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Rusia toma la palabra a Kerry y pide a Siria que rinda su arsenal químico

Rusia apoya a Estados Unidos al pedir a Damasco que ceda su arsenal, aunque no da plazos

Moscú escenifica su apoyo a Siria al recibir al ministro de Exteriores del Gobierno de El Asad

Los ministros de Exteriores de Siria y Rusia, Walid Mualem y Serguéi Lávrov (derecha), hoy en Moscú.
Los ministros de Exteriores de Siria y Rusia, Walid Mualem y Serguéi Lávrov (derecha), hoy en Moscú. REUTERS

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry, ha entregado una tenue cuerda de salvación al presidente sirio, Bachar el Asad, para evitar el ataque que prepara el Gobierno de Barack Obama. Preguntado durante una rueda de prensa celebrada tras una entrevista con el ministro de Exteriores británico, William Hague, si el régimen de Damasco tenía alguna manera de convencer a EE UU para que cancelase sus planes, Kerry dijo: "Claro que sí. Podría entregar todas y cada una de sus armas químicas a la comunidad internacional a lo largo de la semana". Rusia ha visto en esta propuesta una oportunidad para su aliado sirio, y ha apoyado la propuesta de su ministro de Exteriores, Serguéi Lávrov, aunque no ha dado un plazo a Damasco para llevarlo a cabo. "Esperamos que Siria dé una respuesta rápida y positiva".

Ante la respuesta de Moscú, el departamento de Estado ha afirmado a Reuters en un correo electrónico que la respuesta del secretario de Estado era "retórica". El propio Kerry había dejado claro durante la rueda de prensa lo poco probable que veía que El Asad ceda en este punto. "No lo quiere hacer y no se puede hacer", declaró.

En todo caso, tanto Londres como Damasco se han tomado muy en serio la iniciativa de Kerry. "Hemos escuchado la declaración del ministro Lávrov con atención y saludamos la iniciativa", ha dicho en Moscú el ministro sirio de Exteriores, Walid Mualem. "Sería un gran paso adelante", ha afirmado el primer ministro británico, David Cameron. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha ido más allá y ha indicado su disposición a crear "zonas seguras" en Siria donde las armas químicas puedan ser depositadas y destruidas.

El Ejército Libre Sirio (ELS), una de las organizaciones opuestas al régimen de El Asad, ha calificado la propuesta de "engaño". "El régimen miente", ha afirmado Selim Idris, comandante en jefe del ELS, "y el mentiroso de Putin es su maestro. Putin es el mayor de los mentirosos". El grupo rebelde ha insistido en la necesidad de un ataque militar al régimen.

Kerry ha afirmado esta mañana que la intervención militar en Siria que propone su Ejecutivo "no es una guerra". "Nuestra respuesta será increíblemente pequeña y limitada", ha prometido el canciller estadounidense. "Seremos capaces de hacer responsable a Bachar el Asad sin tener tropas sobre el terreno". El mensaje del secretario de Estado pretende enfriar los temores de los miembros del Congreso de EE UU, que deben votar su aprobación a un ataque al país árabe. "La solución a los problemas en Siria es política, no militar", ha afirmado. "No nos hacemos ilusiones al respecto". Pero el secretario de Estado ha señalado que para lograr una solución política "hay que llegar ahí".

La visita de Kerry no ha servido para apartar al Gobierno de David Cameron del rumbo que le marcó la Cámara de los Comunes al negarse a una intervención militar en Siria. "La postura del Parlamento británico es bien sabida", ha afirmado Hague, "y este Gobierno respeta esa posición". Londres ha afirmado que, mientras "apoya totalmente" los esfuerzos diplomáticos de EE UU y que la relación "especial" entre los dos países no ha cambiado, la postura del Gobierno de Cameron es impulsar el proceso de negociaciones de paz entre el régimen de Asad y sus opositores que se lleva a cabo en Ginebra.

"El Gobierno sirio siempre ha estado abierto a las negociaciones de paz", ha declarado Lávrov en Moscú. El Gobierno de Vladímir Putin ha vuelto a escenificar su rol como principal sostén internacional del régimen de Bachar el Asad. Tras una entrevista con el canciller sirio este lunes en Moscú, Lávrov ha vuelto a afirmar que una intervención militar podría suponer "una explosión del terrorismo" en Oriente Medio.

De opinión parecida es la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Navi Pillay, que ha afirmado este lunes en Ginebra que una intervención militar, sea directa o sea a través del suministro de armas a las partes en conflicto, podría encender un conflicto "de alcance regional". "No hay una salida fácil ni evidente", ha señalado la jurista sudafricana, "pero los Estados, junto con las Naciones Unidas, deben trabajar juntos para llevar a las partes beligerantes a la mesa de negociaciones y detener el derramamiento de sangre".