Transición en la derecha francesa

Fillon se atribuye otra vez la victoria en las elecciones de la UMP

El ex primer ministro asegura que el partido olvidó contar más de 1.300 votos en tres provincias de ultramar, que le darían el triunfo global por 26 votos Copé se niega a dimitir y amenaza con pedir un nuevo recuento para revelar el fraude en Niza

La inmolación de la Unión por un Movimiento Popular (UMP),el principal grupo de oposición en Francia, sigue avanzando a toda máquina. La última escena de una farsa electoral que solo se puede calificar como bananera es que el perdedor oficial de los comicios celebrados del domingo, François Fillon, ha vuelto a atribuirse hoy la victoria. Según asegura el equipo del ex primer ministro, el comité electoral de la UMP olvidó contar más de 1.300 votos emitidos en tres provincias de ultramar donde Fillon habría ganado por 124 votos (Wallis y Futuna, Nueva Caledonia y Mayotte), lo que le daría el triunfo global por 26 sufragios, ya que, según los resultados oficiales, Jean-François Copé se impuso por 98 papeletas.

En televisión, Fillon afirmó que renuncia a la presidencia de la UMP, pero pidió “una dirección colegiada” —presidida por Alain Juppé, cofundador del partido y ex ministro de Exteriores— y amenazó con recurrir a la justicia si no se atienden sus peticiones. El ex jefe del aparato Copé ha afirmado que “el principio es que, mientras no haya otra decisión, el presidente sigue siendo el presidente”. Además, el comité electoral del partido, llamado COCOE y controlado por los copeístas, ha rechazado los argumentos de Fillon.

El vencedor oficial de las primarias, que según el partido obtuvo el 50,03% de los más de 174.000 votos emitidos por los militantes, ha insistido además en que impugnará el recuento oficial (que le benefició) y que solicitará que se revise “lo que pasó en Niza”, donde los copeístas acusan a los fillonistas de haber cometido un fraude masivo el domingo.

El poco ejemplar ejercicio de democracia del partido conservador refleja la brutal tensión que ha surgido en los últimos meses, a raíz de las derrotas en las presidenciales y laS legislativas, entre las dos grandes facciones de la UMP, la moderada y centrista que encabeza Fillon y la de la derecha sin complejos y de tintes populistas que encarna Copé.

El embrollo creado por estas primarias de transición, que deben servir para decidir quién gobierna el partido hasta 2016, beneficia sobre todo las aspiraciones semiocultas del expresidente Nicolas Sarkozy, retirado en teoría pero sin decirlo claramente, y que a juicio de muchos analistas planea regresar a la política como candidato en las primarias previstas para 2016 de cara a las presidenciales de 2017.

Según informa hoy el semanario Le canard enchaîné, el exjefe del Estado ha movido los hilos de las primarias en silencio para favorecer un resultado muy igualado que restara legitimidad al ganador y posible rival suyo en 2016. El domingo por la noche, a la vista de las acusaciones mutuas de fraude y el desconcierto de un Fillon que se veía ganador, Sarkozy se felicitó por el resultado ante sus amigos más próximos, y según el semanario dijo: “Este resultado elimina a Fillon porque sacar solo el 50% de los votos cuando has sido primer ministro cinco años es penoso, terrible para él”.

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