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Las críticas socialistas a Alemania dividen al Gobierno de Hollande

La oposición conservadora acusa a los socialistas de germanofobia

Los ministros franceses de Presupuestos, (Cazeneuve, izquierda), Productividad (Montbourg, centro) y Finanzas (Moscovici), en París.
Los ministros franceses de Presupuestos, (Cazeneuve, izquierda), Productividad (Montbourg, centro) y Finanzas (Moscovici), en París. AP

El documento de la dirección del Partido Socialista (PS) francés, animando a François Hollande a enfrentarse a la derecha alemana para cambiar rumbo económico de Europa ha dividido al Gobierno y ha unido a los conservadores galos, que acusaron este lunes al PS y al propio Hollande de defender tesis “germanófobas” que ponen en peligro la histórica relación entre Berlín y París.

Aunque el texto final del PS, que será debatido en un congreso a celebrar en junio antes de la cumbre europea de finales de ese mes, fue retocado el sábado para quitarle las referencias iniciales a la “intransigencia egoísta” de Angela Merkel, varios pesos pesados del Gabinete han defendido la amistad con Berlín y han acusado al partido de alimentar “el populismo”.

En su primera nota conjunta desde que firmaron la paz en diciembre, los dos líderes de la UMP, el presidente Jean-François Copé y el exprimer ministro François Fillon, advirtieron el lunes a Hollande de “la degradación continua y desoladora de la relación franco-alemana”, y denunciaron el “clima germanófobo que ha conquistado al PS y a su aliado de extrema izquierda”, en alusión al líder del Frente de Izquierda Jean-Luc Mélenchon.

Según Copé y Fillon, Hollande “ha maniobrado desde junio pasado para tratar de aislar a la canciller alemana”, logrando el efecto contrario. “Este comportamiento indigno”, añaden los aspirantes a suceder a Nicolas Sarkozy, “guiado por inquietudes puramente partidistas, ha dado el tono de la que ha sido, desde entonces, su relación con Alemania. El resultado es catastrófico”.

Los líderes de la derecha deploran la “inaudible voz de Francia, aislada en Europa”, y califican “la actitud desdeñosa” de Hollande como “un insulto a todos los que, desde el general De Gaulle y Konrad Adenauer, han sabido consagrar toda su energía y talento al servicio de una relación excepcional que es un modelo para el mundo entero”.

La explosiva nota concluye diciendo que “la UMP no dejará que unos dirigentes que no están a la altura de su misión en estas circunstancias excepcionales deshagan la relación franco-alemana”

Irónicamente, Manuel Valls, ministro del Interior y miembro del ala conservadora del PS, ha utilizado argumentos similares, para atacar el documento interno del PS y las palabras de Claude Bartolone, presidente de la Asamblea Nacional, que ha llamado a abrir “una confrontación democrática” con la derecha alemana.

En una entrevista al diario Le Parisien, Valls dice que esas palabras “son irresponsables y nocivas porque pueden poner en graves dificultades la relación con Alemania, fundamental para el futuro de la Unión”. Y añade que “hacer creer a los franceses que Alemania es la única responsable de la situación actual refuerza los populismos que avanzan en Europa. No podemos buscar un chivo expiatorio que tenga el rostro de Angela Merkel. Si gana las elecciones en septiembre, ¿qué haremos? ¿Declarar la guerra a Alemania?”.

La confrontación con Alemania es contraproducente

Pierre Moscovici, ministro francés de Finanzas

El titular de Trabajo, Michel Sapin, muy cercano a Hollande, que es un error “enfrentarse con un país y aun más hacerlo con una persona, Angela Merkel”. Se trata, ha explicado, “de debatir en Europa a 27, y no simplemente con Alemania, de la mejor política posible para conseguir que en los próximos meses y años toda Europa vuelva al crecimiento y toda Europa ponga en orden sus finanzas”. Sapin ha recordado que, “si se quiere que ese debate tenga realmente lugar, hay que evitar las palabras que hieren”.

El ministro de Educación, Vincent Peillon, ha señalado que “Francia debe construir Europa con los alemanes porque cada vez que el motor franco-alemán gripa, eso se nota. Y ha concluido: “No deberíamos achacar las carencias propias a los demás. Alemania tiene su política y la nuestra es diferente”.

Pierre Moscovici, el ministro de Finanzas, se ha sumado al coro de los pragmáticos. “La confrontación con Alemania es contraproducente”, ha dicho. Moscovici fue de los primeros en apuntar, la semana pasada tras asistir en Washington a la reunión del FMI, que “la comunidad internacional cada vez tiene más claro que la austeridad sin crecimiento no es la solución” a los problemas de Europa.

Otros miembros del Gabinete, como Benoît Hamon, titular de Consumo y uno de los líderes del ala izquierdista del PS, han seguido fustigando las políticas de austeridad. “Solo Merkel, apoyada por algunos países del norte, piensa que la austeridad funciona”, ha dicho Hamon a The Observer. “La corriente de opinión contraria a la austeridad es mayoritaria entre los dirigentes y economistas. Alemania es la única economía que sigue resistiendo, oponiéndose y poniendo su veto”.

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