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Dos activistas iraníes reciben el Sajarov a la libertad de conciencia

Ninguno de los dos galardonados ha podido acudir a la premiación celebrada en Estrasburgo

Las dos sillas vacías que debían ser ocupadas por los galardonados con el premio Sajarov.
Las dos sillas vacías que debían ser ocupadas por los galardonados con el premio Sajarov. EFE

Dos sillas vacías rojas contrastan con el azul del hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Dos diplomas yacen en ellas. Reconocen la lucha en defensa de los derechos humanos de las personas que deberían estar ocupando ambas butacas: Jafar Panahi, director de cine iraní y Nasrin Sotoudeh, abogada en el mismo país. Ninguno de los dos activistas ha podido recoger su galardón, el premio Sajarov a la Libertad de Conciencia. Panahi se encuentra en arresto domiciliario, esperando a que le lleven a la cárcel para cumplir los seis años de condena que le han impuesto por atacar a la seguridad del Estado iraní y conspiración internacional, entre otras acusaciones. Sotoudeh, encarcelada por los mismos delitos según el régimen de ese país, es abogada y defensora de presos por motivos de conciencia.

“La observancia de los Derechos Humanos debería ser un deber de los gobiernos, pero a veces se entienden como un privilegio que estos conceden a sus ciudadanos. Hay demasiado presos en demasiados países en el mundo por tener opiniones diferentes”, ha lamentado Sotouleh a través de una carta que ha leído la también activista y abogada iraní Shirin Ebadi, ganadora del premio Nobel de la paz en 2003. Eabdi y Abdol-Karim Lahidji, ambos letrados exiliados por las represiones que han sufrido por parte de las autoridades de su país, han recibido el premio en nombre de Sotouleh. “El discurso de Sotouleh me ha hecho llorar”, ha reconocido Lahidji. “Hace un año que Nasrin no abraza a sus dos hijos”, ha denunciado, “la situación en Irán es así”.

El cineasta griego Costa Gavras y el director de la filmoteca francesa, Serge Toubiana, han sido los encargados de recibir el premio destinado a su colega de profesión y amigo, Pahani. Su hija, Solmaz Panahi, también presente durante la ceremonia de entrega, no ha hecho declaraciones por temor a represalia contra su familia, pero sí ha intervenido Gavras. “Es como un asesinato directo y lento”, ha subrayado en referencia a la condena que pesa sobre Pahani que le impide filmar películas, escribir o tratar con medios de comunicación durante los próximos 20 años. “Sus películas son pacíficas, no entiendo dónde está la amenaza al régimen iraní en ellas”, ha defendido Toubiana.

Los galardonados, a través de sendas cartas leídas por sus representantes en la ceremonia, como sus amigos presentes han agradecido el premio al Parlamento Europeo. Pero Lahidji ha sido también muy crítico en su intervención con la actitud de la Unión Europea respecto al régimen iraní. “Este mensaje de defensa de los Derechos Humanos que lanzan tiene que ir acompañado de acción”, ha reclamado, “países como EE UU no tienen relaciones diplomáticas o económicas con Irán”. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha respondido a esta consideración, también compartida por algunos periodistas iraníes presentes en la rueda de prensa posterior a la entrega de premios, que “es imposible no tratar con un país. Irán es un Estado con un gobierno y tenemos que negociar y reunirnos con él, aunque es un régimen que detestamos, pero con eso evitamos la guerra”.

Los premios Sajarov nacieron en 1988, año en el que se galardonó a Nelson Mandela, quien durante la ceremonia de la edición de 2012, fue recordado por Sotoureh en su escrito, como modelo de resistencia en la cárcel.