Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Alemania no quiere nuevas burbujas”

Rosa García, presidenta de Siemens España, dice que el país ya tomó su propia medicina contra la crisis

Rosa García, presidenta de Siemens España.
Rosa García, presidenta de Siemens España.

Los alemanes no necesitan demasiados consejos, pero a veces, algunas veces, a Rosa García le gustaría recetarles una actitud más práctica en ciertas situaciones. “Tienen muchos más aciertos que fallos, pero si tuviera que darles recomendaciones, les pediría un poco de pragmatismo en algunas ocasiones: los españoles entendemos que lograr el 99% es bastante bueno y el alemán, en general, no. Eso tiene cosas buenas: la gente compra ingeniería alemana porque prefiere una turbina ajustada al 100% que al 99%, pero en otras cosas son tan perfeccionistas como su ingeniería. Y en otros aspectos ese 1% de diferencia no aporta el retorno”, explica la presidenta de Siemens España.

García llevaba 20 años en el gigante informático fundado por Bill Gates cuando, en 2011, la entonces primera ejecutiva de Microsoft Ibérica desembarcó como presidenta de la firma alemana en España. Sin embargo, los calificativos estadounidense o germano suenan extraños en el despacho madrileño de García: “El mundo es cada vez más global y las empresas multinacionales son eso: multinacionales. Su negocio es global y hecho por personas de origen muy diverso, hay muchas más similitudes que diferencias entre multinacionales llamadas americanas o llamadas alemanas”.

Aun así, se le puede acabar arrancando alguna de esas odiosas generalizaciones, sin referirse a las firmas en las que ha trabajado. “La diferencia más cultural que yo haya visto entre empresas americanas o alemanas es que las primeras, en general, en los dos países son más cortoplacistas, se fijan mucho en el retorno directo a sus inversores y toman decisiones a veces en despidos y recortes que van a tener un efecto muy rápido en el valor de la acción, pero que, a veces, los mismos analistas cuestionan cómo de resistente va a resultar esa decisión a largo plazo”.

Me preocupa mucho que la crisis esté creando una colección de estereotipos”

La gran empresa entiende cada vez menos de pasaportes, pero, en cambio, la presidenta de Siemens España sí reconoce el peligro de acabar por culturalizar los problemas económicos en Europa. “Es algo que me preocupa mucho, el estereotipo es muy malo y la crisis está creando una colección de ellos: los del sur versus los del norte, los del norte son de una manera, los del sur de otra, la dolce vita italiana… Esas cosas son un error, empresas buenas y malas hay en todos los países. Hemos sido muy simplistas”.

Sin embargo, la imagen de Alemania como una suerte de madrastra para los países con mayores desequilibrios presupuestarios se ha hecho fuerte en el imaginario europeo. El credo en la austeridad a ultranza escuece cada vez más en los países periféricos. García defiende el papel germano: “La mayor parte de soluciones que han ido aportando no las han sacado de la chistera, sino que las aplicó la propia Alemania después de 1999, cuando ellos estaban en una crisis tan profunda como nosotros. Es como el hermano mayor que te cuenta qué hizo él o ella para salir de su problema y, como además ha salido con éxito, entiende que esa medicina te puede ir bien”.

García recalca que algunos procesos toman su tiempo y asegura que “el alemán tiene muy claro que no quiere crear otra burbuja que acabe explotando, quiere una economía sostenible y propone planes de educación e de I+D… No lo dice solo el Gobierno, sino los propios empresarios”.