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La UE y EEUU crearán una comisión para analizar el espionaje masivo

Hollande exige que no se negocie el acuerdo comercial si a la vez no se estudia el caso PRISM

Era una comparecencia conjunta en Berlín entre Angela Merkel, Francois Hollande y José Manuel Durao Barroso. Estaba centrada en el desempleo juvenil, lo que les había reunido en la cancillería, pero en cuanto en las preguntas llegó el caso PRISM (la enorme red de espionaje de EEUU que también operó en Europa) los tres cambiaron la cara. Están en juego las negociaciones del acuerdo comercial con EEUU, y los tres tenían pactada claramente la respuesta.

Primero Barroso fijó la posición común y anunció novedades: dijo que el fiscal general de EEUU, Eric Holder, ha enviado una carta a Vivianne Reading, la comisaria de Justicia, en la que le plantea una solución al conflicto creado: EEUU y la Comisión crearán un grupo de trabajo “para supervisar el trabajo de los servicios de inteligencia de EEUU en Europa y la protección de datos de ciudadanos europeos”, explicó Barroso.

Después Merkel, con cara de gran enfado, señaló: “Todos estamos preocupados por ciertas actividades que se han producido. Me parece una oferta muy importante la de establecer este grupo de trabajo. El tiempo apremia, paralelamente a las negociaciones del acuerdo comercial debe trabajar este grupo. Los EEUU nos han ofrecido una actuación muy pronto”.

Y el más duro fue Hollande, aunque siempre respetando que las negociaciones las lleva Barroso, como estaba pactado. “Las negociaciones comerciales son competencia de la Comisión. Ha habido incidentes, muchos países se preguntan si ha habido escuchas y se ha hecho uso de datos personales. Esto necesita aclaraciones. La posición de Francia es que no se pueden iniciar negociaciones con EEUU si al mismo tiempo no se revisan las actividades de sus servicios de inteligencia en nuestro país. Va a haber negociaciones paralelas, en las mismas fechas”.

El presidente francés dejó así claro el pacto: Francia no bloquea las negociaciones pero a cambio quiere garantías de que EEUU va a explicar con detalle qué hacen sus servicios secretos en Europa para que no se repita un escándalo como el actual.

Eso sí, a la vez que Hollande mostraba esta dureza, fue su país quien bloqueó el paso del avión de Evo Morales, el presidente boliviano, porque sospechaba que llevaba a Edward Snowden, precisamente el que destapó el sistema PRISM. Esto es, por un lado Hollande critica el sistema y por otro ayuda a EEUU a frenar lo que Francia creía que era una huída de quien lo reveló.