos y debe ser salvaguardado) muy alemán. Eso es, en Alemania se respeta al individuo, y hoy, por ejemplo, lo veo también en la forma de insertar en la sociedad a los que tienen capacidades distintas, e incluso, a pequeña escala, en el público de mis conciertos. Con ello no quiero decir que Alemania sea mejor o peor que Italia o ningún otro país. Pero un poco diferente sí es, en relación con la música, va más por delante. Respecto a la lengua, no sé: he intentado aprenderla, pero me resulta imposible. Tiene una sintaxis que es absurda”.

 

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