Un nuevo caso de presunta corrupción política sacude a Brasil

Siemens acusa a los socialistas de permitir la creación de un cartel de empresas para adjudicarse las obras del metro de São Paulo

Manifestación contra la gestión del gobernador de São Paulo.
Manifestación contra la gestión del gobernador de São Paulo.Sebastião Moreira (EFE)

Un nuevo caso de presunta corrupción política llama esta vez a las puertas del mayor partido de la oposición, el Partido Socialista Democrático de Brasil (PSDB), después del golpe que supuso el caso Mensalão para el Partido de los Trabajadores (PT).

Los líderes del PSDB del Estado de São Paulo, que gobiernan desde 1995, los exgobernadores Mario Covas y José Serra y el actual gobernador Geraldo Alckmin han sido acusados por la empresa alemana Siemens de haber permitido en la construcción del metro de la ciudad de Sâo Paulo la creación de un cartel entre empresas para adjudicarse las obras, lo que habría llevado a una superfacturación y a un aumento de los pasajes.

Tanto la Fiscalía como la policía están investigando si existen pruebas de las acusaciones hechas por Siemens y si el partido de la oposición se lucró con el presunto cartel. El exgobernador Mario Covas, con el que habría comenzado la creación del cartel de empresas, murió en el año 2001 y en Brasil se le considera una de las personalidades políticas más ejemplares por no haberse enriquecido.

El exgobernador José Serra, que fue un importante ministro de Sanidad destacado por haber quebrado las patentes farmacéuticas para ofrecer medicinas gratis a los pacientes de sida y que se presentó dos veces a las presidenciales, primero contra Lula da Silva y después contra Dilma Rousseff, ha rechazado las acusaciones de que él conociera la trama organizada por las empresas. El actual gobernador de Sâo Paulo, Gerardo Alckmin, ha afirmado que su gobierno es el primero que desea que se esclarezcan todas las presuntas acusaciones de Siemens.

El PSDB cree que el que estas acusaciones hayan salido ahora a la luz es una jugada política, justamente cuando dentro de unos días tendrá lugar la última fase del Mensalào, considerado el mayor escándalo de corrupción política de la democracia brasileña, y a un año de las presidenciales.

El PT, por su parte, insiste en que se apuren todas las denuncias. Este miércoles líderes del partido del Gobierno y del PSDB se enzarzaron con duras y mutuas acusaciones y los políticos del PT amenazaron a la oposición con crear una Comisión Parlamentaría de Investigación.

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El escándalo comienza mientras las protestas callejeras anuncian ya nuevas manifestaciones masivas para el 7 de septiembre y mientras se discute la reforma política, en la que un punto neurálgico es la financiación de los partidos y de las campañas electorales. El caso, por sus dimensiones, ya que al parecer el cartel podría haber actuado en varios Estados y con líderes políticos de diferentes partidos, está llamado a crear aún mucha polvareda política.

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