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Los cuerpos hallados entre los restos del avión de Air France serán recuperados dentro de un mes

Los investigadores han localizado una gran parte del Airbus siniestrado en junio de 2009 y en el que fallecieron 228 personas .- Siguen sin localizarse las cajas negras

La recuperación de los cuerpos y de las cajas negras del Airbús francés A330-203 siniestrado el 1 de junio de 2009 en aguas de Brasil comenzará dentro de un mes, según han confirmado los responsables de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA, en sus siglas en francés). Este anuncio se ha producido después de que el domingo se hiciera público que un robot submarino había localizado una gran parte del fuselaje donde encontraron algunos de los cadáveres de las 228 personas que componían el pasaje del vuelo AF447, que viajaba desde Río de Janeiro a París. Los responsables de la investigación no han facilitado más detalles sobre los cuerpos, pero la ministra francesa de Transportes, Nathalie Kosciusko-Morizet, asegura que podrán ser identificados ahora que tienen "algo más que huellas" y se ha comprometido a informar a las familias de las víctimas en una reunión a finales de esta semana.

La BEA, el organismo francés que se encargó desde el primer día de investigar el accidente, mostró el domingo por la noche imágenes de la carlinga, del tren de aterrizaje y de parte de las alas. Todo, a una profundidad de casi 4.000 metros, en una planicie abisal, a unos kilómetros al norte de la última comunicación del piloto del avión con Brasil. Kosciusko-Morizet afirma que en tres semanas se iniciarán las labores para sacar todo a flote.

El Gobierno francés reanudó la búsqueda de los restos del Airbús el 18 de marzo, después de que las autoridades brasileñas decidieran suspender las labores de rescate casi un mes después de que se produjese el accidente. La nueva campaña de búsqueda se centró en el área de 600 por 200 metros no explorada hasta entonces. Se estima que la operación -la cuarta ya- costará 9 millones de euros a Air France, propietaria del avión, y Airbus, su fabricante, que en total han invertido 20 millones de euros en las labores de rescate. Según los familiares, las tres expediciones anteriores -la última concluyó el pasado mes de mayo- no se hicieron con el rigor necesario y terminaron sin éxito. Hasta ahora sólo se habían rescatado pequeños restos del fuselaje, un ala y 56 cadáveres flotando en el agua.

El descubrimiento alimenta la esperanza de que aparezcan también las cajas negras del avión y que, gracias a ellas, se pueda responder a la pregunta que todavía pende sobre este accidente: ¿Por qué se hundió en medio de la noche a las cuatro y cuarto de la madrugada? Todo sigue siendo un misterio. Durante muchos meses, submarinos nucleares especializados con receptores sonoros hipersensibles y barcos equipados con los mismos dispositivos peinaron la zona en busca de las cajas negras. Éstas emitieron un sonido uniforme del tamaño de un martillazo durante 40 días. Después se agotó la batería. Y hubo que buscar de otra forma.

El responsable de la operación, Alain Bouillard, ha advertido que no se puede conocer el estado en el que se encuentran estos instrumentos tras permanecer casi dos años en el océano. "No sabemos si están junto al fuselaje o si se desprendieron, en cuyo caso será más difícil encontrarlos", ha declarado Bouillard. El BEA está empleando submarinos avanzados equipados con cámaras de alta definición y brazos articulados capaces de manipular los restos.

Homicidio involuntario

A falta de la información contenida en esas cajas, la Oficina de Investigación y Análisis considera en sus conclusiones que un problema en las sondas de velocidad del avión pudo influir en el accidente, pero indica que ese motivo, por sí solo, no permite explicar el siniestro.

Tanto la aerolínea Air France como el fabricante aeronáutico europeo Airbus fueron imputados en marzo por "homicidio involuntario" por un tribunal parisino que investiga el accidente con vistas a la determinación de responsablidades en la caída del avión.

Se sabe que la nave acababa de entrar en una zona de turbulencias, que posteriormente se estampó entero contra el mar, que se desintegró en el aire. Y que había un problema con las sondas que medían la velocidad del avión. Aunque estopor sí solo no explica el accidente. Desde las tres y media de la madrugada, hora en la que el piloto habló por última vez con Brasil, hasta las cuatro y cuarto de la madrugada, hora en que llegó al puesto de control la última comunicación automática, el avión emitió varios avisos que indicaban una contradicción en la velocidad medida por las sondas. El último de esos mensajes automáticos significaba que la cabina cabeceaba hacia abajo. Nada más.

Las especulaciones sobre las causas del accidente se han centrado en la posible formación de hielo en los sensores de velocidad del avión, que parecía dar lecturas inconsistentes antes de que la comunicación se perdiera.