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Grecia acuerda con la troika el pase a la reserva de miles de funcionarios

El Gobierno prevé recolocar o despedir temporalmente a 12.500 trabajadores de la Administración

Protesta de docentes en Atenas contra los despidos y el cierre de escuelas.
Protesta de docentes en Atenas contra los despidos y el cierre de escuelas. AFP

La troika y el Gobierno de Andonis Samarás cerraron este fin de semana una nueva ronda de negociaciones sobre las reformas en curso en Grecia, de cuya evaluación depende el desbloqueo del siguiente tramo de ayuda internacional (8.100 millones de euros). Según los hombres de negro, el examen de las cuentas helenas ha sido satisfactorio, pese a la existencia de un agujero de 2.000 millones en la financiación de este año y el próximo (engullidos en parte por el sistema de salud). El Gobierno de Atenas, mientras, ha asegurado que el pacto sobre la reducción de empleos en la Administración, el gran caballo de batalla de la troika, es inminente. El acuerdo entre ambas partes es indispensable para que el Eurogrupo dé luz verde hoy a la entrega de nuevos fondos.

Las amenazas que la troika realizó la semana pasada —que Atenas no vería un euro en tres meses si no presentaba los deberes bien hechos— parecen haber surtido efecto. Grecia gana tiempo —hasta septiembre, en vez del límite original de junio— para reducir en 12.500 el número de funcionarios. Estos pasarán al denominado “programa de movilidad”, que prevé los paños calientes de despidos temporales y una reubicación en otros puestos, si existieran; si no los hay, serán despedidos.

Como viene demostrándose desde el primer rescate, en mayo de 2010, la crisis griega es una sucesión de sobresaltos. El Gobierno debe someter a votación parlamentaria estos planes, presumiblemente este mismo lunes, y su precario apoyo en la Cámara —153 de 300 escaños, tras la crisis del tripartito—, permite augurar momentos de suspense y tensión. El Ejecutivo pretende hacer pasar los acuerdos en un proyecto de ley ómnibus, es decir, todo en el mismo paquete.

Dos rescates y una quita después, no faltan quienes vaticinan un nuevo rescate o una nueva reestructuración de la deuda y quienes, al contrario, se felicitan por que Grecia no haya acabado como Egipto: de tan peregrina comparación tiró el ministro de Economía, Yanis Sturnaras, para subrayar lo que habría supuesto para el país no solicitar los rescates ni asumir la quita.