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ENTREVISTA CON EL JEFE DE BOMBEROS DEL DF

Jefe Vulcano, el hombre que apaga incendios con un tuit

El responsable de bomberos de México DF tiene 70 años y un don para las redes sociales. "Hay que estar al ritmo de los tiempos modernos", dice. Su consigna en Twitter: "Vamos para allá"

Raúl Esquivel, jefe de bomberos de México DF.
Raúl Esquivel, jefe de bomberos de México DF.

Cuando Raúl Esquivel Carbajal era un niño de una colonia popular de la Ciudad de México, las nuevas tecnologías eran aparatos que hoy en día estamos a punto de condenar a la historia del pleistoceno. “Me acuerdo que a cuatro cuadras de mi casa había una tele en blanco y negro, y allí íbamos a ver El Llanero Solitario y Rin Tin Tin”. En su barrio no había teléfono. Ahora el señor Esquivel tiene 70 años y una Blackberry sobre la mesa. El Jefe de Bomberos del DF (o Director General del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, en versión épico-burocrática) es Jefe Vulcano, y desde hace menos de un año tiene una cuenta de Twitter que en la capital se ha convertido en un fenómeno de carisma cibernético.

En tan poco tiempo, Jefe Vulcano ya tiene más de 6.700 seguidores en esta red social. Cada día emite decenas de mensajes. Son breves. Dice lo que está sucediendo en algún punto del DF y anuncia con palabras expeditivas que sus bomberos van a intervenir.

Sábado 6 de julio por la mañana.

Nos piden apoyo para rescatar un perro en calle Elvira esquina Elisa en la col. Nativitas, vamos para allá.

Mario Fernández López esquina Atanasio Saravia nos reportan incendio, vulcanos al lugar.

Horacio y Moliere en la col. Polanco Reforma nos reportan electrocutado, vamos para allá.

En ocasiones otros tuiteros le hacen consultas. @Gabrielantinea le dice: Si sale lava y escurre, y llueve ¿qué pasa? ¿Se evapora o enfría la lava? La ceniza la solidifica, creo. Jefe Vulcano responde: @Gabrielantinea está en lo correcto se solidifica al tener contacto con el agua, buen tarde.

En su despacho de jefe de bomberos, Raúl Esquivel da razón de su entrada fulgurante en el mundo de Internet: “Hay que estar al ritmo de los tiempos modernos”.

Es un señor con envergadura, en un estado de forma excelente para su edad, y con el pelo blanco como la nieve. Desde joven se le fue poniendo así. “Algunos me decían que me lo pintaba de blanco”, dice con cierto orgullo. Tiene a su mando 1.500 bomberos y 250 patrullas para atender todos los desarreglos de una ciudad tan tendente al desarreglo como es México DF, una megalópolis que siempre camina en un sorprendente equilibrio entre la estabilidad y el desastre.

–¿Esta ciudad es un caos, señor Esquivel?

Jefe Vulcano trabaja por la seguridad de una urbe que camina entre la estabilidad y el desastre

–No –responde Jefe Vulcano con convicción. Y despliega un elegante eufemismo: –Es una ciudad con complicaciones de acuerdo a una ciudad tan grande como la nuestra.

En la mesa, aparte de su teléfono inteligente, el jefe de bomberos tiene tres walkie talkies que van soltando informes de situación con palabras entrecortadas. Apoyo de grúa… Jefe Vulcano se despierta cada día a las cuatro de la mañana. Motociclistas al zócalo ahorita… Trabaja hasta las nueve de la noche. Ya van rumbo… Dice que no se siente cansado. Asalto a un vehículo… A veces tiene tanto trabajo que no desayuna hasta las dos de la tarde. R-8… Está casado y tiene dos hijos que viven en casa. Pasando metro Oceanía… Sus comidas preferidas son el mango de manila y los frijoles negros con epazote.

El sueño de juventud de Raúl Esquivel era ser militar. “Me hubiera ido en volada al Ejército, pero nunca encontré el camino”. Él fantaseaba con el imaginario marcial. “El equipamiento, el arma, la milicia”. Su padre era un ciclista de élite para sus tiempos. Ganaba campeonatos. La policía lo fichó y lo metió en su equipo. Jefe Vulcano recuerda que su padre era un señor disciplinado.

–¿Mucho?

–Demasiado.

Sábado 6 de julio por la tarde.

Viaducto esquina Calzada de Tlalpan en la col. Álamos nos piden apoyo para rescatar personas atrapadas en elevador, vamos para allá.

Un tuitero ofrece su colaboración. @Raul_Esquivel_C Le apoyo con la numero 22 si se necesita Jefe.

Gracias por el apoyo joven –responde Jefe Vulcano.

Aparte de fugas de gas, inundaciones, incendios, árboles caídos y demás, en la cuenta de Twitter del jefe de bomberos (también en la de Facebook, donde ofrece completos partes diarios) tiene mucho espacio el rescate de animales. Perros, reptiles y, sobre todo, gatos que se subieron a un árbol y no tienen suficiente coraje felino para bajar.

–¿Cómo hacen para bajarlos? ¿Con una grúa?

–No, subimos a mano –dice Jefe Vulcano­–. Tenemos excelentes muchachos para subir a los árboles.

Calle 20 de Noviembre en el Barrio San Miguel nos piden apoyo para rescatar un gato, vamos para allá.

El señor Esquivel es bombero desde hace 45 años. Hace 15 pasó su peor momento de peligro. Una fábrica de velas se incendió. Él acudió como director operativo. Era una bodega de 600 metros cuadrados. Las reservas de parafina para hacer velas se fundieron y el suelo de la nave se convirtió en una piscina de líquido hirviente de unos 50 centímetros de alto. La temperatura llegó a los 500 grados. Él estaba dentro con un compañero. Notó caer arenilla del techo. Cuando pasa eso, un bombero con experiencia sabe que la cubierta se va a desplomar, según dice. “Nos volteamos para salirnos, pero no nos dio tiempo y la estructura se nos cayó encima”. Los dos se quedaron atrapados en el suelo, pero otros bomberos entraron de inmediato y los rescataron. La parafina ya estaba quemando sus trajes. “No sabe cómo me ardía el cuerpo”, dice Jefe Vulcano sentado en su oficina.

–¿Y cómo se siente eso?

–Eso se siente mal.

Vamos para allá.