Medios argentinos denuncian presiones del Gobierno

'Clarín' y 'La Nación' afirman que el Ejecutivo presiona a los supermercados para que retiren sus anuncios de la prensa

Un tendero en un comercio de Buenos Aires este lunes.
Un tendero en un comercio de Buenos Aires este lunes.AP

De vez cuando, en Argentina, las cosas suceden así: el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, convoca un buen día, pongamos que el pasado lunes, a los directivos de las principales cadenas de supermercados. Tras el encuentro se anuncia que en más de mil establecimientos se van a congelar los precios durante dos meses, desde el 1 de febrero hasta el 1 de abril. La medida se toma por decreto, pero sin decreto. O sea: el “acuerdo” al que las cadenas se han visto “obligadas” o “impulsadas” a efectuar -según el periódico argentino que cuente la noticia- es solo de palabra. El apretón de manos de Guillermo Moreno tiene más fuerza que cualquier contrato. De palabra también pudo llegar la “sugerencia” a las grandes cadenas para que retiren los anuncios de promociones, descuentos y rebajas en la prensa de Buenos Aires. Sucede que los medios que más diarios venden, como La Nación o Clarín, son los que menos dinero ingresan por publicidad oficial. Y los supermercados les aportan una de sus principales fuentes de ingreso. Sobre todo, sábados y domingos. La consecuencia es que el viernes solo una de las principales cadenas se anunció en los diarios, pero la mayoría comenzó a cancelar los anuncios previstos para el fin de semana, según Clarín y La Nación.

“El Gobierno habría pedido bajar los anuncios sólo porque los descuentos carecerán de sentido en los próximos dos meses. ¿Acaso no calculó que esa medida impactaría de lleno en la economía de los medios, que tienen en esos anuncios una de sus principales fuentes de ingresos del fin de semana?”, ha escrito este viernes el especialista de La Nación en medios de comunicación, Pablo Sirvén.

“No hay una prohibición formal, no podría haberla. Ofendería al sistema democrático y sería reprobada internacionalmente”, añade Sirvén. “Todo es más ‘sutil’. Se trata de matar dos pájaros de un solo tiro: como los atractivos descuentos que ofrecían para atraer clientes carecerán de sentido en este período, se ‘sugiere’ el retiro de avisos [anuncios]. Pero, al mismo tiempo, a lo que se apunta es a impactar en la economía de esos medios que tenían en esos anuncios una de sus principales fuentes de ingresos del fin de semana”.

El director de Clarín, Ricardo Kirschbaum, escribió el viernes que “el acuerdo impuesto por Moreno” pretende “ahogar financieramente a medios que no son adictos al Gobierno, como Clarín, La Nación y Perfil, entre otros”. Sin embargo, ese mismo día la agencia oficial Télam publicó una noticia donde recordaba que había publicidad en esos diarios. “Cinco páginas en Clarín y tres en La Nación, con las principales ofertas de [el supermercado] Coto, echaron por tierra la supuesta prohibición sostenida por ambos diarios”, señalaba el artículo.

La subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila, Pimpi, Colombo, declaró que "la prohibición de publicar avisos en los medios es un invento de Clarín". Colombo invitó a un periodista a llamar a los supermercados para contrastar la noticia. Cuando el periodista alegó que los empresarios tenían miedo de expresarse, la subsecretaria respondió: "Que usted diga que alguien tiene pánico de hablar me da risa. Los empresarios en Argentina tienen una situación de privilegio. Porque tenemos en el país un proyecto de producción y consumo popular".

El director de Clarín, sin embargo, indicó a este periódico que hubo presiones del Gobierno hacia los empresarios. “Tenemos testimonios directos de ellos mismos”, indicó Kirschbaum. “Nada más terminar la reunión de los supermercados con Moreno, todas las empresas salvo Coto levantaron los avisos [anuncios]. Los hechos son los hechos. Y ahora pretenden usar a esa compañía como prueba de que no existe una prohibición. Claro que no hay prohibición oficial. Pero hubo presiones concretas a los empresarios. Hoy, y sobre todo, mañana sábado, es el día en que los supermercados y las cadenas de electrodomésticos suelen anunciarse. Es una parte importantísima de nuestros ingresos. Y de momento, no tenemos ningún espacio contratado para mañana”.

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Desde la secretaría de Comercio que dirige Guillermo Moreno se prohibió en marzo de 2012 el envió a domicilio de libros de importación bajo el pretexto de que la tinta podía sobrepasar “los límites establecidos para la migración de los metales pesados”. El comprador se veía obligado a trasladarse hacia el aeropuerto internacional más cercano, donde debería esperar el resultado del examen de salubridad de la tinta. En realidad, la medida era una de tantas impulsadas por Moreno para controlar el déficit fiscal, la salida de dólares. Pero el revuelo que se armó fue tan grande que su implantación apenas duró 24 horas. Fue fácil dar marcha atrás porque en aquella ocasión, igual que ahora, no hubo una norma clara y específica que prohibiera el envío a domicilio. Bastaba un apretón de manos o una llamada de teléfono.

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