“Solo con austeridad no se saldrá de la crisis”, avisa el secretario para la UE

Méndez de Vigo apuesta por el crecimiento en un debate organizado por EL PAÍS

Cristina Garmendia, Manuel Marín, Berna Gónzalez Harbour, Iñigo Méndez de Vigo y José Ignacio Torreblanca.
Cristina Garmendia, Manuel Marín, Berna Gónzalez Harbour, Iñigo Méndez de Vigo y José Ignacio Torreblanca.ULY MARTÍN

“Tiene que haber líquidez, crecimiento y estímulos. Solo con políticas de austeridad, esto no echará a andar. Además la lógica del sistema apunta a que la unión monetaria llevará a la unión política”. Así de rotundo se manifestó ayer el nuevo secretario de Estado para la Unión Europea, Íñigo Méndez de Vigo, en un debate organizado por EL PAÍS en la sede de Caixa Forum en Madrid. El responsable de la política europea del Gobierno del PP resaltó las cotas de paz, igualdad y libertad que había alcanzado Europa, al tiempo que subrayó la UE es un proceso que ha sufrido y superado otras crisis en el pasado. “No obstante”, comentó, “en la actual crisis encontramos dos ingredientes nuevos. En primer lugar, que la UE consta de 27 países miembros y resulta muy difícil lograr la unanimidad y, en segundo término, que la adopción del euro como moneda supuso que cualquier decisión y cualquier crisis se vuelven sistémicas”.

 Estas afirmaciones de Méndez de Vigo tuvieron lugar en el debate sobre el futuro de Europa moderado por la subdirectora de EL PAÍS Berna González Harbour bajo el título “Europa: ¿esperanza o desengaño?”, que también reunió en torno a una mesa a Manuel Marín, exvicepresidente de la Comisión Europea y expresidente del Congreso de los Diputados; a la exministra de Ciencia e Innovación con el Gobierno del PSOE, Cristina Garmendia; y al profesor de la UNED y experto en temas europeos José Ignacio Torreblanca. Ante un auditorio de un centenar de personas, el secretario de Estado para la UE confesó que había legislado mucho desde el ámbito europeo en los últimos años para atajar la crisis económica y apostilló: “Se han aprobado incluso medidas revolucionarias como el el hecho de que los presupuestos nacionales tengan que ser sometidos al control de Bruselas”.

Desde su larga experiencia europeísta, Marín lamentó la debilidad y la pérdida de poder de las instituciones comunitarias en favor del eje franco-alemán. “Me preocupa”, señaló, “la ruptura del proceso de toma de decisiones en favor del dueto de Alemania y Francia, al igual que la progresiva desaparición de la Comisión Europea y la pérdida de relevancia del Parlamento Europeo”. Marín llegó a calificar de auténtica barbaridad la propuesta, más tarde retirada, de la canciller alemana, Angela Merkel, de nombrar un comisario europeo para fiscalizar la economía griega. La exministra Garmendia quiso lanzar más mensajes de esperanza que de desengaño cuando subrayó los aciertos de la UE en los últimos años (euro, Schengen, espacio universitario...) e insistió en la importancia de la innovación y el desarrollo para que Europa pueda competir con los países emergentes .

Por su parte, el profesor Torreblanca centró su intervención en cinco ejes: la miopía de los políticos dirigentes de la UE, las deficiencias del nuevo Tratado del euro, las carencias estructurales de la moneda única, la confusión en España entre recortes y reformas y la necesidad de que Europa no falle a nuestro país: “No podemos perder las conquistas sociales ni el papel de España en el mundo”.

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