Ron Paul, durante su campaña en Iowa. == / JUSTIN SULLIVAN (AFP)

Ron Paul (Pittsburgh, Pensilvania, 1935) es un candidato que se define como libertario, con una gran base de voluntarios, sobre todo jóvenes, atraídos por su idealismo. Sus seguidores, altamente motivados, le impulsaron al segundo puesto en las primarias de New Hampshire, en las que en 2008 había quedado tercero. Previamente, en enero, en los caucus de Iowa, Paul quedó tercero, tras Mitt Romney y Rick Santorum. En esas dos contiendas electorales celebraras hasta ahora, el congresista por Tejas ha logrado mantenerse como un sólido secundario, sin caer a los bajos porcentajes de votos de otros candidatos como Rick Perry o Newt Gingrich. En ambas primarias ha conseguido delegados de cara a la Convención Republicana en que se elegirá al candidato a las elecciones presidenciales.

Ideas como abolir la Reserva Federal (banco central de EE UU) y acabar con las guerras en el extranjero llevaron a Paul al segundo puesto de New Hampshire. El candidato pide un recorte radical del gasto público, y defiende la no intervención del gobierno en la vida privada del ciudadano. La única excepción la hace Paul en el aborto, ya que dice que la vida la otorga dios, y que los votantes no deben decidir sobre ella.

“Ya está bien de enviar nuestro dinero y a nuestros jóvenes al extranjero, como si fueran una policía internacional”, dijo en su discurso en la noche electoral en New Hampshire. “Es hora de efectuar los recortes que sean necesarios, no podemos seguir viviendo con un nivel de vida y con unos medios que no tenemos”. Sus seguidores le aclamaban, al grito de “respetamos la Constitución, esta es la revolución de Ron Paul”.

Paul ha confiado en los Estados que celebran caucus, en lugar de primarias, para lograr consolidarse como uno de los aspirantes con más posibilidades de ganar la nominación republicana. Los caucus son asambleas donde se debate sobre los aspirantes a la nominación, para luego votar sobre ellos. Facilitan una mayor participación por parte de los delegados de los candidatos. En Iowa, Paul logró un decente tercer puesto, con 26.219 votos, un 21’4% del total, a tres puntos de Mitt Romney y Rick Santorum, que acabaron en empate técnico, con una diferencia de sólo ocho votos entre uno y otro.

Que Paul sea consecuente hasta el final no significa que tenga la simpatía de la mayoría de votantes conservadores. Sus propuestas implicarían una considerable desmilitarización de Estados Unidos, algo que no casa muy bien con el ideario republicano tradicional. Su idealismo, sin embargo, le ha otorgado el apoyo de numerosos votantes jóvenes, cuya labor de voluntariado ya le permitió mantenerse hasta los últimos días de la campaña electoral de 2008, a la que ya se presentó. Pero de las bases republicanas a la cúpula del partido hay un gran trecho, que a Paul se le convierte en un abismo.

El candidato es, desde 1997, congresista por Tejas, en la Cámara de Representantes. A pesar de su veteranía no se cuenta entre los líderes de su partido. Se lleva con ellos igual que se lleva con los demócratas: no demasiado bien. Paul, es sabido en el Capitolio, va por libre. Tal es su aislamiento en el campo conservador que su contrincante Newt Gingrich, que fue presidente de la Cámara en los años noventa, ha dicho que si Paul ganara la nominación, no podría votar por él en las elecciones de noviembre. Y eso que Gingrich se ha caracterizado por no atacar a sus contrincantes en las primarias.

El idealismo de Paul esconde cambios de posturas políticas acordes a la evolución de los tiempos. Entre los años setenta y noventa publicó una serie de cartas abiertas que reflejan opiniones racistas, antisemitas y homófobas. Paul ha renegado de ellas, y ha asegurado (con una excusa implausible) que se publicaron bajo su nombre pero que él ni las escribió ni las supervisó. Se opuso a la Ley de Derechos Civiles de 1964, que acabó con la segregación racial. En 2008, dio una conferencia en la cena de gala del 50º aniversario de la Sociedad John Birch, de tendencias radicales ultraconservadoras.

En los debates republicanos, Paul ha hecho las delicias de muchos demócratas al pedir al Pentágono y a la Casa Blanca que dejen en paz a Irán. “Si quieres desarrollar una bomba atómica, que la desarrollen. ¿Qué nos importa a nosotros?”, ha llegado a exclamar en uno de ellos. Han sido esas estridencias lo que le ha llevado a Paul a acabar tercero en Iowa, a pesar de una breve bonanza en las encuestas previas a los comicios.

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