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Los aliados buscan vías para una "solución política" contra Gadafi

El Grupo de Contacto asegura que "el tiempo se está acabando" para el dictador libio y aprueba la hoja de ruta hacia la democracia propuesta por el Consejo Nacional de Transición

Ante la evidencia de que la solución militar no resolverá jamás el conflicto libio, los 22 aliados que respaldan la intervención de la OTAN han tratado de buscar hoy en Roma nuevas vías políticas para aumentar la presión sobre el régimen de Muamar el Gadafi. El Grupo de Contacto ha asegurado que "el tiempo se está acabando" para el dictador africano, ha aprobado la hoja de ruta hacia la democracia propuesta por el Consejo Nacional de Transición (CNT), y ha anunciado la creación de un fondo, llamado Mecanismo Financiero Temporal, para canalizar "de forma más transparente y bajo el paraguas de la ONU", recursos al Gobierno de Bengasi, asfixiado e incapaz de cubrir las necesidades básicas de la población.

A petición de los rebeldes, que ahora quieren ser llamados "combatientes de la libertad", la heterodoxa cumbre internacional (nueve países árabes, más la Unión Africana, la Liga Árabe, la ONU y diversas potencias occidentales con EEUU a la cabeza) ha decidido que ese fondo, que supervisará el Comité de Sanciones de Naciones Unidas, se dote con préstamos, donaciones y fondos libios invertidos durante la época de Gadafi y hoy congelados por efecto de las resoluciones de la ONU.

El CNT solicitó a los aliados entre 2.000 y 3.000 millones de dólares, pero el anfitrión de la segunda reunión del Grupo de Contacto, el ministro italiano Franco Frattini, no ha concretado la cuantía exacta. Kuwait ha prometido 180 millones de dólares, y el primer ministro de Catar, Hamad ibn Jaber, ha dicho que su país ha inyectado "entre 400 y 500 millones de dólares". "No es un problema de cantidad, sino de cómo canalizar el dinero, y eso es lo que hemos resuelto hoy", ha afirmado el jeque catarí.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, ha prometido que promoverá cambios legislativos para "descongelar parte de los 30.000 millones de dólares" que Trípoli tiene invertidos en su país, y ha puesto además sobre la mesa un proyecto para hacer llegar equipamiento "no letal" a Bengasi.

Al ser preguntada sobre si Estados Unidos contempla para Gadafi una operación como la realizada con Osama Bin Laden, Clinton ha echado balones fuera: "Nuestro trabajo en Libia consiste en proteger a los civiles. Lo mejor sería que Gadafi detenga cuanto antes su brutales ataques contra la población y abandone el poder. Ese es el objetivo".

Francia calcula que el fondo solo estará operativo "en unas semanas", y su titular de Exteriores, Alain Juppé ha señalado que hará falta "más trabajo" para poder liberar los fondos libios congelados en Europa.

Todos han convenido en la necesidad de lograr "un alto el fuego lo antes posible" para emprender la hoja de ruta política diseñada por los rebeldes con el asesoramiento de Turquía y Sudáfrica: formar un Gobierno de transición en el que estén todos los sectores del país, incluso aquellos del antiguo régimen que no hayan participado en las violaciones de los derechos humanos, aprobar una Constitución en referéndum, y convocar elecciones parlamentarias primero y presidenciales después, todo bajo supervisión de la ONU.

El ministro turco Ahmeg Davutoglu ha planteado ante la cumbre el "ambicioso objetivo", según lo ha definido Frattini, de hacer callar a las armas "en una semana", aunque pocos creen factible esa hipótesis. "Darse plazos tan cortos es complicado", ha comentado la ministra española Trinidad Jiménez, "pero lo importante es que todos estamos de acuerdo en que la solución militar no nos permitirá llegar a una Libia unida, democrática y sin Gadafi; eso solo será posible aislando políticamente al régimen".

Entre otras medidas, la cumbre ha decidido encargar las iniciativas de diálogo al enviado especial del secretario general de la ONU, redoblar la lucha contra el tráfico de armas, combatir la presencia de mercenarios en las filas de Gadafi, frenar las emisiones vía satélite del régimen de Trípoli, y pedir a los aliados que aíslen y no reciban a los enviados de la Jamahiriya.

La diversidad de voces ha generado algunos malentendidos. El CNT informó de que España, Dinamarca y Holanda les habían reconocido como único representante del Estado, pero los tres países han matizado esa afirmación. Jiménez ha aclarado que España "no reconoce Gobiernos, sino Estados", aunque ha aceptado que se trata de un "mero matiz jurídico" y que "la decisión política es reconocer de facto al Consejo como legítimo representante del pueblo libio", en la esperanza de que "será capaz de aglutinar a todos los sectores del país, excluido Gadafi, para guiar la transición".

Sobre la ayuda española, ministra de Exteriores no ha querido cuantificarla, y espera que los estudios jurídicos aclaren si España puede desbloquear las inversiones del régimen de Gadafi. "Parece que no hay problema, pero en todo caso preferimos mandar material, ayuda tangible, y en unos días enviaremos dos UVIS móviles", ha prometido. Las próximas reuniones del Grupo se celebrarán en Emiratos Árabes y en Turquía.