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La UE destaca que Italia "necesita reformas, no elecciones"

La Comisión celebra que Roma tome medidas de ajuste a la espera de conocer los detalles

Herman van Rompuy.
Herman van Rompuy. REUTERS

La situación económico financiera de Italia es tan delicada que no hay tiempo que perder en el juego electoral, según Herman Van Rompuy. “El país necesita reformas, no elecciones”, ha sentenciado hoy en Florencia el presidente del Consejo Europeo, poco antes de que el Senado italiano aprobase un paquete de medidas que mañana debe ratificar la Cámara baja. Bruselas valora la velocidad que está tomando el compromiso italiano de hacer algo para evitar el marasmo, pero no termina de estar convencido: echa en falta determinadas decisiones y quiere conocer los plazos de ejecución de las adoptadas.

Antes de verse por la tarde con el presidente, Giorgio Napolitano, y de cenar con el primer ministro Silvio Berlusconi, Van Rompuy ha pronunciado en Florencia el solemne discurso de apertura de curso del Instituto Universitario Europeo. A la espera del veredicto final de las dos Cámaras parlamentarias en Roma, el presidente del Consejo Europeo ha dicho: “Un voto positivo al paquete, eso es lo que los mercados esperan, eso es lo que el resto de Europa espera. Hay más que hacer: el país necesita reformas no elecciones”.

Ante un selecto auditorio universitario que tendrá mucho que decir en el futuro, Van Rompuy ha hecho un guiño a la Europa real. “Cuando digo que Europa espera no me refiero a los funcionarios de Bruselas, quiero decir que los europeos esperan eso. Todo el mundo. Una abuela en Madrid, un pequeño empresario en Viena, un empleado en Luxemburgo o Estonia. Todos saben que, indirectamente, sus puestos de trabajo, pensiones o ahorros se pueden ver afectados por lo que decida este país".

“Es un claro mensaje de que Roma acomete las reformas necesarias”

El Senado italiano ha votado luego un nutrido paquete de privatizaciones (desde cuarteles a terrenos agrícolas), de liberalización de las actividades profesionales (abogados, notarios, arquitectos) y de los mercados locales de servicios básicos (agua, gas, electricidad, transporte). Ha ratificado reformas en las pensiones, como el alargar la edad de jubilación desde los 65 a hasta los 67 años en 2026, aunque no queda claro qué pasará con la legislación que permite jubilarse a partir de los 40 años cotizados, con independencia de la edad. También se han aceptado medidas fiscales para incentivar el empleo de mujeres y jóvenes. El plan de ajuste ha de ser votado mañana por la Cámara baja, lo que abrirá la puerta a la salida de Silvio Berlusconi del Gobierno y del primer plano de una escena política que ha señoreado durante más de tres lustros.

En Bruselas, la Comisión ha celebrado la diligencia con que Italia y su Parlamento están respondiendo a la situación, pero se da hasta el domingo para recibir la información necesaria para evaluar el alcance de lo aprobado, según un portavoz. Para él, la definitiva luz verde del plan supone un “claro mensaje de que Italia acomete las reformas necesarias”. Pero la realidad es que el Ejecutivo comunitario ignora si realmente son las necesarias. “Esperamos aclaraciones a finales de semana, una semana de actividad política que en Italia acabará el domingo”, ha comentado el portavoz.

El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ya adelantó ayer que no son suficientes: faltan medidas para reducir la carga fiscal sobre el empleo (a compensar con subidas del IVA), debe hacerse más en lo relativo a pensiones y se necesita un calendario claro de ejecución. Una misión de la UE está en Roma analizando la situación sin tener fijado todavía el día de retorno a Bruselas. Cuando regrese deberá presentar un estudio a Rehn para que el vicepresidente de la Comisión eleve un informe al Eurogrupo (los ministros de Finanzas de la zona euro) antes de que concluya el mes con vistas a ver cómo la eurozona actúa ante el caso italiano.