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El primer ministro portugués salva su cuarta moción de censura en dos años

La mayoría parlamentaria permite a Passos Coelho superar el voto contra sus políticas anticrisis

El primer ministro, Pedro Passos Coelho, interviene en el Parlamento.
El primer ministro, Pedro Passos Coelho, interviene en el Parlamento. AFP

El primer ministro portugués, el conservador Pedro Passos Coelho, ha salvado hoy una nueva moción de censura a la gestión de su Gobierno, la cuarta en los dos años que lleva en el poder. La cómoda mayoría absoluta que la coalición gubernamental disfruta en el Parlamento portugués bastó, con 130 votos en contra, para que el intento de derribar al Ejecutivo del Partido Socialista portugués (PS) se quedara en un mero zarandeo político, sin consecuencias prácticas. La oposición en bloque (Partido Socialista, Bloque de Izquierda, Los Verdes y Partido Comunista Portugués) votó a favor, pero no pasaron de las 90 adhesiones. El único tema monográfico que se discutió en la Cámara fue el que está en todas las calles de todas las ciudades de Portugal: la crisis, sus efectos, la manera de sortearla.

El secretario general del PS, António José Seguro, comenzó el debate descargando una batería de previsiones erradas por el Gobierno que resumió en un dato impactante: “Ustedes pronosticaron que Portugal crecería un 0,6% y menos de un año después aseguran que el país retrocederá un 2,2%. Este Gobierno falló y su política conduce al empobrecimiento”. Añadió que el primer ministro está metiendo al país en un laberinto sin salida con sus políticas de austeridad a mansalva y que si él gobernase acudiría a la troika acreedora y les ofrecería una renegociación de la deuda y de sus intereses.

Passos Coelho contestó a Seguro basándose en los argumentos en los que acostumbra a referirse al líder del socialismo portugués. Le acusó de comandar un partido “desesperado” que antepone sus propios intereses partidistas a desprestigiar a su país al tratar de desestabilizarlo políticamente. Después le acusó de desfachatez por criticar a un Gobierno que lucha contra una deuda y una herencia dejada por el anterior Gobierno socialista de José Sócrates que fue –lo recordó Passos Coelho varias veces- el que pidió el rescate en abril de 2011. El primer ministro portugués rechazó que se deba negociar con la troika, explicando que reclamar nuevos intereses y nuevos plazos equivaldría, de hecho, a solicitar un nuevo rescate económico y prolongar la agonía. “Los portugueses han hecho muchos sacrificios para que en Europa les vean separados de Grecia y se les asocie con Irlanda a la hora de negociar los objetivos de déficit. Negociar con la troika sería retroceder”, añadió después el ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Portas.

"Los portugueses han hecho muchos sacrificios para que en Europa les vean separados de Grecia"

Paulo Portas, ministro de Asuntos Exteriores

El secretario general del partido Comunista Portugués, Jerónimo de Sousa, acusó al Gobierno de estar, simplemente, destruyendo el país a base de recortes y de subidas de impuestos. Y añadió: “Hoy nacen menos hijos que nunca. Los jóvenes de hoy no tienen miedo a la guerra. Tienen miedo al futuro”. Y también pidió que se renegocie la deuda con la troika que, a juicio de Sousa, estrangula al país condenándolo a la desesperación. Passos Coelho se mantuvo firme: “Sin cumplir los compromisos adquiridos no hay confianza en nosotros, no hay acceso a la financiación, no hay autonomía, y eso llevaría a profundizar el dolor social”.

El debate abre una semana que será movida en Portugal desde el punto de vista político, ya que el Tribunal Constitucional está a punto de decidir y dictaminar si el presupuesto de 2013, actualmente en vigor, se ajusta a la ley.