Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un cara a cara vibrante y lleno de tensión

Europa, España y la inmigración destacan entre los principales argumentos del debate

Un hombre sujeta un cartel que dice "Me gusta el trabajo auténtico".
Un hombre sujeta un cartel que dice "Me gusta el trabajo auténtico". AFP

Los miles de seguidores de Nicolas Sarkozy concentrados el martes en el Trocadero parisino dejaban el lugar espoleados por las palabras y el espíritu arrolladoramente combativo de su candidato, pero cruzando los dedos y confiándolo prácticamente todo al debate de la noche del miércoles, en el que, pronosticaba una chica joven, “Sarkozy se va a comer a Hollande con patatas”. No fue así. El presidente candidato salió a escena con su agresividad natural acicateada por la necesidad del que debe ganar terreno electoral. Pero al primer punto que endosó a su rival acusándole de ser el presidente sólo de los socialistas replicó Hollande, marcando la pauta de la noche, que es el propio Sarkozy quien ha dividido a los franceses. “Yo no divido”, respondió el socialista. “Todos somos franceses”. Un Hollande presidencial y sereno expuso sus ideas y se defendió bien de las críticas de su adversario.

La crisis económica

“El paro ha aumentado en un millón de personas en estos cinco años. Usted dijo que si estaba por encima del 5% sería un fracaso. Ha fracasado”, dijo Hollande a Sarkozy bien pronto en referencia al actual 10% de tasa de desempleo. El presidente le respondió que “en Francia ha aumentado la mitad que en el reto de la zona euro” y lo comparó con España: “18,7% frente a 191%”.

Sobre la inestabilidad en la eurozona y la solución que se pretende dar a los problemas con el pacto presupuestario patrocinado por Sarkozy, Hollande “criticó que no haya visión de crecimiento. Si no hay crecimiento, no hay ingresos y, por lo tanto, no se puede reducir el déficit. Por eso propongo eurobonos, para proyectos de inversión pública, movilizar el Banco Europeo de Inversiones, movilizar los fondos estructurales y crear un impuesto sobre transacciones financieras”. “Estamos de acuerdo”, replicó Sarkozy. “Excepción hecha de los eurobonos”.

“Nunca Francia ha pagado tan bajo su deuda. Mientas que España tras siete años de Gobierno socialista paga el doble. ¿Quieren los franceses verse en la situación que atraviesa España?”, pasó Sarkozy a la ofensiva.

Inmigración

Sobre la cuestión de inmigración, que el 52% de los franceses consideran excesiva, y el derecho de votos hubo intensos intercambios, en particular sobre la concesión del derecho de votos a los inmigrantes no europeos.

“Hemos acogido demasiada gente lo que ha saturado el sistema de integración. Por eso propongo dividir a la mitad de 180.000 a 80.000 el número de emigrante legales”, señaló un Sarkozy del que se distanció Hollande: “Yo propongo que el Parlamento decida cada año cuántos emigrantes económicos necesitamos”

Hollande: Propongo el voto solo para la municipales para inmigrante legales con cinco años de residencia en el país. Es así en otros países europeos.

Sarkozy: Eso es irresponsable cuando estamos ante tensiones comunitarias tan graves [en referencia a los musulmanes y los problemas en las barriadas desfavorecidas] .

H.: ¿Por qué dice que los inmigrantes no europeos son musulmanes?

S.: La inmigración en Francia es subsahariana y del Norte de África. Son países de confesión musulmana. Los problemas extremadamente difíciles que tenemos proceden de no tener un Islam francés. Si se les concede el voto, habrá médicos distintos para hombres y mujeres, distintos horarios, distintos derechos.

H.: Si soy elegido no habrá ningún cambio en la laicidad del Estado. Se mantendrá la ley sobre la burka.

Energía nuclear

Sarkozy: Las nucleares son un activo francés que nos permite tener una electricidad un 35% más barata que nuestros vecinos. Nadie contestó a las centrales que se abrieron en tiempos de Mitterrand. No hay ninguna razón para cerrar centrales en Francia.

Hollande: Mantendré lo nuclear como fuente principal de aprovisionamiento, pero la reduciré conforme aumenten las renovables. En el próximo lustro se cerrará sólo una central, la más antigua de Francia.

La presidencia

Al debatir sobre el estilo que debe tener un presidente, tema electoral en vista de cómo Sarkozy, según el mismo ha reconocido, no ha estado a la altura de la función en su mandato, Hollande alcanzó uno de sus mejores momentos de la noche al repetir como en una letanía Moi président… un “Yo seré un presidente que respete a todos los franceses. Haré que la justicia sea independiente. No intentaré nombrar a los responsables de la televisión. Mi comportamiento será ejemplar ejemplar. Haré un Gobierno paritario. Impondré un código de conducta a mis ministros para que no haya conflicto de intereses. Seré un presidente normal…”.

Puesto ante el espejo de sus errores de juicio, Sarkzoy apenas pudo responder que la presidencia francesa no es para personas normales: “De Gaulle, Pompidou, Giscard, Mitterrand… no eran personas normales”.

Para terminar el debate, ambos contendientes pasaron fugaz revista a la retirada francesa de Afganistán, que Hollande pretende concluir este año. Sarkozy, sin fijar un calendario, dijo que Francia saldrá de Afganistán cuando haya cumplido la misión

En su alegato final a los electores, Hollande prometió una Francia en la que “no habrá miedo y los franceses tengan esperanza” mientras Sarkozy trataba a la desesperada de arañar votos: “Me dirijo a los que han votado por Marine Le Pen. No les doy lecciones de moral. He entendido su petición de nación, de fronteras, autoridad, firmeza. A los del centrista François Bayrou, que reclaman la reducción del déficit. Un país que no paga sus deudas no es un país libre. A los que se han abstenido, no dejen que otros voten por ustedes”.

Más información