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La oposición denuncia que el chavismo tiene acceso a máquinas de votación

La presidenta del Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció una investigación

Henrique Capriles en un mitin en Barinas.
Henrique Capriles en un mitin en Barinas. REUTERS

Ramón Guillermo Aveledo, coordinador ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) —la alianza de 19 partidos de oposición que apoyan la candidatura de Henrique Capriles para las elecciones del próximo 14 de abril— denunció hoy que funcionarios del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) portan la clave de acceso BIOS a las máquinas de votación que se usarán durante las votaciones.

Solo los funcionarios del Consejo Nacional Electoral (CNE) están autorizados para tener esa clave, que activa procesos básicos de algunas de las máquinas que serán desplegadas el 14 de abril. Si bien Aveledo precisó que el uso indebido de esa clave no es suficiente para alterar los resultados electorales, sí puede entorpecer o sabotear la votación y afirmó que es un indicio sobre la influencia del Gobierno en el órgano electoral.

Aveledo, junto a otros responsables de la MUD, se había reunido minutos antes con la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, quien aceptó la gravedad del hecho y ofreció una investigación.

El descubrimiento ocurrió el pasado sábado cuando, como también relató el rector del CNE, Vicente Díaz —vinculado a la oposición—, se comprobó que un técnico del PSUV contaba con la clave durante una auditoría. Díaz, en declaraciones solitarias —las otras tres rectoras del cuerpo obedecen al oficialismo— desde la sede del CNE, calificó el hecho como “absolutamente cierto y, diría, grave”.

La revelación es la segunda denuncia que hace la oposición en solo 24 horas respecto al proceso electoral. El diputado opositor Alfonso Marquina presentó ante el CNE un documento que habría recibido de oficiales activos de las Fuerzas Armadas, en el que se revela un supuesto plan de movilización de votantes del oficialismo que el PSUV habría confiado a los militares.

Los señalamientos tuvieron este miércoles como telón de fondo los actos de masas de los dos principales candidatos, Nicolás Maduro y Henrique Capriles, en el segundo día de una campaña que, con solo 10 días de duración, parece una carrera de sprint.

El presidente encargado y candidato oficialista, Nicolás Maduro, estuvo en dos capitales de los Andes venezolanos, San Cristóbal y Mérida. En ambas pidió respeto para su “espiritualidad”, a raíz de los comentarios que despertó su confesión del día anterior, cuando relató que había sentido el espíritu de Hugo Chávez en un pajarito que le revoloteó por la mañana.

Durante la jornada, se notó a Maduro con otro tono, más pragmático que el misticismo del primer día de campaña. Aunque no dudó en prodigar amenazas a su contrincante —mostró en San Cristóbal, Táchira, un banano maduro mientras prometía a Capriles “meterle un maduro el 14 de abril”—, pareció por un momento refugiarse en una vulnerabilidad más humana y pedir comprensión desde Mérida para las gafes que pudiera cometer. “No es fácil, compatriotas”, admitió, “salir a las calles y pararse en el lugar donde siempre estuvo Chávez”.

Por su parte, el gobernador del estado Miranda y candidato de oposición, Henrique Capriles, llenó una de las principales avenidas de la ciudad de Barinas, capital del estado natal del fallecido comandante Chávez. En el reducto familiar del oficialismo, Capriles se refirió a las irregularidades que su comando denuncia: “A cada atropello responderemos con votos”. El candidato opositor se presentó a la tarima del acto con una camiseta del equipo de fútbol local, el Zamora FC, cuyo presidente es un hermano del comandante Chávez y al que patrocinan principalmente empresas del Estado, como la petrolera Pdvsa. El gesto no solo se interpretó como un guiño a la ciudad o una ironía retadora, sino como un mensaje subyacente para la clientela electoral del chavismo, en un día en el que Capriles aceptó, por la mañana, el apoyo de un grupo de disidentes del PSUV.