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Los rebeldes libios avanzan de las montañas Nafusa hacia Trípoli

Tratan de ganarle territorio a Gadafi por el oeste del país para cerrar la principal vía de abastecimiento del régimen.- Aún están a más de 100 kilómetros de la capital

Los rebeldes libios logran pequeñas victorias en territorio hostil: el oeste del país. Los opositores al régimen del coronel Muamar el Gadafi se mueven por las montañas de Nafusa, que lindan con la frontera tunecina, en un intento de cercar la capital, Trípoli.

Tras seis horas de enfrentamientos, los rebeldes se hicieron ayer con la ciudad de Qawalish. Geográficamente la toma de Qawalish no supone un gran avance, pero acerca a los rebeldes cada vez más a la la ciudad de Gharyan, situada en una carretera estratégica que une el sur del país con la capital. Esta carretera conecta a su vez la capital con Sabha, un enclave en el desierto del centro de Libia que abastece Trípoli, bloqueada por la OTAN por mar y presionada por tierra por los rebeldes del este. Se trata de la victoria más importante en semanas para alcanzar el principal bastión de Gadafi, según el The New York Times.

Los rebeldes de Misrata y Bengasi celebraran las victorias en el oeste

Controlar Gharyan, y así la carretera que abastece la capital, se ha convertido en el principal objetivo de los rebeldes del oeste libio. Para llegar a Gharyan, sin embargo, tienen que atravesar todavía unos 50 kilómetros controlados por Gadafi. Esta ciudad, a su vez, está a otros 60 kilómetros de la meta final: Trípoli.

La victoria de los rebeldes en el oeste ha sido celebrada en las calles de Misrata y Bengasi, situadas al este del país. Según Al Yazira, decenas de miles de rebeldes tomaron las calles de Bengasi a gritos de "Fuera Gadafi" y "Dios es grande".

Acercamientos entre China y los rebeldes libios

China estrecha relaciones con el Consejo Nacional de Transición. Una delegación del país asiático se ha reunido hoy con los rebeldes en su base en Bengasi y les ha aconsejado que inicien negociaciones con Gadafi para un alto el fuego. Es el segundo contacto oficial en menos de un mes entre los rebeldes y Pekín, que tiene importantes intereses económicos en el país. Unos 36.000 ciudadanos chinos trabajaban en Libia antes de las revueltas, principalmente en la industria petrolera, la construcción de ferrocarriles y el sector de telecomunicaciones.